miércoles, 29 de noviembre de 2017

Acercándose a los Poderes IV - El Maestro de Luz

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

En un nivel, este aspecto del Poder masculino puede ser visto como el Sol, la fuerza que aviva, ilumina y da vida a este mundo, el Padre de Todo. Él es la fuente de todos los dioses solares en la historia humana – sus crecidas, menguas, salidas y puestas – y abarca e incorpora a todos. En realidad es el poder divino detrás del sol, que lo origina y sostiene. Él es el punto original de Luz desde el que todo lo demás procede y por ello es mucho más que “solo” el dios de las mareas solares de crecida y mengua en el año. Ahora se verá por qué el “Rey Sol” no es el Rey del Roble o el Acebo y cómo de diferentes ellos son.

Sin embargo, al igual que el Sol todavía brilla de noche, aunque no podamos verlo, así también lo hace el Maestro. En la Oscuridad, la fuente de todas las cosas y de cuyo interior  nuestros ancestros creían que todas las cosas tenían su principio, Él es la Luz. Es ese divino conocimiento, sabiduría, entendimiento e inspiración que brilla en la Oscuridad, pero a la misma vez es también parte de ella; Él es el Portador de la Luz y el Maestro de toda la Humanidad. Por esta razón es representado como el Señor Astado de Todo, portando una antorcha en llamas sobre su frente entre los cuernos. En los antiguos días, Él era el amigo original de la humanidad, fue Él quien regaló a los seres humanos la chispa divina de fuego que los elevó por encima de todos los otros animales, esa chispa divina que arde en todos, pero es ignorada por la vasta mayoría de la humanidad – la chispa de vida divina que es el “Fuego de la Astucia”. Este fuego, llamado “Teine” por los celtas y “Logi” por los nórdicos, es la fuente de toda inspiración, magia, poder y arte dentro del cuerpo humano. Es el último cuarto “elemento” tal y como fue tratado en Entrando en la Zona Crepuscular y en Trabajo con Espíritus, y es el regalo del Maestro de Luz. Este fuego está presente también en la Tierra sobre la que vivimos y es el que anima los “senderos de espíritus” y “caminos de fantasmas” que se entrecruzan, y la serpiente que atraviesa nuestro país. De hecho, el poder es similar o semejante al de la serpiente o dragón, porque normalmente yace enroscado y dormido dentro del cuerpo humano, hasta que, despierto y desenroscado, asciende como una antorcha llameante y toma su asiento entre los ojos, dando visión de la luz divina e iluminando todo el cuerpo físico. Este es un aspecto de la famosa “Marca de Caín”, de la que se decía fue estampada sobre todos los verdaderos practicantes del Arte y por la que pueden ser reconocidos. Esta marca los aparta del resto de la humanidad y los muestra como descendientes espirituales de los Observadores, aquellos seres angélicos que ayudaban al Maestro de Luz en los antiguos días, en instrucción y educación de la naciente humanidad, elevándola por encima del nivel del salvaje ignorante. Según la tradición, todas las artes fueron entonces enseñadas, particularmente las del herrero, la forja y elaboración de los metales y piedras preciosas. Por esta razón, uno de los nombres alternativos para el Maestro es el “Herrero de Carbón” y por lo tanto también es el Maestro de los Caballos, y todo el folclore que está asociado con ellos. De hecho, bajo este título Él es honrado en gran medida en el Antiguo Arte y esto puede verse como un puente entre los poderes del Inframundo del Dios – los fuegos en las forjas de las Colinas Huecas – y los poderes brillantes, celestiales y trascendentes del Mundo Superior. En su aspecto del Herrero de Carbón está también vinculado con los misterios de la antigua Sociedad de la Palabra de Jinete y los Hombre Sapo u Hombres Hueso. Todas estas sociedades son conocidas por su habilidad y arte en los antiguos misterios y su adherencia y devoción por el antiguo Maestro de Luz.

El efecto que Él tiene sobre el individuo cuando es invocado efectivamente, es abrir al practicante del Arte a las posibilidades superiores de la vida espiritual. Puede enseñar y mostrar el desarrollo de las facultades superiores del alma, más que los intereses materiales de otros aspectos y ayudará guiando y alentando la evolución espiritual del practicante del Arte. Él es la manifestación superior del poder divino dentro de nuestra esfera de comprensión mortal, pero no es trascendente por todo eso, Él está vitalmente animado y permanentemente inmanente, con nosotros perpetuamente debido a la chispa divina que nos donó de Su propio ser. Se dice que ha encarnado físicamente en realidad muchas veces en la historia de nuestro mundo y restos de Sus enseñanzas y guía, pueden encontrarse en muchas mitologías y leyendas a lo largo del mundo. Se sugiere que para nuestra propia cultura, el buscador reexamine el saber Artúrico y Feérico nativo para encontrar rastros. Entre los brujos tradicionales, el Jesús histórico – no la creación política de la institución cristiana –  siempre ha sido honrado por Sus enseñanzas y no es por nada que sea reconocido como el “Buen Pastor” y la “Luz Divina”.
El ritual dado aquí está pensado para tener el efecto de contactar con el Maestro, pero también y a la misma vez de aventar y elevar el Fuego Divino dentro del individuo. Parece ser bastante simple en contenido y ejecución, pero ¡no lo subestimes! Es de alcance lejano en sus efectos y acciones y no es necesariamente apacible cuando se experimenta por primera vez. La primera vez que lo realicé, si no hubiera estado sentado en ese momento, ¡me habría sacudido!


Llamando al Maestro

Para ser realizado en el exterior en la Luna Oscura.

Consagra el compás, en sentido levógiro, usando el Stang.

Coloca el Stang en el suelo al Norte.

Llama a los Poderes de las Direcciones, incluyendo a tus Guardianes personales.

Enciende una vela de cera de abeja y recorre el borde del Compás en sentido levógiro, entonando:

“Enciendo la Llama y avivo la Luz,
Llamo al Maestro en la Noche.”

Haz tres vueltas al Círculo.
Regresa al Stang y fija la vela – todavía encendida – entre los cuernos. Di:

“Todo sean alabanzas a ti, Grande y Brillante,
Aquí está mi ofrenda, aquí está mi aliento.
Lléname con Tu sabiduría sutil,
Crece con el sonido de mi llamada”.

Ahora siéntate/arrodíllate en el centro del Compás, encarando el Stang en el Norte.

Empieza el siguiente cántico, de forma lenta y continua durante tanto tiempo como lo sientas necesario.

“Fuego interior, Fuego exterior,
Maestro interior, Maestro exterior”.

Déjate llevar por lo que sea que ocurra.
Cuando hayas terminado, consagra un poco de pan y vino y haz las ofrendas usuales en la base del Stang.
Da gracias y apaga la vela entre los Cuernos.
Agradece a los Poderes y a los Guardianes en las Direcciones.
Disuelve el compás.
Es imperativo que bajes a tierra adecuadamente después de este rito y te asegures de que te das tiempo para recuperarte por completo, puede que necesites algún tiempo antes de que vuelvas a la consciencia normal si el rito ha sido efectivo.

*Incienso

1 medida de agujas de Pino
1 medida de Albahaca
1 medida de resina de Pino
2 gotas de aceite de Pino
Una pequeña cantidad de Miel
1 medida de madera de Acebo
1 medida de Ajenjo
½ medida de flores de Endrino
2 gotas de aceite de Clavo
Algunas gotas de Licor de Endrino


Combina los ingredientes con bastante miel y licor para mezclarlo todo junto, colócalo en un tarro de cristal oscuro y tapado y déjalo madurar durante varios días en una ventana cálida y luminosa. Después guárdalo en una alacena oscura. Usar muy de vez en cuando.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


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