domingo, 25 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular III - Elevando la Energía

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)


Hay dos razones básicas para elevar la energía en el sentido en el que estamos hablando sobre ella en este libro, una es para formas prácticas y operativas de magia y la otra se usa para alterar la consciencia del practicante del Arte. Es esta última con la que estamos interesados en este momento. También es aquí donde empezaremos a examinar ese cuarto “elemento” mencionado en el siguiente capítulo, “Trabajo con Espíritus”, el Fuego.
El fuego, en este contexto, no es visto realmente como un elemento, de hecho, como se mencionó en otro lugar, muchos practicantes del Arte no trabajan con “los elementos” como tales, y aquellos que lo hacen, no siempre trabajan con los cuatro comúnmente reconocidos. El fuego sobre el que estamos hablando aquí es la chispa divina dadora de vida, regalada a la humanidad por el Dios Brujo, el Padre de Todos, en el amanecer del tiempo. Es el regalo de la consciencia y la autoconsciencia, así como algo un poco más que eso; es también el conocimiento de la divinidad interior, el conocimiento de que por donde los dioses ahora pisan, nosotros también tenemos la habilidad de pisar a su tiempo. Esto se manifiesta en el marco humano – a un nivel físico – como la sensación de calor inspirado. Con esto no quiero decir que sientas calor – aunque podría suceder como subproducto – sino que eres consciente de un intenso calor interno, que es al mismo tiempo una vibración casi física también. Es similar al calor sentido durante la excitación sexual y de hecho, ambos participan de la misma fuente, pero son diferentes en tipo. También es similar, pero no igual a la serpiente de fuego “kundalini” del yoga hindú, de la que se dice que asciende desde la base de la espira durante ciertas prácticas. No necesito ir más allá en el tema de las técnicas orientales de misticismo aquí, pero suficiente será con decir que algunos practicantes tradicionales usan técnicas similares a algunos yoguis y con el mismo fin en mente. Ellos no trabajan, no obstante, con los así llamados “chakras”, tan queridos por el moderno movimiento de la Nueva Era, pero se sabe de hecho, que hay ciertos puntos en el cuerpo físico-etérico humano, en los que ciertos tipos de energía se concentran y con los que se puede trabajar.

Sin embargo, para volver a nuestro tema actual. La energía interna del cuerpo humano puede ser elevada, intensificada y enfocada a través de varias prácticas, algo a lo cual echaremos un vistazo ahora. Las técnicas previamente descritas de enfoque y concentración, deben haber sido ya muy bien dominadas para que las siguientes técnicas funcionen con cualquier gran efecto. La primera técnica es engañosamente simple, pero puede llevar a cabo profundos cambios tanto en los niveles de energía como en la consciencia, otra razón para dominar las técnicas precedentes tanto de protección personal como de foco.

Elevando el Fuego Interno

Realiza la cruz y el círculo como anteriormente, para tu propia satisfacción. Enciende una única vela y colócala más o menos al nivel de los ojos mientras estás sentado cómodamente. Realiza algunas respiraciones completas antes de empezar. Ahora, enfoca tu atención en la llama de la vela, hasta que seas consciente de poco más. Observa solo la llama y no pienses en nada más que la llama. Ahora tomarás nueve enfocadas respiraciones completas. En la inhalación visualizarás que tomas la luz de la llama en tu pecho. En la exhalación visualizarás que envías esta luz llameante a través de todo tu cuerpo. A la terminación de las nueve respiraciones completas, cierra tus ojos y visualiza un fuego, como una fragua de herrero al estilo antiguo, en el mismo centro de tu ser. Enfócate en este fuego y continúa con la respiración completa, enviando el fuego a través de tu cuerpo. Mantén esta visualización tanto tiempo como te sientas cómodo. Las primeras pocas veces que lo intentes, puede que no sientas nada en absoluto, pero gradualmente te volverás consciente de algún efecto. Los resultados serán diferentes para cada individuo, pero puedes esperar uno o más de los siguientes: puedes sentirte volviéndote más y más caliente, como si te acabaras de comer un curry muy picante, pero sin la sudoración usual; puedes empezar a sentirte sexualmente excitado, logrando la erección si eres un hombre (esto tiende no obstante a disminuir conforme procedes); puedes descubrir que partes de tu cuerpo se vuelven muy calientes o más sensibles y tu atención se enfoca allí; puede que descubras repentinas intuiciones sobre la naturaleza del fuego divino que previamente te eran desconocidas; este y otros efectos son perfectamente normales. Sigue con este ejercicio durante tanto tiempo como te sientas cómodo con él, después, lenta y suavemente, permite que el calor y la visualización de la fragua desaparezcan. Nunca termines este tipo de prácticas abruptamente ya que puede causar daño, tanto físico como mentalmente, si repentinamente cambias los niveles de energía y consciencia. Te llevó tiempo llegar hasta este nivel, así que necesitas volver a bajar suavemente. Cuando estés preparado, abre tus ojos y toma unas pocas respiraciones completas más, enfocándote esta vez en un efecto refrescante, solo para reajustar tu sistema (¡no obstante no demasiado frías!). Apaga la vela, levántate y realiza la Cruz y el Círculo para reequilibrarte, yendo a comer y beber algo. Probablemente te sentirás muy energizado después de esta experiencia, por ello dale un buen uso práctico como contrapeso al ejercicio místico. ¡Cava el jardín o ayuda a un vecino con sus compras!

Como he dicho, puede llevarte algún tiempo sentir cualquier efecto en particular con este ejercicio, sé paciente y continúa con la práctica hasta que lo consigas. Una vez puedas sentir los efectos, será relativamente fácil producirlos a voluntad, sin el uso de la vela, con una respiración concentrada y visualización enfocada. Esta técnica puede entonces ser usada para elevar tu propia energía para cualquier trabajo mágico que puede que desees hacer, o como un preparatorio para cualquier trabajo de trance que sea necesario.
Una vez seas suficientemente competente produciendo las sensaciones que te dicen que tu propia energía interna ha sido despertada, será entonces el momento de practicar dirigiéndola, lo que generalmente se hará usando un bastón o vara, a través de las manos. Un ejercicio simple es como el que sigue. Eleva tu fuego interno a un nivel con el que te sientas cómodo y que no te extenúe. A través de visualización enfocada y voluntad, dirige la energía a tu pecho, a lo largo de tus brazos y a tus manos. Une las manos con una aguda palma y empieza a frotar tus palmas la una contra la otra, como si estuvieras enrollando un palo entre ellas (¡como encendiendo un fuego!). Pronto sentirás un intenso calor que empezará a crecer entre tus palmas, debiendo continuar hasta que no puedas soportarlo por más tiempo. En este punto, coge tu vara, bastón o stang y canaliza la energía hacia la herramienta, enviándola hacia fuera por el otro extremo, en la dirección de tu intención. Esto debería hacerse como un rápido disparo de energía – como un estallido – cargado con la intención del trabajo. No hay invocaciones o hechizos largos, solo visualiza lo que deseas que suceda y envía el poder en camino. Una vez más, se requiere mucha práctica para alcanzar un nivel eficiente, pero la mayor parte de la gente puede lograr esto con trabajo dedicado. Una vez el practicante del Arte haya alcanzado esta fase, por supuesto, debería ser obvio que el bastón o vara ya no serán realmente necesarios, un simple gesto será suficiente para enviar la voluntad enfocada del brujo en camino.
El punto de este presente trabajo, no obstante, es entrar en los reinos Crepusculares usando el poder elevado para permitirnos hacerlo, efectuar un cambio en la consciencia en otras palabras. Antes de que echemos un vistazo a las técnicas diseñadas expresamente para hacer esto, hay una técnica principal que casi todos los practicantes del Arte emplean o reconocerán, un tipo de escalón a medio camino entre el despertar de la energía y el entrar a un estado de trance y a la que echaremos un vistazo ahora.

Haciendo Girar el Molino(1)

También llamada como Al Ritmo del Molino(2), esta es una de las técnicas básicas del Arte Tradicional y el término también puede ser usado para referirse al Trabajo del Arte en general. Como con la mayoría de las cosas en el Arte, aparentemente es muy simple de practicar, pero bastante profunda en sus efectos. En esencia, la práctica implica andar, o marcar al paso, un círculo alrededor de un punto fijo en el centro, manteniendo todo el rato los ojos enfocados en el punto central. En otras palabras, estás caminando alrededor de un círculo, con tu pecho mirando hacia delante, pero tu cabeza vuelta a un lado para enfocarte en el centro de tu Molino. Este punto focal puede ser un rasgo natural del paisaje, tal como el tocón de un árbol o un menhir, o puede ser algo que tú hayas colocado allí, tal como tu Stang/Bastón o un fuego encendido. El foco dependerá de la intención del rito y de lo que esté disponible. Recuerda que el Arte siempre es práctico, por lo que si no tienes lo que idealmente querrías, usa otra cosa. La dirección de tu recorrido también dependerá del rito que estés llevando a cabo. Como se mencionó en algún otro lugar, si el rito es por razones puramente de celebración, entonces el recorrido normalmente será en sentido horario o dextrógiro; si es por razones mágicas u otras de tipo práctico, el recorrido normalmente será levógiro o antihorario. La energía elevada y las propiedades inductoras del trance de la práctica no se ven alteradas ni una pizca por la dirección del recorrido, es puramente por separar los diferentes propósitos en nuestras propias mentes que diferenciamos. Esta práctica puede realizarse en el interior o a cielo abierto, siendo igualmente de efectiva, sea en un compás completamente preparado o no. Dependiendo de la razón para el trabajo, puede que algunas veces sea mejor no consagrar un compás, sino usar un círculo natural que haya en el paisaje, ¡como siempre, todo depende!

Así que, ¿cómo se hace un “Haciendo Girar el Molino”? Asumamos que deseas incrementar tu energía y crear un estado de trance ligero, con el propósito de contactar con los espíritus locales de la Tierra. Irías a tu acostumbrado lugar de trabajo a cielo abierto y habiendo realizado todas las cortesías acostumbradas, colocarías tu Stang hacia arriba en el centro del área de trabajo. En este caso consagrarías el compás en primer lugar, para crear una línea entre este Mundo y el Otro. Eleva ligeramente tu energía interna (aunque debería elevarse automáticamente con esta técnica de todos modos), concentrándote en tu intención e iniciando desde el norte,  empieza a andar por el borde interior del compás, en dirección levógira. Vuelve tu cabeza hacia la izquierda para que puedas colocar tu enfoque en el Stang en el centro, pero mantén tu cuerpo mirando hacia delante en la dirección en la que andas. Puede que desees entonar algún tipo de cántico para reforzar tu propósito – y  la mayoría de la gente encuentra que esto ayuda – pero que sea simple y suavemente pronunciado, ¡no hay necesidad de gritar! Mantén tu paso a un ritmo estable para empezar – uno ligeramente más lento del ritmo usual de paseo – y tus ojos enfocados en el Stang conforme recorres el círculo. Mientras marchas, gradualmente descubrirás que tu energía empieza a aumentar y puedes sentir que te sube la temperatura, esto no solo se deberá al ejercicio físico, ya que este es mínimo. También descubrirás que naturalmente empezarás a entrar en un ligero estado de trance, en el que te vuelves más relajado, tu concentración se hace más aguda, tu mente más clara y tu propósito más nítido. Desde este punto en adelante, el rito tiende a cuidar de sí mismo encontrando que tienes poco control consciente sobre lo que tiene lugar, solo déjate ir con el flujo. Como con la mayor parte de los ritos del Arte Tradicional, una vez hayas alcanzado la fase real de trabajo, donde las cosas empiezan a suceder, si puedes dirigir conscientemente lo que está pasando, entonces no estás haciéndolo de forma correcta, ¡o simplemente no estaría sucediendo! Practicar el dejarte ir es justo tan importante como el saber cómo mantener el control. En este caso, no te harán ningún daño ya que has llamado a los espíritus locales de la Tierra y solo vendrán si están interesados en ti, si no, solo no estarán disponibles para el contacto. Puedes experimentarlos de cualquier manera, por visión directa, como formas reconocibles o quizá patrones cambiantes de luz o color en el borde mismo de la visión, “sintiendo” su presencia y comunicación, por aprehensión directa como de mente a mente, o de varias otras maneras más. Tu Haciendo Andar el Molino puede o no llegar espontáneamente a un fin por ahora, pero si no, una vez seas consciente de lo que estás haciendo una vez más, deja de andar y siéntate. Consagra algo de comida y bebida y toma y comparte con los espíritus, después despeja el lugar y márchate.
Es difícil decir cómo experimentará un individuo el haciendo andar el molino, ya que todos somos diferentes como lo son las razones para llevar a cabo el rito. El tiempo que te lleve realizar el rito también es muy flexible; todo lo que se puede hacer es empezar y ver a dónde va. Terminará a su propio tiempo, sea media hora, una o tres. A partir de mi propia experiencia puedo decir que los resultados y efectos varían notablemente de ocasión a ocasión. En una ocasión hice andar el molino, pretendiendo nada más que un gentil contacto con la Tierra en Michaelmass(3). El ritmo se volvió más y más rápido conforme el tiempo pasaba, hasta que me encontré girando prácticamente alrededor del Stang, con la inconfundible impresión de estar corriendo con una jauría de perros. En otra ocasión lo estaba haciendo con el concertado intento de entrar en cierto reino, con la meta de contactar con un específico Ser y “todo” lo que sucedió fue una sensación de gran languidez y acabé con una suave risa que se desvanecía en mi oído interior. Todo lo que puedes hacer es empezar y ver a dónde te conduce... ¡pero eso es la mitad de la diversión!
Ahora pasaré a echar un vistazo a algunas técnicas específicamente diseñadas para inducir el trance y permitirnos entrar a los Reinos Crepusculares.

(1) Treading the Mill en el original (Nota del Traductor).
(2) Pacing the Mill en el original (Nota del Traductor).
(3) Festividad de San Miguel, el 29 de septiembre (Nota del Traductor).
------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


No hay comentarios:

Publicar un comentario