viernes, 30 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular IV - Trabajo de Trance

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)


El Arte Tradicional usa muchas técnicas diferentes para inducir el trance y entrar en estados alterados de consciencia, como se los denomina a menudo en estos días. Uno podría casi decir que hay tantas técnicas como practicantes, ya que entrar en los reinos crepusculares es un asunto intensa y profundamente personal. Todas las personas son individuos (en el sentido de seres únicos) y, quizá, los practicantes del Arte todavía más por su llamada, por lo que es lógico que lo que funciona para un individuo puede que no se adecue a otro. Asimismo, la razón de un individuo para entrar en un trabajo de trance puede ser radicalmente diferente a la de cualquier otro, de ahí que usarán técnicas ampliamente diferentes. Hay, sin embargo, algunas técnicas generalmente usadas y ampliamente reconocidas entre los practicantes del Arte, de las que describiré algunas de ellas aquí.

Fijación de la Mirada

Una de las técnicas más simples de aprender – pero no por ello de las de menos resultados – es la técnica de la “Fijación de la Mirada”. Algunas veces se la denomina “Fascinación”, pero esto se refiere realmente al trabajo con espejos propiamente y llegaré a eso más tarde. En su forma básica, esta técnica simplemente significa mirar a un objeto o acción con exclusión de todo lo demás y por consiguiente producir una atención introvertida, que conduzca a contactar con otros reinos – o los Otros Reinos. Idealmente es adecuada para contactar con los espíritus o habitantes de los reinos de la Naturaleza, a los que a menudo se llama “Elementales”. La técnica descansa en el mantenimiento del enfoque de los ojos, mientras se permite que la mente reine libre para viajar a otro lugar. Describiré una versión simple de ella.

Encuentra un lugar aislado donde sea improbable que te molesten durante un rato, junto a un arroyo que corra, preferiblemente uno que tenga un fondo de guijarros, en un brillante y soleado día. Siéntate confortablemente junto al arroyo, asegurándote de que sea poco probable que te caigas en él en caso de llegar a un estado profundo de trance. Enfoca tu atención en el agua mientras fluye y en cómo la luz del sol juega sobre las ondulaciones del agua, corriendo y cayendo sobre las piedras a su camino. No mires el agua, solo deja que tu visión descanse suavemente sobre su superficie y se entretenga en el juego de luces. Gradualmente te encontrarás cayendo en un ligero estado de ensoñación, un tipo de estado medio despierto, medio dormido, pero todavía reteniendo el control sobre tu volición (que de todos modos es lo que básicamente es un trance), a través del cual puedes ahora volver tu mente hacia el asunto o reino que deseas investigar. Cambia tu foco de atención al área en la que estás interesado y procede. Puede ser que empieces construyendo para ti un simple viaje, o lo que muchas personas llamarían una ensoñación, pero con la voluntad enfocada y la atención de un practicante del Arte entrenado, lo cual te llevará ciertamente a una  realidad y significado mayores que eso. Realiza lo que sea necesario y, una vez encontrado lo que buscabas, puedes simplemente rehacer tus pasos y traerte de vuelta, o, si te sientes suficientemente seguro, permitirte caer dormido, para ir más lejos tal vez en tu búsqueda. De cualquier manera, regresarás de forma natural en algún punto y no hay necesidad de temer ser “atrapado” en algún otro reino.
Esta técnica, tan fácil como es, puede usarse mirando fijamente las ramas de los árboles, meciéndose suavemente con la brisa, o las nubes flotando lentamente en un cielo, por otro lado claro. Experimenta con lo que funcione mejor para ti y después trabaja para mejorar tu técnica.

Balanceándose y Meciéndose

Aunque técnicas separadas, ambos métodos descansan en los movimientos rítmicos del cuerpo para lograr su propósito. Mientras que en el método previo, confiábamos en el movimiento de algún objeto natural para mantener el foco de atención, son nuestros propios cuerpos los que movemos aquí, mientras mantenemos la mente aquietada y enfocada. El movimiento del cuerpo relaja la mente y le permite alcanzar el estado de trance que deseamos.

La técnica del Balanceo es exactamente tal y como suena, ¡siéntate en un columpio y ve hacia atrás y hacia delante! No obstante, el balanceo se hace con intención y con completo conocimiento de lo que pretendemos lograr. Es ligeramente más difícil que el método previo, pues tenemos que poner más esfuerzo por nosotros mismos, ¡es gratificante y bastante más divertida! Una vez más, sitúate en un lugar aislado (con un columpio - ¡si no haz uno!), donde sea improbable que te molesten durante un rato. Siéntate y empuja, estableciendo un ritmo suave, querrás moverte a un ritmo decente, pero no tan rápido que vueles. Al principio, enfócate en el balanceo, hacia atrás y hacia delante, atrás y adelante, arriba y abajo, arriba y abajo, hasta que empieces a sentir ese ligero desapego característico del principio del estado de trance. Ahora, aquí está la parte de truco. A una y la misma vez, necesitas desacelerar cuidadosamente el movimiento de balanceo así como cambiar tu enfoque hacia aquello por lo que estás entrando al trance. Por supuesto, podrías solo seguir balanceándote, pero entonces te arriesgas a caer y arruinarlo todo, por no mencionar la posibilidad de transportarte permanentemente al Otro Mundo a través de un cráneo fracturado. Así que, desacelera a solo un lento balanceo que gradualmente se parará por sí mismo y sigue el sendero que te hayas preparado, o déjate llevar por cualquier contacto que hayas hecho. Como anteriormente, serás perfectamente capaz de regresar cuando estés preparado, porque tienes todo el control.
Mecerse (algunas veces también llamado la Mecedora), como método de inducción al trance es tanto más fácil como más difícil. Más fácil en que puedes hacerlo en cualquier lugar y no tienes que tener un columpio, más difícil en que tienes que ponerle un poco de más esfuerzo. Encuentra algún lugar confortable para sentarte, donde tengas espacio para moverte hacia atrás y hacia delante (de lado a lado también ocurre algunas veces de forma espontánea, pero es menos usual); un sillón está bien si te sientas al borde, un taburete o en el suelo es mejor (¡hay menos posibilidad de caerte también si la cosa va mal!). Ponte cómodo y empieza un suave movimiento hacia atrás y hacia delante, a un tiempo y ritmo adecuados para ti. A la mayoría de las personas le gusta entonar un cántico con esto, o si no un suave tararear para uno mismo puede hacer maravillas. En adición, o como una alternativa a esto, golpear dos piedras o huesos para un un rítmico sonido de “tic-tac”, o dar palmas suavemente con tus manos también puede ayudar a profundizar la experiencia de trance. (Muchos practicantes del Arte encuentran que llevando a cabo el golpeteo y/o el tarareo/entonado, ese mecido sucede de forma natural con poca volición consciente. Alternativamente puede empezar espontáneamente por sí mismo durante cualquier rito). Una vez más, continúa hasta que sientas los inicios del trance, después cambia el foco de tu atención a donde quieras ir/a lo que quieras hacer. Descubrirás que conforme profundizas en tu trabajo, el mecido parará por sí mismo y no deberás preocuparte por ello. Si estás sobre el suelo y sientes que quieres acostarte en ese punto, adelante – ¡es tu trance!
Con ambos métodos anteriores, puede que descubras que conforme el ritmo del balanceo o el mecido se pone en marcha, también sientes tu energía interna elevándose o poniéndose más caliente, así como puede que sientas que una vibración interna o “zumbido” está sucediendo, siendo ambos perfectamente normales, continuando en la medida en que sean necesarios desvaneciéndose después. Sin embargo, en esta fase, si los encuentras completamente molestos, deberías entonces haber desarrollado suficiente control para pararlos si así lo deseas hacer.

Trazando la Línea

Este método implica mucho más enfoque y concentración por parte del practicante del Arte, ya que hay muy poco en la forma de lo que uno podría llamar “herramientas” para ayudar en el trance. Esto involucra el uso de un diagrama/símbolo/glifo preparado, usualmente tallado o pintado sobre una piedra o madera. La pieza de piedra o madera (tablilla), es suficientemente larga, del diámetro aproximado de un balón de fútbol, para permitir que el símbolo sea de un tamaño decente. Estas tablillas, a menudo llamadas “Piedras Troy”(1) por el patrón laberíntico tallado sobre ellas, se emplean como mapas a los mundos internos, guiando al practicante del Arte en su viaje al otro mundo. La técnica consiste en sentarse tranquilamente con la tablilla sobre el regazo, elevar la energía interna y quizá empezar un suave movimiento de mecerse. El practicante entonces coloca el dedo índice de su mano dominante en el principio del glifo que hay en la tablilla y, con total enfoque y concentración, traza la línea del símbolo hasta su conclusión, en cuyo momento debería haberse entrado en el estado de trance. El trazado de la línea también puede ser acompañado por un corto y repetitivo cántico o encantamiento, así como el anteriormente mencionado tarareo o sonsonete. Los símbolos implicados generalmente son laberínticos o de naturaleza espiral, por lo que conducen a la mente del practicante del Arte hacia un foco cada vez más pequeño, resultado de lo cual es la entrada en los Otros Mundos, o dondequiera que sea el lugar al que el practicante desee ir. Esta técnica debe realizarse muy lentamente, ya que trazar el símbolo rápidamente no produciría resultado en absoluto, con total atención a lo que se está haciendo. Implica algunas de las técnicas y habilidades ya mencionadas en este capítulo y las lleva todas al unísono a una praxis de trabajo.


La Escalera del Brujo

La Escalera es un trozo de cuerda, cinta o cordel, a menudo el propio Cordón o Ceñidor del practicante del Arte, en el que se han atado cierta cantidad de nudos, cuentas, piedras u otros objetos contables. Se usa como un rosario, pasándolo a través de los dedos y contando el número de veces un repetitivo cántico o verso, determinando la naturaleza del trance que se salmodia o entona. Esto también puede acompañarse, una vez más, de un movimiento de mecerse para aumentar la sensación rítmica del método, y lograr un mejor estado de trance. El número de veces que el cántico va a ser repetido puede decidirse de antemano, pero es improbable que uno se adhiera a esto una vez el trance empiece a tomar forma. Lo mejor es usar el conteo como una repetición rítmica y dejar que la mente vaya donde desee.


Fascinación

Ahora llegamos a la descripción del trabajo con espejos previamente mencionado. Algunas veces llamado “Scrying”, los fundamentos de esta técnica pueden ser usados con una bola de cristal o un cuenco de agua tintada, pero este método particular funciona mejor con un espejo. El espejo en sí (algunas veces llamado “Speculum”), a menudo ha sido preparado de antemano de cierta forma, pero esto no es estrictamente necesario y no entraré en ello aquí, considerando que un espejo plano y claro, sea con respaldo negro o con una superficie reflectante normal, es suficiente. Es la mente del practicante del Arte en sí la que logra el trabajo, no el espejo, que solo es una herramienta en la operación.
La siguiente es una descripción de una técnica que le fue comunicada a uno de mis mentores por su maestro en el Otro Lado. En la medida en que yo sé, nunca ha sido publicada anteriormente, pero, como técnicas similares han sido publicadas en años recientes, siento que es correcto que esta versión debería ahora ver la luz del día. Aquí la doy en su redacción original, con alteraciones hechas en aras de la gramática y el entendimiento.

“Instrucciones para hacer un viaje etérico con el propósito de obtener iluminación sobre un asunto, o para comunión con tu Maestro, Diosa o Dios.
Siéntate ante tu portal astral, o un espejo suficientemente grande para reflejar tu cara. Oscurece la habitación y coloca una única vela encendida junto a ti, de tal manera que no se refleje en el espejo, o no la veas por el rabillo del ojo.
Siéntate relajado ahora y considera el propósito del viaje mientras miras a tu reflejo. Enfoca tu atención en tus ojos. No los mires fijamente, más bien contémplalos y mientras observas notarás un cambio en tus rasgos. Esto denota el primer cambio de la consciencia, esto es, la mente está cayendo hacia el nivel más profundo, es probable que tus rasgos se vuelvan grotescos e imaginarás un demonio o similar que te mira desde el espejo.

No vaciles, porque conforme más progreses el espejo se volverá negro y ningún reflejo será visible.
Mantén tu mirada fija en esta fase porque en breve, comenzando como un punto de luz en el centro de tu visión, el espejo se iluminará completamente. No habrá reflejo de ti. Te harás consciente de una puerta ante ti y un sendero hacia delante. Dirige tu mente ahora al conocimiento que buscas, o la entidad con la que deseas contactar y espera la manifestación, o mentalmente da un paso a través de la puerta y procede a lo largo del sendero.
Aunque el ejercicio para nada es peligroso, no obstante lo mejor es realizarlo en presencia de otro que actuará como vigilante, por si el estado de trance se hace demasiado profundo y el ejercicio se alarga mucho.
Si se ha fijado un tiempo, el vigilante, usando una voz suave, te llamará de vuelta desde lo Otro, el espejo se nublará y tu reflejo retornará. No te muevas hasta que esto haya ocurrido.
Este ejercicio puede llevarlo a cabo cualquiera, pero es dado para aquellos que se están entrenando o son competentes en las Artes y lo mejor, es realizarlo en el Templo o Compás.”

Creo que lo explica todo bastante bien, sin necesidad de más comentarios por mi parte. Notarás sin embargo, que no solo esta técnica permite al practicante del Arte lograr un profundo nivel de trance, sino también ofrece la oportunidad de proyectar totalmente la consciencia a través del espejo. Esto nos conduce a la sección final que me gustaría tratar en el presente capítulo.


(1) Troystone en el original (Nota del Traductor).
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


domingo, 25 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular III - Elevando la Energía

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)


Hay dos razones básicas para elevar la energía en el sentido en el que estamos hablando sobre ella en este libro, una es para formas prácticas y operativas de magia y la otra se usa para alterar la consciencia del practicante del Arte. Es esta última con la que estamos interesados en este momento. También es aquí donde empezaremos a examinar ese cuarto “elemento” mencionado en el siguiente capítulo, “Trabajo con Espíritus”, el Fuego.
El fuego, en este contexto, no es visto realmente como un elemento, de hecho, como se mencionó en otro lugar, muchos practicantes del Arte no trabajan con “los elementos” como tales, y aquellos que lo hacen, no siempre trabajan con los cuatro comúnmente reconocidos. El fuego sobre el que estamos hablando aquí es la chispa divina dadora de vida, regalada a la humanidad por el Dios Brujo, el Padre de Todos, en el amanecer del tiempo. Es el regalo de la consciencia y la autoconsciencia, así como algo un poco más que eso; es también el conocimiento de la divinidad interior, el conocimiento de que por donde los dioses ahora pisan, nosotros también tenemos la habilidad de pisar a su tiempo. Esto se manifiesta en el marco humano – a un nivel físico – como la sensación de calor inspirado. Con esto no quiero decir que sientas calor – aunque podría suceder como subproducto – sino que eres consciente de un intenso calor interno, que es al mismo tiempo una vibración casi física también. Es similar al calor sentido durante la excitación sexual y de hecho, ambos participan de la misma fuente, pero son diferentes en tipo. También es similar, pero no igual a la serpiente de fuego “kundalini” del yoga hindú, de la que se dice que asciende desde la base de la espira durante ciertas prácticas. No necesito ir más allá en el tema de las técnicas orientales de misticismo aquí, pero suficiente será con decir que algunos practicantes tradicionales usan técnicas similares a algunos yoguis y con el mismo fin en mente. Ellos no trabajan, no obstante, con los así llamados “chakras”, tan queridos por el moderno movimiento de la Nueva Era, pero se sabe de hecho, que hay ciertos puntos en el cuerpo físico-etérico humano, en los que ciertos tipos de energía se concentran y con los que se puede trabajar.

Sin embargo, para volver a nuestro tema actual. La energía interna del cuerpo humano puede ser elevada, intensificada y enfocada a través de varias prácticas, algo a lo cual echaremos un vistazo ahora. Las técnicas previamente descritas de enfoque y concentración, deben haber sido ya muy bien dominadas para que las siguientes técnicas funcionen con cualquier gran efecto. La primera técnica es engañosamente simple, pero puede llevar a cabo profundos cambios tanto en los niveles de energía como en la consciencia, otra razón para dominar las técnicas precedentes tanto de protección personal como de foco.

Elevando el Fuego Interno

Realiza la cruz y el círculo como anteriormente, para tu propia satisfacción. Enciende una única vela y colócala más o menos al nivel de los ojos mientras estás sentado cómodamente. Realiza algunas respiraciones completas antes de empezar. Ahora, enfoca tu atención en la llama de la vela, hasta que seas consciente de poco más. Observa solo la llama y no pienses en nada más que la llama. Ahora tomarás nueve enfocadas respiraciones completas. En la inhalación visualizarás que tomas la luz de la llama en tu pecho. En la exhalación visualizarás que envías esta luz llameante a través de todo tu cuerpo. A la terminación de las nueve respiraciones completas, cierra tus ojos y visualiza un fuego, como una fragua de herrero al estilo antiguo, en el mismo centro de tu ser. Enfócate en este fuego y continúa con la respiración completa, enviando el fuego a través de tu cuerpo. Mantén esta visualización tanto tiempo como te sientas cómodo. Las primeras pocas veces que lo intentes, puede que no sientas nada en absoluto, pero gradualmente te volverás consciente de algún efecto. Los resultados serán diferentes para cada individuo, pero puedes esperar uno o más de los siguientes: puedes sentirte volviéndote más y más caliente, como si te acabaras de comer un curry muy picante, pero sin la sudoración usual; puedes empezar a sentirte sexualmente excitado, logrando la erección si eres un hombre (esto tiende no obstante a disminuir conforme procedes); puedes descubrir que partes de tu cuerpo se vuelven muy calientes o más sensibles y tu atención se enfoca allí; puede que descubras repentinas intuiciones sobre la naturaleza del fuego divino que previamente te eran desconocidas; este y otros efectos son perfectamente normales. Sigue con este ejercicio durante tanto tiempo como te sientas cómodo con él, después, lenta y suavemente, permite que el calor y la visualización de la fragua desaparezcan. Nunca termines este tipo de prácticas abruptamente ya que puede causar daño, tanto físico como mentalmente, si repentinamente cambias los niveles de energía y consciencia. Te llevó tiempo llegar hasta este nivel, así que necesitas volver a bajar suavemente. Cuando estés preparado, abre tus ojos y toma unas pocas respiraciones completas más, enfocándote esta vez en un efecto refrescante, solo para reajustar tu sistema (¡no obstante no demasiado frías!). Apaga la vela, levántate y realiza la Cruz y el Círculo para reequilibrarte, yendo a comer y beber algo. Probablemente te sentirás muy energizado después de esta experiencia, por ello dale un buen uso práctico como contrapeso al ejercicio místico. ¡Cava el jardín o ayuda a un vecino con sus compras!

Como he dicho, puede llevarte algún tiempo sentir cualquier efecto en particular con este ejercicio, sé paciente y continúa con la práctica hasta que lo consigas. Una vez puedas sentir los efectos, será relativamente fácil producirlos a voluntad, sin el uso de la vela, con una respiración concentrada y visualización enfocada. Esta técnica puede entonces ser usada para elevar tu propia energía para cualquier trabajo mágico que puede que desees hacer, o como un preparatorio para cualquier trabajo de trance que sea necesario.
Una vez seas suficientemente competente produciendo las sensaciones que te dicen que tu propia energía interna ha sido despertada, será entonces el momento de practicar dirigiéndola, lo que generalmente se hará usando un bastón o vara, a través de las manos. Un ejercicio simple es como el que sigue. Eleva tu fuego interno a un nivel con el que te sientas cómodo y que no te extenúe. A través de visualización enfocada y voluntad, dirige la energía a tu pecho, a lo largo de tus brazos y a tus manos. Une las manos con una aguda palma y empieza a frotar tus palmas la una contra la otra, como si estuvieras enrollando un palo entre ellas (¡como encendiendo un fuego!). Pronto sentirás un intenso calor que empezará a crecer entre tus palmas, debiendo continuar hasta que no puedas soportarlo por más tiempo. En este punto, coge tu vara, bastón o stang y canaliza la energía hacia la herramienta, enviándola hacia fuera por el otro extremo, en la dirección de tu intención. Esto debería hacerse como un rápido disparo de energía – como un estallido – cargado con la intención del trabajo. No hay invocaciones o hechizos largos, solo visualiza lo que deseas que suceda y envía el poder en camino. Una vez más, se requiere mucha práctica para alcanzar un nivel eficiente, pero la mayor parte de la gente puede lograr esto con trabajo dedicado. Una vez el practicante del Arte haya alcanzado esta fase, por supuesto, debería ser obvio que el bastón o vara ya no serán realmente necesarios, un simple gesto será suficiente para enviar la voluntad enfocada del brujo en camino.
El punto de este presente trabajo, no obstante, es entrar en los reinos Crepusculares usando el poder elevado para permitirnos hacerlo, efectuar un cambio en la consciencia en otras palabras. Antes de que echemos un vistazo a las técnicas diseñadas expresamente para hacer esto, hay una técnica principal que casi todos los practicantes del Arte emplean o reconocerán, un tipo de escalón a medio camino entre el despertar de la energía y el entrar a un estado de trance y a la que echaremos un vistazo ahora.

Haciendo Andar el Molino(1)

También llamada como Al Ritmo del Molino(2), esta es una de las técnicas básicas del Arte Tradicional y el término también puede ser usado para referirse al Trabajo del Arte en general. Como con la mayoría de las cosas en el Arte, aparentemente es muy simple de practicar, pero bastante profunda en sus efectos. En esencia, la práctica implica andar, o marcar al paso, un círculo alrededor de un punto fijo en el centro, manteniendo todo el rato los ojos enfocados en el punto central. En otras palabras, estás caminando alrededor de un círculo, con tu pecho mirando hacia delante, pero tu cabeza vuelta a un lado para enfocarte en el centro de tu Molino. Este punto focal puede ser un rasgo natural del paisaje, tal como el tocón de un árbol o un menhir, o puede ser algo que tú hayas colocado allí, tal como tu Stang/Bastón o un fuego encendido. El foco dependerá de la intención del rito y de lo que esté disponible. Recuerda que el Arte siempre es práctico, por lo que si no tienes lo que idealmente querrías, usa otra cosa. La dirección de tu recorrido también dependerá del rito que estés llevando a cabo. Como se mencionó en algún otro lugar, si el rito es por razones puramente de celebración, entonces el recorrido normalmente será en sentido horario o dextrógiro; si es por razones mágicas u otras de tipo práctico, el recorrido normalmente será levógiro o antihorario. La energía elevada y las propiedades inductoras del trance de la práctica no se ven alteradas ni una pizca por la dirección del recorrido, es puramente por separar los diferentes propósitos en nuestras propias mentes que diferenciamos. Esta práctica puede realizarse en el interior o a cielo abierto, siendo igualmente de efectiva, sea en un compás completamente preparado o no. Dependiendo de la razón para el trabajo, puede que algunas veces sea mejor no consagrar un compás, sino usar un círculo natural que haya en el paisaje, ¡como siempre, todo depende!

Así que, ¿cómo se hace un “Haciendo Andar el Molino”? Asumamos que deseas incrementar tu energía y crear un estado de trance ligero, con el propósito de contactar con los espíritus locales de la Tierra. Irías a tu acostumbrado lugar de trabajo a cielo abierto y habiendo realizado todas las cortesías acostumbradas, colocarías tu Stang hacia arriba en el centro del área de trabajo. En este caso consagrarías el compás en primer lugar, para crear una línea entre este Mundo y el Otro. Eleva ligeramente tu energía interna (aunque debería elevarse automáticamente con esta técnica de todos modos), concentrándote en tu intención e iniciando desde el norte,  empieza a andar por el borde interior del compás, en dirección levógira. Vuelve tu cabeza hacia la izquierda para que puedas colocar tu enfoque en el Stang en el centro, pero mantén tu cuerpo mirando hacia delante en la dirección en la que andas. Puede que desees entonar algún tipo de cántico para reforzar tu propósito – y  la mayoría de la gente encuentra que esto ayuda – pero que sea simple y suavemente pronunciado, ¡no hay necesidad de gritar! Mantén tu paso a un ritmo estable para empezar – uno ligeramente más lento del ritmo usual de paseo – y tus ojos enfocados en el Stang conforme recorres el círculo. Mientras marchas, gradualmente descubrirás que tu energía empieza a aumentar y puedes sentir que te sube la temperatura, esto no solo se deberá al ejercicio físico, ya que este es mínimo. También descubrirás que naturalmente empezarás a entrar en un ligero estado de trance, en el que te vuelves más relajado, tu concentración se hace más aguda, tu mente más clara y tu propósito más nítido. Desde este punto en adelante, el rito tiende a cuidar de sí mismo encontrando que tienes poco control consciente sobre lo que tiene lugar, solo déjate ir con el flujo. Como con la mayor parte de los ritos del Arte Tradicional, una vez hayas alcanzado la fase real de trabajo, donde las cosas empiezan a suceder, si puedes dirigir conscientemente lo que está pasando, entonces no estás haciéndolo de forma correcta, ¡o simplemente no estaría sucediendo! Practicar el dejarte ir es justo tan importante como el saber cómo mantener el control. En este caso, no te harán ningún daño ya que has llamado a los espíritus locales de la Tierra y solo vendrán si están interesados en ti, si no, solo no estarán disponibles para el contacto. Puedes experimentarlos de cualquier manera, por visión directa, como formas reconocibles o quizá patrones cambiantes de luz o color en el borde mismo de la visión, “sintiendo” su presencia y comunicación, por aprehensión directa como de mente a mente, o de varias otras maneras más. Tu Haciendo Andar el Molino puede o no llegar espontáneamente a un fin por ahora, pero si no, una vez seas consciente de lo que estás haciendo una vez más, deja de andar y siéntate. Consagra algo de comida y bebida y toma y comparte con los espíritus, después despeja el lugar y márchate.
Es difícil decir cómo experimentará un individuo el haciendo andar el molino, ya que todos somos diferentes como lo son las razones para llevar a cabo el rito. El tiempo que te lleve realizar el rito también es muy flexible; todo lo que se puede hacer es empezar y ver a dónde va. Terminará a su propio tiempo, sea media hora, una o tres. A partir de mi propia experiencia puedo decir que los resultados y efectos varían notablemente de ocasión a ocasión. En una ocasión hice andar el molino, pretendiendo nada más que un gentil contacto con la Tierra en Michaelmass(3). El ritmo se volvió más y más rápido conforme el tiempo pasaba, hasta que me encontré girando prácticamente alrededor del Stang, con la inconfundible impresión de estar corriendo con una jauría de perros. En otra ocasión lo estaba haciendo con el concertado intento de entrar en cierto reino, con la meta de contactar con un específico Ser y “todo” lo que sucedió fue una sensación de gran languidez y acabé con una suave risa que se desvanecía en mi oído interior. Todo lo que puedes hacer es empezar y ver a dónde te conduce... ¡pero eso es la mitad de la diversión!
Ahora pasaré a echar un vistazo a algunas técnicas específicamente diseñadas para inducir el trance y permitirnos entrar a los Reinos Crepusculares.

(1) Treading the Mill en el original (Nota del Traductor).
(2) Pacing the Mill en el original (Nota del Traductor).
(3) Festividad de San Miguel, el 29 de septiembre (Nota del Traductor).
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domingo, 18 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular II - Foco y Atención

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

Habiendo echado un vistazo a nuestro inmediato bienestar físico y espiritual, es momento de tornar la atención a algunos detalles más sutiles. Antes de ser capaz de entrar a cualquier forma de trance u otro mundo, es necesario agudizar el foco de la mente y concentrarse allí donde la atención se coloque, lo mejor posible para ser capaces de posicionarla donde deseemos, cuando lo deseemos. Esto puede parecer obvio y simple a muchas personas, pero si piensas en ello, no es una materia simple en absoluto. Todos somos bombardeados cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día, por constantes sensaciones, emociones y distracciones. La persona promedio no dedica más de unos pocos segundos en cualquier momento a concentrarse en un único pensamiento u objeto, antes de que la atención sea barrida por las demandas de alguna otra cosa. Y no estoy siquiera refiriéndome solo a las demandas de la vida moderna, da un paseo relajante por el campo y todavía tendrás múltiples áreas sobre las que enfocarte, aunque sean naturales. Los árboles, las plantas, el cielo,  el canto de los pájaros, el sonido del agua corriendo, el viento en los árboles; todas estas cosas afectan a nuestras mentes conscientes y distraen nuestra atención. Para ser capaces de entrar al trance y/o proyectar nuestra consciencia dentro de diferentes reinos de la realidad, tenemos que mantener el foco de la atención consciente sobre una única cosa o punto, sin interrupción o distracción. El principio de este foco es el control de la respiración.


La Respiración

Ya que la respiración es el único factor más importante para mantenernos vivos, es sorprendente cuán poca importancia le da la mayor parte de la gente. Respirar oxigena nuestra sangre y elimina residuos como el dióxido de carbono, por lo tanto regula el ritmo de nuestro corazón y controla nuestro estado de consciencia, en última instancia afecta a nuestra claridad mental y proceso de pensamiento y dicta en qué estado de “realidad” existimos. Casi todas las culturas a lo largo de la historia han puesto gran énfasis en el control de la respiración para la producción de cualquier tipo de experiencia o estado místicos. El aliento se considera – literalmente – la sustancia de la vida y es sagrado para muchas culturas. Algunas técnicas, tales como ciertas formas de Yoga, elevan la respiración a una forma de arte y afirman todo tipo de cosas sobre ella, pero no necesitamos ir tan lejos aquí. Como hemos declarado en algún otro lugar, el Arte tiene esencialmente un enfoque práctico y de sentido común, por ello solo necesitamos contemplar lo que sea práctico para nuestros propósitos aquí. Estamos aspirando a silenciar y aquietar la mente consciente lo mejor posible, para enfocar nuestra consciencia sobre las áreas en las que estamos interesados. 
La respiración debería empezar desde el estómago, empujando el vientre hacia fuera y tirando del diafragma hacia abajo, por lo tanto empujando aire hacia el interior y llenando la totalidad de la capacidad pulmonar en la inspiración. A la inversa, la espiración debería empezar desde la parte superior de los pulmones, tirando del diafragma de vuelta hacia arriba, liberando por lo tanto los pulmones por entero del aire viciado/usado. Tanto la inhalación como ha exhalación deberían ser a través de la nariz, no de la boca, ya que para eso está. Una completa y adecuada respiración es limpiadora, inspiradora (literalmente), curativa y energizante y forma la base esencial sobre la que empezar cualquier tipo de exploración dentro de otros reinos. Ten cuidado de no exagerar con ella sin embargo, ¡ya que una prolongada “respiración total” para alguien que no está acostumbrado puede causar hiperventilación y desmallo! Aquí sigue una explicación de la técnica básica de la respiración total. Afloja toda la ropa apretada (o quítatela por completo), particularmente alrededor de la cintura. Acuéstate sobre la espalda, quizá con una almohada bajo tu cabeza y asegurándote de estar cómodo. (¡No hagas este ejercicio cuando estés cansado, ya que puedes caer dormido en esta posición!). Coloca tus manos sobre tu vientre ligeramente. Exhala completamente – ¡a través de tu nariz! – y siente tu vientre hundirse hacia dentro. Sigue empujando el aire hacia fuera hasta que tus pulmones y vientre estén suficientemente vacíos.

Ahora, gradualmente empieza a inhalar – a través de la nariz – y siente tu vientre cómo empieza a elevarse - ¡todavía no dejes que tu pecho suba! Sigue inspirando hasta que tu vientre esté completamente hinchado, momento en el que deberías sentir que tu pecho empieza a ascender, mientras tus pulmones se llenan completamente. Sigue inhalando hasta que sientas una presión bajo la clavícula, entonces estarás lleno. No pares, sino comienza la exhalación. Espira lentamente, que tu pecho caiga gradualmente, manteniendo tu vientre lleno. Cuando tu pecho haya caído, automáticamente sentirás que tu vientre empieza a hundirse. Sigue la espiración hasta que tu vientre se haya hundido hasta la posición en la que empezó. Esta es una respiración completa.
Cuando hagas este ejercicio, nunca te tenses o empujes a ti mismo demasiado lejos. Si te duele, ¡para inmediatamente! Para empezar, a la mayoría de las personas le gusta contar a través de su respiración hasta que establece su propio ritmo. Intenta inspirar durante una lenta cuenta de 4, después espira durante una lenta cuenta de cuatro y observa cómo te va. Después puedes alterarla a lo que mejor se adecue.  Para empezar, intenta hacer un ciclo de 4 respiraciones completas, pero solo si te va bien. Algunas personas se sentirán cómodas con más, algunas con menos, ¡no te fuerces! Una vez en marcha, deberías sentir que tu cuerpo está haciendo un patrón como de onda, fluyendo hacia arriba y abajo a ritmo con tu respiración, esta es la razón de colocar tu mano sobre el vientre. Una vez le hayas cogido la maña, puedes prescindir de ello. Después de algún tiempo practicando esta técnica de respiración, deberías encontrar natural respira de esta forma, empujando tu vientre hacia fuera, llenando los pulmones y tirando del vientre hacia dentro. Así como silencia y aquieta la mente, también descubrirás que esta técnica te permite pensar con mayor claridad. Una vez dominada, no es necesario seguir respirando conscientemente de esta manera, ya que tu cuerpo encontrará su propio ritmo y serás capaz de mover tu atención a otras cosas. Mira, ni siquiera te diste cuenta de que habías empezado a concentrar tu atención, ¿verdad?

Colocando la Consciencia

Una vez seas bastante competente en el control aumentado sobre tu respiración y la mayor agudeza mental que aporta, puedes empezar a practicar colocando tu consciencia en diferentes lugares. Esto será de gran beneficio después, cuando empieces el trabajo de trance propiamente dicho, o desees proyectarte a otros reinos del ser. Para empezar con esto, lo mejor es mantenerse cerca de casa, esto es, las partes de tu propio cuerpo. Esto es por dos razones: te enseñará lo mucho – o poco – que sabes sobre tu propio vehículo físico y también evitará cualquier proyección involuntaria a lugares con los que no estés familiarizado – ¡y de los que puedes tener dificultades para regresar! Empieza este ejercicio con la técnica básica de la cruz y el círculo, después sigue con una breve sesión de respiración completa, sentado en una posición cómoda o acostado.

Elige una parte de tu cuerpo, puede ser cualquiera que te guste, pero lo mejor es evitar cualquiera de los órganos más grandes. Selecciona algo como una rodilla, codo u hombro. Intenta enfocar tu consciencia sobre ella, de manera tal que puedas sentir lo que realmente está pasando allí, no lo que pienses que está pasando. Es útil recordar aquí que no estamos pensando en una zona del cuerpo y viendo una imagen de la misma en nuestra mente, sino colocando nuestra consciencia allí. La diferencia se volverá obvia conforme progreses. Intenta ser consciente de lo que pasa, ¿puedes realmente sentir la textura de la piel, el flujo de la sangre, el latido del pulso, el movimiento de la articulación? ¿Estás realmente allí? Las reacciones variarán de persona a persona, obviamente, pero la mayoría de las personas se hará consciente de una sensación de hormigueo o “zumbido” cuando haya colocado exitosamente su atención en un lugar particular, o si no un ligero estiramiento de los músculos en dicha zona. Puede que no seas consciente de ello en ese momento, pero generalmente te volverás consciente del aflojamiento de los músculos después del ejercicio. Ambas son buenas señales y muestran que estás haciendo progresos. Esta es una de las razones de que no nos enfoquemos en órganos más grandes mientras se practica, ya que afectamos inadvertidamente a su funcionamiento - ¿¡y no querrás apagar tu corazón!? Intenta esta práctica tan a menudo como puedas, pasando a hacerla en la vida diaria, así como en momentos de quietud cuando estés acostado o sentado tranquilamente. Es bastante fácil de hacer cuando no estás haciendo otra cosa, pero mucho más difícil cuando tienes el mundo a tu alrededor. Una vez te sientas bastante competente en colocar tu atención en un único lugar, intenta moverla alrededor de tu cuerpo a múltiples lugares y siente las diferencias en los distintos lugares. ¿Cuáles son las diferencias, qué se siente cuando estás moviendo realmente tu consciencia, hay alguna diferencia en esta sensación en contraposición a permanecer en un único lugar? Como probablemente podrás ver, todo esto está preparándote para ser capaz de cambiar tu atención y enfoque en otros reinos pero, si no puedes hacerlo en este, ¿qué esperanza tienes de hacerlo en un mundo con el que no estás familiarizado? Ahora pasaremos al siguiente paso de la preparación, siendo la práctica de ver en un lugar en el que no estás.

Visualización

Esta es probablemente una de las mayores herramientas en el arsenal del brujo, siendo la otra el poder de la Voluntad (o, en muchos casos que conozco en el Arte, ¡puro mal genio! Pero los resultados son los mismos). Si puedes visualizar algo adecuadamente y con suficiente fuerza, estarás a mitad de camino para lograrlo o estar allí. Todas las técnicas modernas de “pensamiento creativo” y “ver para lograr” o “realización positiva” están todas basadas en esto, lo cual no es nada más que ¡buena magia brujeril al estilo antiguo! Ahora bien, hay mucha gente que dice que no puede visualizar, no puede ver imágenes en su cabeza - ¡qué disparate! ¡Todo el mundo puede! Si no pudieras visualizar cómo se hace una taza de té, estarías muy sediento. Si no pudieras verte vestido, entonces podría ser bastante embarazoso para ti o la gente que te rodea. Para ser capaz de hacer algo, nosotros – todos nosotros – primero tenemos que ser capaces de visualizarlo. Cuando la gente dice que no puede hacerlo, lo que quiere decir es que lo hace tan a menudo sin pensarlo que no es algo consciente y no se da cuenta de ello. El punto está en traerlo a un nivel consciente, dirigiéndolo y enfocándolo hacia las áreas o lugares que deseamos visitar o las cosas que deseamos lograr. ¡Y eso necesita práctica!
Ahora ya deberías tener bastante confianza en enfocar y colocar tu consciencia alrededor de tu cuerpo, habiendo cultivado una mente clara y aguda con la ayuda de una correcta respiración. Ahora vas a aprender a colocar tu consciencia fuera de ti mismo, en lugares tanto cercanos como lejanos, pero todavía en este mundo. Es mejor si empiezas con un lugar o un objeto que conozcas bien, algo hacia lo que tengas un apego emocional, depende de ti que te encante o lo odies, en la medida en que haya una conexión ahí. Elige este objeto y colócalo en un lugar que no puedas ver desde donde estés practicando, o selecciona un lugar en el que no estarás, pero que esté sin embargo bastante cerca. Asegúrate de que no te molesten durante un rato y ponte cómodo, realizando la técnica básica de la cruz y el círculo y unas cuantas rondas de respiración completa, de forma consciente (porque, por supuesto, ahora ya estarás respirando de esta forma todo el tiempo subconscientemente).
Relájate y ve con los ojos de tu mente el lugar u objeto que has elegido. Olvida el hecho de que no puedes “ver”, solo hazlo. Coge el objeto o anda lentamente alrededor de lugar y examínalo con tanto detalle como puedas alcanzar. Recuerda los sentimientos y sensaciones que experimentaste cuando estabas colocando tu consciencia en diferentes partes de tu cuerpo y tráelos aquí y ahora. No es suficiente con solo imaginar el objeto y lugar, debes sentir realmente como si estuvieras realmente allí y experimentarlo de la misma forma. Intenta recordar con tanto detalle como puedas y archívalo de esta forma para futuras referencias. No te fatigues en exceso para empezar, 10 minutos serán suficientes al principio, puedes alargarlo conforme te haces más competente.

Una vez hayas finalizado el ejercicio, haz la cruz y el círculo de nuevo y unas pocas respiraciones profundas. Ahora, ve al lugar u objeto que visualizaste y examínalo estrechamente con tus ojos físicos. Sé brutalmente honesto contigo aquí, ya que no hay espacio para el autoengaño si quieres triunfar en esto. ¿Lo viste todo correctamente? ¿Viste las marcas o mellas o colores sobre el objeto adecuadamente? ¿Está todo en el lugar en el mismo sitio que lo viste en la visualización? Necesitas comprobar todos los detalles, ya que si no lo viste correctamente, entonces todo lo que estabas haciendo era recordando el objeto o lugar y no enfocando tu consciencia allí. Este es el motivo de que necesites atraer las sensaciones que experimentaste cuando colocabas tu atención alrededor de tu cuerpo – entonces podrás decir que estás teniendo éxito o no.
Esta práctica puede ser bastante difícil para mucha gente y es solo a través del duro trabajo y la aplicación diligente que te volverás bueno en ella. Sin embargo debe practicarse, ya que es uno de los bloques de construcción vitales del futuro. Trabajo artesanal y uno que será necesario para un trabajo más avanzado. Tómate tiempo y no te precipites. Disfruta la experiencia y mira hacia delante en tus sesiones. Antes de que lo sepas, estarás colocando tu consciencia en todo tipo de extraños lugares – y siendo también muy preciso.
Una vez hayas dominado la técnica para el mundo físico, puedes intentar un lugar no físico y finalizaré esta sección con un corto viaje de visualización al que algunos llaman “El Jardín del Otro Mundo”(1). Este es un lugar entre los mundos que es solo tuyo, que creas por el poder de tu visualización y voluntad, nadie puede entrar, ni físicamente ni de otra manera sin tu expreso permiso y en el que puedes simplemente recargar tus baterías, o tener encuentros con otros seres a los que puede que te guste llamar o invitar a él. No lo uses, no obstante, como un tipo de “vía de escape espiritual” en tiempos duros, ya que es parte del ethos del Arte encarar los problemas y arreglarlos, ¡no correr lejos y esconderse de ellos!

“El Jardín del Otro Mundo”

Este es un viaje para encontrar y crear tu propio lugar en los Mundos Internos. Este es el espacio propio del individuo para curación/ritual/meditación/aprendizaje, que le es solo accesible a él, a menos que decida llamar/invitar a algún otro ser al mismo. Existe en su propia dimensión y es justo tan real como cualquier otro lugar que puedas querer visitar. Realiza los preliminares usuales, incluyendo la cruz y el círculo, asiéntate y empieza.

Visualízate delante de una pesada y sólida puerta de roble con remaches de  hierro. La puerta, que es más alta que tú y está colocada en medio de un muro de ladrillos muy alto y antiguo, se curva ligeramente a ambos lados a partir de ti, hasta que se pierde de tu visión. Toma nota de cualquier símbolo que puedas ver tallado, grabado, pintado o dibujado sobre la puerta. Puede tener relevancia para ti, ahora o más adelante. Ahora, silenciosamente la puerta se abrirá para ti, balanceándose suave y lentamente hacia dentro, sobre goznes bien lubricados.


A tus pies verás el principio de un camino de ladrillos rojos, que conduce hacia fuera en la distancia. A la brillante luz de la luna, recorre exuberantes prados verdes por un camino, desapareciendo después bajo las ramas de un bosque acogedor y sombreado, compuesto, tan lejos como puedes ver de Robles, Fresnos y Espinos. Das un paso hacia el sendero y empiezas a caminar hacia el bosque. La luz de una luna casi llena brilla sobre ti e ilumina el sendero por delante.


Conforme andas, absorbes las vistas, olores y sonidos de tu viaje, la fragancia de la hierba y las flores que crecen en él, los colores de las flores y hierbas que puedes ver, el aroma de las hierbas pisadas bajo tus pies mientras caminas, las imágenes y sonidos de los pájaros nocturnos que vuelan sobre tu cabeza y entonan sus cantos conforme pasas. La Luna está brillando en las alturas sobre ti y te llena con una extraña luz casi física que se introduce en tu ser más íntimo. Tienes la sensación de estar haciendo un viaje que te lleva a casa, de vuelta a un lugar al que realmente perteneces y que siempre has conocido.
Mirando hacia arriba y por delante de ti, puedes ver que estás a punto de entrar en el bosque. La sombra más oscura bajo las ramas parece más sugerente y conforme entras en ella, te sientes envuelto en un diferente tipo de luz, una que es acogedora y reconfortante. La luz que te rodea cambia ahora a un verde sombrío, con tonos más luminosos y oscuros brillando desde los árboles. Mientras caminas, distingues el tipo de árboles por los que estás pasando, observa la edad de los mismos, los colores de las hojas y la textura de la corteza. Fija estas cosas en tu mente. Mientras caminas dentro del bosque, escucha el susurro de las hojas, de las criaturas corriendo en la maleza y, de vez en cuando, capturas el vislumbre de un animal más grande, mientras pasa a través de los rayos de la luna, que brilla a través de los huecos de las ramas altas por encima de tu cabeza. No sientes miedo, solo acogida, ya que todo lo que te rodea está vivo y conmovido por tu presencia.


Mira hacia delante y verás que el sendero se convierte en un abrupto recodo, a tu izquierda o a tu derecha, así que no puedes ver dónde termina. Una sensación de intensa excitación y anticipación te llena conforme te das cuenta de que te acercas a la meta de tu viaje. Sigue el sendero hacia delante y mientras giras en el recodo, justo puedes ver por delante de ti una apertura en los troncos de los árboles, un claro en el bosque que está esperando tu llegada. Este es tu lugar, el Jardín del Otro Mundo – nadie sino tú puede entrar, aquí puedes sentirte a salvo y seguro, capaz de descansar y curarte, aprender y experimentar aquellas cosas que desees conocer.
Dedica algún tiempo aquí y ahora, conociendo tu lugar especial, buscando sus secretos y descubriendo sus alegrías, sintiendo lo que sus energías tienen que ofrecerte. Permanece en paz en este lugar durante un rato......................


Ahora ya es tiempo de hacer tu viaje de retorno. Termina cualquier cosa que estuvieras haciendo, agradece a cualquier ser que puedas haber encontrado y despídete, por ahora, de tu lugar especial. Puedes regresar aquí por tu cuenta en cualquier momento que desees, en perfecta seguridad. Ve al principio del camino de ladrillos rojos y empieza el viaje de vuelta. Regresa a través del bosque, tomando nota de nuevo de tus alrededores, viendo si algo ha cambiado, ¿qué se siente?... Cuando alcances el límite del bosque, regresa a través del prado. ¿Ha cambiado algo aquí? ¿Los aromas, sonidos, colores quizá? Sigue andando hasta que llegues a la puerta de roble y una vez más se abrirá silenciosamente. Oscila hacia un lado y te permite salir, cerrándose suavemente detrás de ti. Ahora solo siéntate tranquilamente y permítete retornar gradualmente a la consciencia diaria, después realiza la técnica básica de la cruz y el círculo y toma unas pocas respiraciones completas. Después necesitarás tomar nota de tu experiencia, cualquier cosas que hayas visto, símbolos sobre la puerta, etc., para futuras referencias.

Ahora pasaremos a echar un vistazo a varias técnicas para elevar la energía personal, que pueden usarse en conjunción con las técnicas que ya hemos cubierto y aquellas todavía por venir.


(1) The Otherworld Garth en el original. Garth es un patio o jardín cerrado, especialmente uno rodeado por un claustro (inglés medio, nórdico antiguo garþr, garðr, similar al geard anglosajón). Esto llevó a la palabra que se da como apellido a las personas que trabajaban en o cerca de un jardín (Nota del Traductor).
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


lunes, 12 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular I - Protección Personal

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

El practicante tradicional del Arte, algunas veces es denominado de una manera especializada como “Jinete del Cerco”. Este es un antiguo término anglosajón que se refiere al hecho de que el brujo pasa mucho de su tiempo mágico y trabajo más allá de las fronteras de lo que generalmente llamamos “normalidad”. Mucho del trabajo de los practicantes del Arte implica entrar en mundos y reinos que el promedio de las personas nunca han soñado, y mucho menos visitado, y el “Cerco” mencionado es la barrera simbólica entre este mundo y dichos otros. Las razones para viajar a estos otros mundos son varias, puede ser que otro reino sea un punto más aventajado desde el que lanzar un hechizo o hacer un encantamiento (lo que hemos tocado al entrar en un trance ligero en el capítulo anterior). Puede ser que el practicante del Arte desee encontrarse con varios espíritus o deidades, ciudadanos nativos de esos otros mundos, para mejorar su conocimiento y habilidades. También puede ser que obtenga energía añadida o penetración al visitar diferentes reinos, o solo podría ser conseguir un mejor entendimiento de este mundo en el que vivimos, viéndolo desde un ángulo o punto aventajado diferente. Las razones son muchas y probablemente variarán con el individuo, pero permanece el hecho de que entrar en diferentes niveles o áreas de la realidad – trabajando en trance o “Entrando en la Zona Crepuscular” como algunas veces se le llama – es una parte mayor del trabajo del practicante del Arte tradicional.

Ahora, antes de que describa las varias técnicas por las cuales el trabajo de trance puede tomar lugar, una palabra sobre lo que es realmente el “trance”. Contrario a la opinión popular, a menos que sea una experiencia excepcionalmente profunda, el practicante del Arte no pierde normalmente la consciencia de lo que sucede a su alrededor; su foco de atención y consciencia simplemente se ha colocado en otro lugar. Y esto es básicamente lo que el tipo de trance que voy a tratar aquí es, la colocación de la consciencia inmediata del brujo en un lugar o realidad diferente a la que normalmente habitamos en nuestro mundo de vigilia de todos los días. No es perder la consciencia y caer al suelo, gimiendo y quejándose en “lenguas”. No es yacer helado en un estado catatónico, del que tienes que ser violentamente sacudido para traerte de vuelta, ni es sentarse quieto y mirar vagamente al espacio durante horas (aunque esto después podría acercársele).
El tipo de trance al que entra el practicante del Arte es muy diferente al utilizado por los devotos del Vudú para ser “cabalgados” por uno de los Loas, o un médium espiritista durante una sesión; dichos trances sirven a un propósito completamente diferente, y por lo común según el consentimiento cultural, del médium y del devoto del Vudú no se espera que recuerden lo que ha sucedido mientras estaban en trance y son animados activamente a olvidar lo que hicieron, o lo que estaba pasando a su alrededor. El brujo por otra parte, tiene razones muy diferentes para entrar a los mundos Crepusculares – o donde sea – y generalmente necesita ser muy consciente de lo que está sucediendo en cada nivel en el que habita. De hecho, todo el asunto del trabajo de trance en el Arte Tradicional es que recuerdes lo que sucede en todo momento. Parte del entrenamiento de un practicante tradicional está en la consciencia de quién y qué es, así como de dónde está. Esto implica la práctica en el foco y la atención, emparejada con un agudo sentido de la visualización, antes de que ningún trabajo de trance adecuado pueda empezar. El practicante del Arte también necesita ser consciente de sus propios niveles de energía, tanto durante  trabajos de este tipo como para propósitos mágicos prácticos, por ello las técnicas que elevan la energía también son desarrolladas, una vez más antes de que el trabajo de trance pueda empezar.
No obstante, la cosa más importante a aprender antes de cualquier tipo de trabajo más profundo al que poder entrar, es el cuidado y auxilio del practicante individual del Arte, su bienestar físico, mental y espiritual – protección personal en otras palabras – y esto es por donde propongo empezar en este trabajo.

NOTA: Antes de que empiece a describir cualquier práctica específica, estaría bien hacer sonar una nota de precaución. Estas técnicas, aunque no dañinas en sí mismas, son reales y válidas y están pensadas para provocar cambios en la consciencia. Si estás tomando cualquier tipo de prescripción farmacológica para la depresión, la ansiedad o cualquier otro tipo de problema mental, o estás tomando cualquiera de las así llamadas drogas “recreativas”, estaría bien dejar las prácticas que estoy a punto de describir. Espera hasta que no necesites apoyo médico o químico antes de experimentar con cualquiera de estas técnicas.

Protección Personal

A lo que me estoy refiriendo por “protección personal” es a una forma de práctica más íntima e individual que a la consagración del compás, que no solo armonice las energías en el individuo, sino que también dé una medida de defensa individual. Ahora, cuando hablo sobre “defensa” y “protección” aquí, no quiero decir que te estés protegiendo de una horda de demonios furiosos que están preparados para atacarte en cualquier momento, si dieras el más mínimo de los pasos fuera de lugar. Ni me refiero a que serás barrido a algún reino de dioses olvidados, para ser encarcelado para siempre si trastabillas en una palabra en tu rito o haces un movimiento “equivocado”. ¡Deja todo eso para Hollywood! A lo que me refiero es a lograr un nivel de equilibrio de las energías dentro de ti, tal que estés lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar el rito o trabajo que hayas planeado. Este procedimiento también tiene el beneficio en alguna de sus formas, de invocar agentes externos que te den un apoyo extra, si lo necesitas o deseas.
 

Todos estamos compuestos de muchas partes y muchos niveles, y no todos trabajan juntos en cualquier momento dado. Estamos sujetos a presiones externas ¡e internas!, que nos desequilibran y algunas veces nos ponen de mal humor. Durante el ritual, todas las energías y presiones se ven elevadas y aumentadas y por lo tanto, cualquier desequilibrio en nuestros seres se hará más pronunciado y obvio, dicho lo cual – en una situación extrema – podemos ser incapaces de continuar o completar nuestro trabajo. La práctica que voy a describir es un método muy simple de equilibrar nuestras energías internas, poniéndonos en contacto con energías mayores y externas a nosotros mismos, conectando con las energías de la Tierra y por lo tanto creando un marco de trabajo mucho mejor, tanto interna como externamente sobre el que empezar el trabajo.

El Método de la Cruz y el Círculo

Encarando la dirección en la que vas a empezar tu trabajo (generalmente el norte), con los pies separados unos treinta centímetros y los brazos a los lados. Cierra tus ojos, toma unas pocas respiraciones profundas y visualiza. Eleva tu mano dominante y toca tu frente. Di: “Desde Arriba”.
Visualiza una fuente de brillante luz astral, alta por encima de tu cabeza, enviando hacia abajo una corriente de energía para conectar con el área de tu frente. Traza una línea de luz desde tu frente y toca tu ombligo. Di: “Hacia Abajo”.
Visualiza la línea de luz continuando y penetrando en la tierra bajo tus pies.
Toca tu hombro izquierdo. Di: “Desde la Izquierda”.
Visualiza una fuente de luz viniendo desde el infinito a tu izquierda y conectando con tu hombro izquierdo.
Traza una línea de luz que cruza hacia tu hombro derecho. Di: “Hacia la Derecha”.
Visualiza la línea de luz continuando hacia el infinito a tu derecha.
Ahora tienes una cruz de brazos iguales estampada sobre el frontal de tu cuerpo, extendiéndose hasta el infinito y enlazándote con los cuatro cuadrantes del universo, en cualquier dirección en la que puedan estar.
Cruza tus palmas sobre el centro de tu pecho, donde las líneas se encuentran. Visualiza un círculo de luz cuya circunferencia toca tus hombros izquierdo y derecho, tu frente y ombligo. Di: “Estoy completo y contenido”.
Ahora inspira y visualiza la cruz, espira y visualiza el círculo rodeándola. Repite dos veces más (tres veces en total).
Ya has completado la Cruz y el Círculo básicos y armonizado las energías de tu interior. Esto también da una medida de protección personal que da paso a cualquier trabajo para el que no consideres necesario erigir un compás formal, pero para el que no te sientas cómodo realizándolo sin nada. Esto cargará tus propias energías personales y te guardará contra cualquier interferencia o distracción errante. También puedes usar esta técnica antes de erigir tu compás, si lo sientes necesario, o en lugar del ejercicio de centrado descrito en “Consagrando el Compás”.
Al final de tu ritual o trabajo, después de que hayas aclarado tu compás, se considera una buena práctica repetir la cruz y el círculo. Esta vez no estás intentando colocar una protección a tu alrededor, sino “recalibrando” tus energías personales. Acabas de realizar algo que ha alterado tu flujo de energía, en una mayor o menor medida, y esto a menudo puede ser bastante desorientador. No hay nada equivocado en darte una buena armonización, ¡es lo mejor para volver a este mundo!

Habiendo aprendido el método básico, hay varias ligeras alternativas que puede que te guste utilizar. Si estás dedicado a una deidad o deidades en particular (ver capítulo “Aproximándose a los Poderes”), puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde Arriba” (Dios) y “Hacia Abajo” (Diosa) en el método básico. Si tienes guardianes/espíritus personales, puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde la Izquierda” y “Hacia la Derecha”. Intenta experimentar y ver qué funciona mejor para ti. No olvides visualizar a la misma vez. Puede que también descubras que el color de la luz que estás “viendo” cambia con quién o qué invoques. Los practicantes del Arte son un grupo quisquilloso, así que lo que le funciona a uno puede que no lo haga para otro, solo sigue tu nariz. No obstante, recuerda seguir visualizando la cruz y el círculo, ya que estos son los que constituyen el foco y los poderes son el resto del mismo. Una vez lo has colocado firmemente en tu campo de energía al principio de tu trabajo, puedes dejarlo funcionando por sí mismo durante el resto del tiempo.
Aquí hay otro ejemplo de una versión que podrías usar mientras trabajas en un área arbolada y boscosa.
Usando la misma postura y visualizaciones que en el círculo y cruz básicos, toca tu frente y di: “Viridos, Padre Bosque.”
Traza la línea hacia abajo hasta tu ombligo y di: “Erda, Madre de Todo.”
Toca tu hombro izquierdo y di: “Por el Roble.”
Traza la línea de cruce y toca tu hombro derecho y di: “Y el Saúco.”
Cruza tus manos sobre tu pecho y di: “A mi alrededor se forma el Bosque.”
Permítete experimentar las energías y ver qué diferencias hay. Puede que descubas que este simple ejercicio te ayuda en tu trabajo inmensamente.


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