domingo, 7 de mayo de 2017

Hechicería III

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

Magia Elemental y Natural

A primera vista, separar estas dos “funciones” puede parecerle inusual a los acostumbrados a la moderna magia pagana, ya que son vistas generalmente como una y la misma cosa. Sin embargo, para un Brujo Tradicional, hay grandes diferencias entre la magia específicamente elemental y la magia puramente orientada a la Naturaleza. Trataré con un diferente tipo de trabajo elemental en el capítulo sobre el Trabajo con los Espíritus, pero aquí me enfocaré en una aplicación concentrada del sistema clásicamente entendido de cuatro elementos.

Magia Elemental

Estamos tratando aquí con los cuatro elementos del mundo antiguo, Tierra, Aire, Fuego y Agua. Todos tienen sus propios atributos y correspondencias, direcciones y artículos que gobiernan, lo cual de forma general se conoce y entiende. Los brujos a menudo trabajan con un elemento dado en un momento y también los combinan en su magia. Hay una forma de enfocar y concentrar los poderes de cada elemento y esta se conoce como el uso de “Condensadores Fluidos”. Un Condensador Fluido se refiere a la energía no física (fluida) que es la esencia de cada elemento, que se incorpora dentro de un líquido que puede usarse en el trabajo de hechicería. Es similar a una Poción en su elaboración, pero es mucho más potente y utiliza material vegetal que solo está gobernado por un único elemento. Hay varios métodos de elaboración, todos igualmente efectivos, pero aquí veremos uno de los más simples.


En luna creciente, cuando la Luna esté en uno de los signos astrológicos gobernados por el elemento con el que estás trabajando (fallando esto, usa la luna llena), recoge las hierbas apropiadas. En una olla limpia que solo uses para tus preparaciones mágicas (o caldero si eres los bastante afortunado de tener uno “funcional”), coloca dos puñados de hierbas (esto puede ser una sola hierba, o una combinación, pero si es así, usa un número impar de ellas), y cubre con agua fría de manantial, no agua de grifo. Tapa la olla, ponla a hervir a fuego lento durante unos 20 minutos. Retírala del fuego y déjala enfriar durante 15 minutos, manteniendo la olla tapada. Después de este tiempo cuela el líquido y devuélvelo a la olla. Dispón de los restos sólidos de una manera que esté en concordancia con el elemento (por ejemplo, para Tierra entiérralos en algún sitio natural; para Agua colócalos en la rápida corriente de un río o arroyo; para Fuego dejálos secar y quémalos; para Aire lánzalos desde algún  lugar elevado (¡y seguro!) para que los vientos los dispersen). Hierve el líquido restante en la olla tapada, hasta que solo quede la mitad del volumen. Deja que esto se enfríe y después añade la misma cantidad de un licor de alta graduación (ginebra/vodka/ brandy) y agítalo vigorosamente – ¡obviamente con la tapa puesta! Cuélalo a través de cuatro capas de lino o muselina y embotéllalo en un tarro de cristal oscuro, asegurándote de que esté firmemente tapado. Guárdalo en algún lugar oscuro y relativamente fresco hasta que lo necesites. (A algunos practicantes del Arte les gusta añadir un poco de sus propios fluidos corporales con el licor, para aumentar la potencia; la elección es tuya). Y ahí tienes tu Condensador Fluido, preparado para usar. Veremos formas de usar estos Condensadores en breve, pero primero aquí hay una lista de plantas sugeridas a usar para cada elemento. Esta no es de ninguna de las maneras, una lista exhaustiva, pero te ayudará a empezar y puedes aumentarla a tu propia conveniencia si así lo deseas.

Tierra: Cedro, Potentilla, Ciprés, Helecho, Madreselva, Marrubio, Pino, Salvia.

Aire: Retama, Consuelda, Saúco, Eufrasia, Avellano, Lavanda, Mejorana, Artemisa.

Fuego: Aliso, Albahaca, Canela, Clavo, Ajo, Acebo, Ortiga, Pimienta, Serbal, Ruda.

Agua: Manzano, Fresno, Bardana, Helenio, Espino, Hiedra, Ulmaria, Rosa.



Hay muchas maneras en las que cada condensador puede ser usado y siempre será una buena idea inventar o diseñar las tuyas propias, ya que son más personales y, por lo tanto, más potentes para ti. Sin embargo, a continuación hay algunos métodos para cada elemento que pueden darte algunas ideas adicionales.

Tierra

De un sitio natural, recoge un poco de tierra a usar. Colócala en un cuenco cerámico o de barro que solo uses para la magia, poniendo en él unas pocas gotas de tu Condensador de Tierra. Recita un Encantamiento de tu propia creación para el resultado deseado, mientras mezclas el condensador con la tierra. Visualiza dentro del cuenco el hechizo teniendo lugar. Lleva el cuenco al lugar donde cogiste la tierra y, mientras recitas tu encantamiento una vez más, vuelve a enterrar la tierra. Date la vuelta y aléjate sin mirar atrás, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Tierra con tu condensador para darle un poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Tierra.
(Usa este condensador para trabajos de estabilidad y equilibrio, justicia, abundancia, trabajo o promoción, etc.)

Aire

Toma un pequeño cuenco metálico o platillo de cerámica que uses solo para la magia y vierte un poco de agua de manantial dentro. Añade tres gotas de tu Condensador de Aire. Mezcla mientras recitas un encantamiento de tu propia creación para producir tu deseo. Visualiza dentro del cuenco tu deseo manifestándose. Después, lleva el cuenco a algún lugar elevado – y seguro – en un día de viento y lanza el líquido al aire, repitiendo el encantamiento con fuerza mientras lo haces, o coloca el cuenco sobre una llama viva y deja que el líquido se evapore mientras recitas tu encantamiento, hasta que no quede nada, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Aire con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Aire.
(Este condensador es bueno para trabajos de inteligencia y aprendizaje/conocimiento, así como comunicación).

Fuego

Sobre un trozo blanco de papel o tarjeta virgen, escribe con tinta roja lo que deseas que ocurra (o tu propio encantamiento para ello). Deja caer unas pocas de gotas de tu Condensador de Fuego sobre él mientras recitas tu encantamiento y deja que se seque, visualizando el éxito de tu hechizo mientras se seca. Enciende una vela roja y quema el papel completamente (todo debe ser consumido por el fuego), mientras recitas tu encantamiento. Deja que la vela arda en algún lugar seguro sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Fuego con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Fuego.
(Debido a la naturaleza de este condensador, sería imprudente dejar que toque la piel denuda, sin embargo es, una excelente ayuda para todo tipo de hechizo de destierro, coraje, poder de voluntad y triunfo).

Agua
Coge tu Copa mágica (limpia) y llénala con agua fresca de la corriente un arroyo natural o río. Añade tres gotas de tu Condensador de Agua y mezcla bien mientras recitas un encantamiento. Visualiza en las aguas turbulentas el éxito de tu hechizo. Regresa al lugar de donde cogiste el agua (o realiza el hechizo allí si puedes) y lanza el líquido dentro de la corriente de agua, mientras recitas el encantamiento con toda tu fuerza. Date la vuelta y aléjate sin mirar atrás, sabiendo que tu hechizo funcionará.


Unta cualquier bolsa-amuleto que caiga bajo el elemento Agua con tu condensador para darle poder extra.
Añade el condensador a cualquier poción o ungüento de Agua.
(Este condensador es excelente para todo tipo de magia amorosa, para cualquier cosa que tenga que ver con las emociones, la clarividencia y adivinación, o para comunicarse con los ancestros).

Recuerda que en la magia elemental, no solo estamos hablando de los cuatro elementos, sino con los poderes crudos y verdaderamente elementales del mundo natural. En su mayor expresión, estos Poderes pueden tomar la forma de deidades (ver “Acercándose a los Poderes”), o en su forma menor pueden ser poco más que sutiles brisas en nuestros estados de ánimo. Siempre será digno de tener en cuenta sin embargo, que también somos parte de estos poderes y que, dentro de cada practicante del Arte individual, habitan las energías crudas que invocamos para infundir nuestro trabajo cuando las necesitamos, siendo esto lo que verdaderamente hace que nuestra magia funcione.

Magia Natural

Como el nombre implica, la Magia Natural trabaja con simples artículos tomados directamente del mundo natural. Para el brujo, toda la Naturaleza está viva, igual que nosotros, y todo participa de esa chispa divina que nos anima a todos. Por lo tanto en la Magia Natural, hacemos uso de esa energía, fundiéndonos con ella y pidiéndole que nos ayude en nuestros hechizos. Hemos estado centrándonos principalmente en las plantas y hierbas hasta ahora – todo lo cual es en sí Magia Natural – así que aquí nos centraremos en otras formas de trabajo con los poderes de la Naturaleza que nos rodea.



Piedras

Como las Piedras son una parte integral de la Tierra que nos rodea, y por lo tanto están vivas, pueden ser muy útiles en nuestra hechicería. No estoy hablando aquí de la moda de la Nueva Era de los cristales que han sido dinamitados de la Tierra viva, sino de las Piedras naturales que hemos encontrado o invocado. Todo el mundo conoce la atracción por esa piedra o guijarro particular en la playa u orilla del río mientras paseamos, y que recogemos como un amuleto que da suerte. ¡Cuánto más potente es la Piedra que hemos buscado mágicamente como ayuda para nuestra magia! Antes de ir a pasear, envía consciente y deliberadamente el pensamiento de que deseas encontrar un aliado para tu magia. Pide que se te muestre u ofrezca una Piedra; intenta enviar pensamientos amistosos por delante de ti. Puedes componer un encantamiento a este efecto si lo deseas. Mientras paseas, no busques deliberadamente una Piedra, pero sé consciente si una te atrae. (Puede que necesites más de un intento para encontrar la Piedra correcta, así que no te preocupes si nada salta al primer intento). Cuando la hayas encontrado, deja una pequeña ofrenda en su lugar – algo de pan, miel, vino, etc. – y llévala contigo a casa. Si está sucia, lava el exceso de suciedad (mejor todavía, si la encuentras cerca de una fuente natural de agua, lávala donde la encuentres), sécala y envuélvela en una tela limpia o métela en una bolsa pequeña. No la “limpies”(1), “destierres” o “consagres”, ya que desbaratarías toda la magia natural con la que estaba dotada. Este es uno de los errores básicos de los modernos “trabajadores con cristales”; si “limpias” tu cristal, ¿cómo funcionará adecuadamente?


Ahora, ¿cómo usarla una vez conseguida? Como con cualquier forma de lanzamiento de hechizo, todo el mundo tendrá sus métodos favoritos, pero aquí hay unas pocas sugerencias. Ponla bajo tu almohada en la noche mientras duermes y a ver qué sueños tienes, la Piedra puede transmitirte directamente la forma en la que puede ayudarte. Cuando estés haciendo una bolsa-amuleto, escribe un hechizo o mezcla hierbas, coloca tu Piedra sobre tus materiales o dentro de ellos durante unos cuantos minutos, para impartir su magia especial a tu hechizo. Cuando hagas cualquier poción, simple, etc., coloca la Piedra en el líquido mientras se está elaborando para potenciarla. Lava siempre tu piedra con agua fresca y pura después – no con agua del grifo. Finalmente aquí, ya que estoy seguro de que pensarás muchas formas propias, sostén la Piedra en tu mano receptiva para recibir su energía mientras estés lanzando el hechizo con tu mano dominante. Quizá manteniendo tu mano dominante sobre tu poción, hierbas, etc., mientras recitas un encantamiento.
Hay muchas otras formas que descubrirás por ti mismo, todas las cuales serán perfectamente válidas para ti. Algunos practicantes del Arte tienen más de una Piedra, para diferentes propósitos o tipos de hechizos, lo cual está bien, pero intenta no sobrecargarte con demasiado equipamiento “ritual”. La esencia de los hechizos es la simplicidad y demasiadas cosas pueden nublar el foco.

El Tiempo

Hay numerosos hechizos tradicionales para cambiar el tiempo meteorológico, pero aquí consideraremos un par de formas de entrar en contacto con la energía que hay detrás del clima, en un intento de usarla en la práctica mágica.
Una manera es experimentar la energía que forma, modela y cambia las nubes. En un día de muchas nubes mullidas en el cielo, pero que no sea demasiado ventoso y no esté lloviendo, ve a un lugar seguro a cielo abierto. Siéntate y elige un grupo de nubes que sea bastante estacionario. Intenta “sentirlas” con tu mente, la forma, densidad y energía de ellas. Alarga tus manos si gustas e intenta “tocarlas”. Cuando las hayas examinado durante un rato, intenta romperlas en trozos con tu mente. Céntrate en una nube particularmente larga o en un trozo e intenta apartarla, ¿qué se siente, puedes sentir el movimiento, alguna resistencia, sabor u oír algo? Usa estas sensaciones para aumentar la presión donde sea necesario y encontrarás que, con práctica, serás capaz de afectar a las nubes de formas sorprendentes. Por supuesto, esto no debería hacerse sin tener en cuenta las consecuencias, está bien atraer lluvia si es necesaria, pero si hay una humedad atípica, entonces sería equivocado atraer más.


Otra forma de trabajar con el tiempo es usar su energía en el lanzamiento de hechizos. En un día particularmente ventoso y tormentoso, abrígate bien y ve a cielo abierto, llevando contigo los utensilios para lanzar el hechizo. Usando la experiencia obtenida a partir del trabajo con las nubes, “siente” la energía de la tormenta. Siéntela crecer y toma esa energía dentro de ti, permitiendo que aumente tu propia energía. Puede que te guste empezar un cántico o encantamiento, creándolo a ritmo con el viento o el balanceo de las ramas de los árboles. Continúa tu cántico conforme la tormenta se desarrolla, permitiendo que la energía aumente, entonces, en el pico de la tormenta, o cuando no puedas ya contener más la energía, libérala al viento y déjala ir para hacer su trabajo. Se necesita mucho autocontrol con esta técnica, ya que es muy fácil perder la concentración de lo que estás haciendo y acabar “cabalgando la tormenta”, por así hablar. Usa el tiempo para ayudar a incrementar tus propios poderes, pero no pierdas de vista lo que estás intentando hacer. (Por supuesto, “Cabalgar la Tormenta” es realmente una técnica mágica empleada por los practicantes tradicionales del Arte para propósitos específicos, aparte de la hechicería. Es una habilidad difícil de enseñar y aprender, por lo que no iré más allá de aquí, suficiente es decir que la experimentación personal con esta técnica, si es emprendida con cuidado y seriedad, ¡podría literalmente llevarlo a uno muy lejos!)


Como final de esta sección, algo a probar en un día bueno, ¡para variar! Cuando haga buen tiempo y esté soleado, ve a cielo abierto, llevando contigo los utensilios apropiados para el hechizo y ponte directamente a la luz del sol. No mires directamente al Sol, dañarías tus ojos. Cierra tus ojos y experimenta la calidez y energía del Sol, sintiendo la dorada luz a tu alrededor. “Visualiza” un aura dorada que empieza a rodearte, empezando como una luz de color amarillo, creciendo después y profundizando a un rico y oscuro color miel, que te llena con una brillante calidez conforme crece. Eleva tus manos al Sol si lo deseas, cuanto más mejor para invocar la energía. Cuando puedas sentir la dorada luz, con fuerza, toda a tu alrededor empieza a absorberla en tu interior, poco a poco. Continúa hasta que puedas sentir el estremecimiento de la dorada calidez, o haber tomado tanta como puedas. No te sobrecargues, ¡esto podría marearte! Cuando hayas alcanzado este punto, puedes hacer varias cosas con la energía. Coge los utensilios para el hechizo y que la energía del Sol fluya dentro de ellos a través de tus manos, cargándolos con tu intención mientras recitas un encantamiento, o algo similar. Toma un cuenco de agua fresca y clara de manantial y cárgala, guardándola a buen recaudo para potenciar futuros hechizos. Infunde un talismán o amuleto con la energía. Úsala para rejuvenecerte o autocuración. La lista es ilimitada.

Pájaros y Animales

Como ya hemos visto antes con las hierbas y plantas, los animales y pájaros también tienen sus usos mágicos y correspondencias. Este aspecto de la hechicería es antiguo y deriva en última instancia de las prácticas totémicas y de la adoración a nuestros ancestros, así como de sus agudas observaciones de la naturaleza. Todos conocemos expresiones tales como “el sabio viejo búho”, “astuto como un zorro” y “resbaladizo como una anguila”, y estas son solo algunos de los significados y atributos asociados con nuestros primos naturales. En el lanzamiento de hechizos, estos atributos son tomados literalmente, haciéndose un uso mágico de ellos, incorporando a menudo partes del animal o pájaro dentro del mismo hechizo, de forma real o simbólica. Necesito decir aquí que, si usas partes reales del cuerpo de un animal o pájaro, asegúrate de que el animal del que fueron tomadas no sufrió de ninguna manera. A menudo podemos usar cosas que encontramos, como plumas, pelo, piel, lana, antiguos huesos o un cráneo tirados, que hayamos encontrado. No hay valor mágico en provocar deliberadamente dolor o la muerte de un animal para obtener alguna de las partes de su cuerpo – ¡aunque hay valor mágico en su uso!
Las formas de incorporar los animales dentro de la práctica mágica son muchas y variadas, y obviamente, diferirán de brujo a brujo, pero un prerrequisito es conocer el tipo de animal bien antes de que uses sus poderes. Estudiarlo en libertad es la mejor forma, observa sus hábitos, sus prácticas de alimentación, sus hábitos de apareamiento y tendrás una buena idea de qué habilidades tiene y que te ayudarán en tu magia. Si la observación en libertad es imposible, obtén un buen libro de historia natural y estúdialo en profundidad. (Para los pájaros y animales nativos de Inglaterra, recomendaría “Fauna Britannica”, es bastante exhaustivo e incluye también secciones sobre el folclore, lo cual es muy útil para descubrir cómo usaban y veían los poderes del animal nuestros ancestros).


La mejor forma de ilustrar cómo usar animales y pájaros en tu lanzamiento de hechizos es dar algunos ejemplos, así que aquí hay unos pocos para darte una idea. Obviamente, después podrás componer los tuyos.

Hechizo de Amarre con Crin de Caballo

 Obtén un pelo largo de la crin o cola de un caballo. Enhebra con él una aguja fina y después ensarta algunas bayas de acebo, para hacer una especie de rosario. Con cada baya, pronuncia un encantamiento o cántico, detallando los atributos de la persona a la que deseas atar. Haz con él un círculo y cuélgalo en algún lugar para que se seque. Si realmente lo tienes para la persona en cuestión, haz el rosario como se indica arriba, después cuélgalo en medio de un arbusto de acebo. En ambos casos, déjalo realizar su magia a su propia manera.
Otra forma de usar la crin de caballo de esta manera es:


Toma nueve mechoncitos de pelo y trénzalos en 3 x 3. Úsalos para atar una muñeca de la persona en cuestión, rellénala con hierbas apropiadas, usando un encantamiento de tu propia composición mientras realizas el hechizo. Coloca la muñeca atada en un tarro, sella la tapa y entiérralo en algún lugar seguro donde no sea desenterrado accidentalmente. No obstante, recuerda dónde lo enterraste, en caso de que desees sacarlo y deshacer el hechizo.

Hechizo de Protección con Plumas

Si sabes que vas a hacer un viaje que implique volar en un avión, recoge tantas plumas pequeñitas del campo como encuentres. (¡Obviamente sería una buena práctica usar las plumas de un pájaro que vuele competentemente!) En un día claro, a cielo abierto, a la vista completa de una bandada de pájaros en vuelo, átalas con un hilo rojo, recitando un encantamiento de protección, invocando a los poderes del vuelo seguro. Cuando estén atadas, sostenlas en alto hacia los pájaros y recita tu encantamiento de nuevo, ondeándolas nueve veces en la dirección en la que los pájaros estén volando. Guárdalas sobre tu persona durante tu viaje, quizá sujetándolas a tu chaqueta como un broche, o algo por el estilo.


Hechizo de Cautela/Astucia

Este es para esos momentos en los que preferirías no hacerte notar en una reunión a la que tienes que asistir, para cuando pueda que necesites hacer una escapada a escondidas sin ser visto, o necesitas pasar inadvertido a través de la multitud o del bosque, etc., dependiendo el mismo de los atributos del Zorro o el Ratón. Es posible encontrar un ratón que haya muerto por causas naturales en el campo, o el mechón de un zorro enganchado en un arbusto o en alambre de espino. Si no puedes encontrar ninguno de ellos, o eres demasiado aprensivo para usarlos (en cuyo caso, ¿por qué intentas trabajar con magia tradicional?), una pequeña figurita o foto a color serán suficientes. (Si encuentras un ratón muerto, lo mejor será ponerlo en un cuenco de sal marina y cubrirlo con la sal durante tres semanas antes de usarlo. Esto no solo matará cualquier bicho que pueda haber en él, sino que lo secará y preservará para un uso más fácil).


En una noche de luna menguante, coge todos los ingredientes de tu hechizo – tu vínculo con el zorro/ratón, hierbas de naturaleza “ocultadora”, una bolsa de lazo negro y un poco de Vinagre de los Ladrones. Coloca las hierbas en un cuenco de barro, nombrando cada una y sus poderes de ocultación conforme lo haces. Coloca el vínculo con el zorro/ratón sobre las hierbas, recitando un encantamiento que invoque sus atributos especiales para mantenerte invisible y concederte la astucia. Mézclalo todo, rocía las hierbas sobre el vínculo, recitando tu encantamiento de nuevo. Colólcalo todo en tu bolsa negra, aprieta bien la cuerda y anúdala. Coloca tres gotas de Vinagre de los Ladrones en el nudo, declarando que el portador de ahora en adelante será invisible cuando lo desee. Mantenlo sobre ti cuando estés en una situación “difícil”.

Sobre la Recolección del Material Herbal para el Uso Mágico

Ten claro en tu mente qué planta deseas recolectar y por qué. Solo, preferiblemente al amanecer o anochecer, ve a un lugar donde la planta crezca en profusión. Explica, en alto o silenciosamente, a la planta lo que vas a hacer y por qué, después espera un poco para que la planta absorba la información. A continuación, tan rápida y limpiamente como puedas, corta el material que necesites con un cuchillo que no sea de hierro. Toma un poco de cada de un grupo de plantas en lugar de mucho de una sola, así como no hagas a ninguna planta un daño irreparable. No permitas que el material herbal que has reunido toque el suelo una vez lo hayas cortado, da las gracias a la/s planta/s y deja una pequeña ofrenda tal como pan, vino, hidromiel, leche o miel. Ve directo a casa.
Dependiendo del uso que vayas a dar a la planta, puedes usarla inmediatamente o secarla para un uso posterior. Si la secas, ata el material herbal en manojos y cuélgalos en un lugar cálido y oscuro hasta que esté seco, entonces lo almacenarás en un recipiente limpio, seco y hermético, etiquetándolo cuidadosamente. Guárdalo de la luz del sol directa hasta que necesites usarlo. Las plantas así recogidas tendrán generalmente una vida útil de alrededor de un año, así que necesitarás renovar tu suministro cuando la planta salga la siguiente estación.


Si cortas las partes aéreas de la planta (hojas, flores, etc.), córtalas en luna creciente. Si cortas los frutos, cógelos en tiempo de luna llena, o un día antes o después de ella. Si coges la raíz de una planta, córtala en tiempo de luna menguante, pero asegúrate de que hay abundancia de la misma planta en el área, coger la raíz obviamente matará la planta, a diferencia de recolectar las hojas o frutos.
Así como las mareas de la luna, el ciclo solar también debería ser tenido en cuenta. El mejor momento para cortar es en la primavera, cuando están frescas y llenas de vida. Los frutos obviamente serán recogidos en su propia estación, pero el mejor momento para recoger las raíces será en otoño/invierno, cuando la planta está muriendo de nuevo y retrae toda su energía hacia la raíz para el invierno.
Como nota final en esta sección. A día de hoy, hay muchas plantas cuya recolección en el campo es ilegal debido a su escasez. Comprueba el estatus de cualquier planta que pretendas recolectar antes de cortarla, si está en la lista prohibida, la alternativa es comprar tu propia planta en un buen vivero, o hacerla crecer tú mismo a partir de la semilla. Esto puede convertirse rápidamente en una obsesión, ¡viéndote muy pronto buscando espacio libre en tu jardín!

(1) Desde un punto de vista mágico (Nota del Traductor).
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


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