viernes, 26 de mayo de 2017

Consagrando el Compás

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

En estos días ya no vivimos en pequeños pueblos en medio de claros de bosque, protegidos solo por un seto de espino y confiando en el Sabio o Sabia local para todas nuestras necesidades no físicas. Pero hay quienes continúan todavía las tradiciones de los Jinetes de Cerco y osan desafiar los lugares oscuros para traer de vuelta el conocimiento y el poder que les beneficiará tanto a ellos mismos como a los que les rodean.  Estos son los herederos de esa antigua sabiduría, llámalos Practicantes del Arte, Brujos, Pellars, El Pueblo, como desees. Pero la barrera abarcante todavía la usan todos ellos, de una u otra forma, ya que todavía tiene su uso y propósito en este mundo moderno.

Hay muchos métodos diferentes de consagrar el compás, conjurar el círculo o crear un espacio sagrado, como se le llama de forma diversa. Algunos métodos son increíblemente largos y prolijos, implicando mucha invocación de los espíritus, Poderes y voluntades, que derivan en última instancia de los grimorios medievales y la herencia judeocristiana. En el otro extremo de la escala, la consagración del compás puede involucrar nada más que andar alrededor del borde de tu espacio de trabajo para delinear los parámetros físicos y establecer unos no físicos. Para decidir cuál es apropiado, necesitas saber para qué se va a usar el compás – y no será para el mismo motivo cada vez.
En un nivel, el compás está ahí pura y simplemente para marcar el espacio en el que vas a trabajar. Si está ahí para ser puramente un área de paz y quietud para la meditación, ¡entonces no necesitas una fortaleza inexpugnable en absoluto! Si pretendes trabajar con energías más fuertes, entonces puedes reforzar el compás y convertirlo en una barrera dentro de la cual contendrás las energías que pongas en pie, hasta que sean usadas. Este tipo de compás-barrera también tiene la función añadida de evitar que cualquier energía indeseada se introduzca y perturbe tu trabajo. Las palabras que uses para crear tu compás reflejarán el uso para el que lo coloques y también a quién, o a qué, se le permitirá unirse contigo en tu trabajo.
En otro nivel, el compás actúa como un tipo de portal a diferentes reinos. Algunas veces llamado “El Bosque entre los Mundos”, este tipo de compás se usa como una casa a medio camino entre este mundo y cualquier reino al que deseemos viajar. Estamos con un pie en cada reino, por así decir, como las entidades de los diferentes mundos con las que deseamos contactar. Nuestro espacio de trabajo se convierte en una tierra que no es del hombre, un área neutra en la que experimentar otras dimensiones y seres. Más que eso, podemos dejar con seguridad nuestros cuerpos en esta área protegida mientras enviamos nuestro espíritu/fetch/cuerpo astral a otros mundos, quizá para adquirir conocimiento avanzado o comunicarnos con otros seres en sus propios reinos, seguros sabiendo que no nos sobrevendrá ningún daño mientras estemos viajando. Este es el significado original del término “Brujo del Cerco”, la persona que cabalga sobre la frontera – el cerco – entre este mundo y el siguiente, trayendo de vuelta conocimiento y magia para su uso en este mundo.

Los diferentes tipos de compás se deciden antes de su creación y son entonces traídos a ser en consecuencia. Los principales ingredientes en la construcción de un compás son siempre la visualización y la energía que pongas en ello, si no tienes eso, entonces no hay energía y por lo tanto no hay compás. Este último punto no puede ser recalcado lo suficiente, no son las palabras que uses las que crean tu compás – aunque darán forma a su realidad – son el esfuerzo y energía que dediques, la concentración enfocada y la visualización dirigida, las que lo traen a ser. Si no dedicas la energía, entonces no has creado un compás, de ahí que no tendrás una frontera delineada.
Se debería mencionar en este punto, que aunque invariablemente se le denomine como un “compás”, lo que realmente se construye es una esfera. El área ritual se extiende por encima y por debajo del practicante del Arte, así como al frente, a la espalda y de lado a lado, y por ello estarás para todo intento y propósito encerrado en una burbuja psíquica. El practicante del Arte está en el centro de su propio universo mágico y actúa como el creador y sostén del mismo. Esto es lo que se usa para viajar a los diferentes “reinos”, dentro de los cuales el individuo permanece seguro y bajo control. También hay diferencias en las formas en las que los practicantes del Arte se refieren a este espacio. Algunos se refieren a esta área como un “círculo” y reservan la palabra “compás” para los poderes y energías con los que llenan el espacio. Otros se refieren a todo el asunto como un “compás” y nunca usan el término “círculo”. Yo seguiré usando la palabra “compás”, ya que este es el término que la mayoría de practicantes del Arte usará y entenderá.
Al más simple (o a un nivel diferente, el más complejo) nivel, no hay necesidad real de usar ninguna “herramienta” o “arma” para consagrar o crear tu compás. Sin embargo es tradicional usar al menos una para ayudarte, tanto como apoyo psicológico como para incorporar el simbolismo inherente en la herramienta dentro de tu trabajo. 

Llamando a las Direcciones

Una vez has consagrado física y “energéticamente” tu compás, usando una o más herramientas, es usual “anclar” tu círculo en el reino físico y orientarlo según la geometría sagrada. Esto normalmente se hace invocando las energías/Poderes /espíritus desde las diferentes secciones del compás, siendo estas las cuatro direcciones, Norte, Este, Sur y Oeste. Alguna forma de ser espiritual que encarne la energía de un elemento particular, también puede ser invocada en cada dirección, considerándose entonces que permanecen a lo largo del ritual para canalizar esa energía particular y guardar o vigilar sobre esa dirección particular. (En realidad estas energías siempre están ya presentes, lo que estás haciendo es traerlas al frente de tu consciencia, lo mejor para comunicar y trabajar con ellas). En la mayoría de prácticas modernas, las direcciones generalmente son asignadas como sigue: Norte – Tierra (negro/marrón), Este – Aire (amarillo), Sur – Fuego (rojo/naranja) y Oeste – Agua (azul/verde/gris). Este formato proviene básicamente de los magos medievales y sus conocidos libros de magia, que derivan, en última instancia de las traducciones al griego y al latín de textos de Oriente Medio. Por lo tanto vienen de una cultura que no solo está lejos de nosotros en el tiempo, sino en la distancia, ideología y orientación, entre otros. Si estás en Jerusalén, digamos, entonces, la mayor masa de Tierra aparece al Norte, los vientos del desierto vienen del Este, el sol ardiente está al Sur y las aguas refrescantes están al Oeste, pero ¿que tiene eso que ver con Inglaterra? En el Arte Tradicional, estas correspondencias pueden o no ser seguidas, dependiendo de dónde te encuentres en el país y si, de hecho, los cuatro elementos “clásicos” son siquiera llamados en absoluto. Por ejemplo en Anglia Oriental, la más cercana y grande masa de agua está al Este. El lugar más caliente cierto es que se encuentra al Sur, pero los vientos más fuertes vienen del Norte y gran parte de la masa de tierra está al Oeste. Si estás en algún otro lugar dentro del país, entonces obviamente otras correspondencias reinarán. Alternativamente, si volvemos en el tiempo a nuestra propia Tierra, un esquemático manuscrito inglés iluminado, fechado entre 1080-90, que muestra tablas astrológicas y elementales, da las siguientes correspondencias: ¡Norte – Fuego (rojo), Este – Tierra (azul), Sur – Agua (verde) y Oeste – Aire (blanco)! ¿Dónde deja eso al practicante individual del Arte a la hora de invocar a las direcciones? ¿A qué se llama y dónde? ¿Es necesario tener siempre la misma rutina de invocación, o se puede adaptar a lo que uno esté realmente haciendo? ¿Puede la deidad u otros seres espirituales ser llamados simplemente en las direcciones en lugar de las energías elementales?


La respuesta a estas cuestiones depende mucho de dónde estés y para lo que desees consagrar tu compás en primer lugar, como se mencionó más arriba. No hay necesidad, o incluso deseo, de adherirse a un rígido formato cada vez, ya que no permitiría ninguna flexibilidad en el foco de tu trabajo, o espacio para la expansión o la exploración. Lo que llames al interior de tu compás determinará y estará determinado por el tipo de trabajo que vayas a realizar. En el Arte Tradicional, hay ciertas formas de energía reconocidas o guardianes, que están asociadas con cada dirección. Sin embargo, cada sendero particular dentro del Oficio las ve de forma ligeramente diferente y puede invocarlas de una manera distinta, dependiendo de cómo las vea. A menos que estés asociado con un linaje Tradicional particular, esto no funcionará necesariamente para ti.
Ofrezco aquí una visualización guiada para ayudarte a decidir qué es apropiado invocar para ti en cada dirección y en tu posición sobre la Tierra. Los resultados no serán los mismos para todo el mundo y probablemente no se corresponderán con lo que leas como las correspondencias “correctas” en otros libros. No obstante, serán correctas para ti y obtendrás más beneficios de su uso, que el que obtendrías de seguir servilmente las correspondencias de algún otro.

Visualización Guiada para Determinar las Correspondencias Cardinales Individuales

Siéntate en algún lugar cómodo, donde no te sientas tentado a caer dormido y no seas interrumpido por al menos media hora. Asegúrate de que estás suficientemente cálido y no hayas comido recientemente. Puedes escoger leer a lo largo del ejercicio y seguirlo en el ojo de tu mente conforme avanzas, o grabarlo en algún medio y reproducirlo para ti. Sea lo que hagas, toma unas cuantas respiraciones completas y profundas antes de empezar, después siéntate y déjate ir con la imaginería.

"Crea en el ojo de tu mente la imagen de una gran puerta de roble, integrada en una sólida pared de piedra. La puerta está adornada con grandes pomos de hierro y vistosas bisagras también de hierro. Rizos de hiedra alrededor de los bordes, suavizando el contorno y lo que parece un brillo, como si la puerta fuera casi transparente, pero no puedes ver a través de ella. Una brisa de viento viene de detrás de ti, pareciendo empujarte hacia delante, y conforme lo hace, das un paso a través de la puerta en realidad y te encuentras al otro lado.
Estás de pie en una cámara cuadrada de madera, con una mesa redonda localizada en el centro. Caminas hacia la mesa y colocas ambas manos, palmas hacia abajo, sobre la superficie. Mirando a tu alrededor, ves que la habitación está desnuda de decoración y cualquier otro adorno, pero que las paredes paneladas de madera brillan con un lustre propio, su veta altamente pulida hasta un resplandor brillante. Parece no haber techo que puedas ver, pero tampoco puedes ver el cielo, solo suaves patrones ondulantes donde debería estar el techo. En cada pared, fijado en ángulo recto en el centro, hay un arco con un grabado intrincado. El arco no parece conducir a ningún lugar, pero parece estar lleno del mismo material semitransparente que componía la puerta de roble a través de la que acabas de pasar. Cada arco encara una de las direcciones cardinales, la cual está indicada por una letra grabada sobre el mismo, N para el norte, E para el este, S para el sur y O para el oeste.
Ahora llamarás a los poderes que sean más válidos para ti en cada dirección.
Te mueves alrededor de la mesa hasta encarar el arco del Norte, elevas tus brazos hasta juntarlos y haces un movimiento como si estuvieras empujando un par de cortinas, a la misma vez que dices: “Poderes del Norte os llamo, revelaos a mí.” Baja tus brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz un gesto como si cerraras un par de cortinas, diciendo a la misma vez: “Poderes del Norte, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Este, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Sur, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Oeste, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Coloca tus palmas una vez más sobre la mesa y toma unas cuantas respiraciones profundas. Da un paso atrás desde la mesa y conforme lo haces, siente una brisa de aire en tu cara empujándote hacia atrás. Anda hacia atrás y te encontrarás de pie una vez más ante la brillante puerta de roble donde empezaste. Deja que la puerta se desvanezca gradualmente y a tu propio tiempo, toma unas pocas respiraciones profundas más y abre tus ojos.”
Toma notas inmediatamente, con tanto detalle como puedas recordar, puede que hayas percibido múltiples seres en cada dirección, sean deidades, guardianes, espíritus o guías.

Puede que te encuentres con que no logras ningún contacto entendible al primer intento, en cuyo caso es perfectamente aceptable intentarlo de nuevo hasta que estés cómodo con haber establecido tus propias correspondencias para cada dirección. (Y ten en cuenta que depende de ti a qué llamas y cuándo, dependiendo del propósito de tu rito). Sin embargo, una vez hayas alcanzado este punto, no realices este ejercicio de nuevo hasta que hayas trabajado en tu compás con las correspondencias que has establecido durante algún tiempo. Los atributos direccionales individuales pueden cambiar al tiempo, particularmente conforme progresas y te vuelves más experimentado en tu sendero mágico, pero picar y cambiar continuamente en las primeras etapas solo te confundirá tanto a ti como a los poderes con los que se supone que estás trabajando y con los que estás creando una relación. Sigue con aquellas que hayas experimentado inicialmente, hasta el tiempo en el que tu intuición o experiencia te diga que están cambiando y entonces realiza de nuevo la visualización. O alternativamente podrías ser receptivo y abierto a lo que cambie naturalmente.


Como una alternativa para la realización de una llamada a cada dirección, también es posible componer un cántico a TODAS las entidades que deseas invitar (siempre que solo haya una o dos por dirección), y recitarlo mientras andas por el interior de tu compás. Esto no demuestra una falta de respecto a las energías en sí (siempre que se haga con una actitud mental respetuosa), y tiene el beneficio a la misma vez de crear un almacenamiento de energía con el que realizar tu magia (si esa es la meta del ritual), cómo y cuándo estés preparado. (El recorrido o circunvalación del círculo para elevar la energía normalmente se realiza de todas formas antes del trabajo mágico, así que todo lo que habrás hecho es combinar dos acciones posibles en una).

Contenido del Rito

Lo que se realice dentro del compás una vez esté consagrado es un asunto enteramente personal, habrá tantos ritos diferentes realizados dentro de su esfera como hay practicantes del Arte consagrando uno. He intentado dar algunas ideas del tipo de trabajo para el que un practicante tradicional usaría un compás en los siguientes capítulos, así que no intentaré entrar en ese aspecto en profundidad aquí. Suficiente es decir que una vez creado, el compás es un mundo en sí mismo, ojalá en armonía con el practicante del Arte y el Universo a gran escala, dentro de cuyo espacio las más simples y mayores formas de magia pueden ser forjadas. Se convierte para el Brujo en su propio y único macrocosmos, dentro del que puede crear, viajar, adivinar, curar o casi cualquier otra cosa que pueda ser aprehendida. Está fuera del tiempo normal y de las reglas cotidianas, por ello úsalo como lo veas adecuado para progresar en tu trabajo.

Declaración de Cierre y Gracias

Esta declaración de propósito dual se usa a dos niveles.
La Declaración de Cierre es el inicio del proceso de “apagado” tanto para los poderes como para ti. Al hacer una declaración de que el ritual está ya finalizando, o está próximo a acabar, empiezas a dispersar cualquier resto de energía que haya quedado, particularmente si ha sido un rito mágico en contraposición a uno místico o de celebración. No se debería nunca asumir que toda la energía despertada, se ha usado en el ritual, ya que bien puede no haber sido así. Cualquier exceso de energía dejado y no tenido en cuenta, fácilmente puede conducir a desequilibrios en el/los individuo/s participante/s, o en la atmósfera y ambiente del área ritual. Como mínimo podría resultar en dolores de cabeza o accidentes menores, como máximo podría resultar en desórdenes de la personalidad o actividad poltergeist, dependiendo de la cantidad de energía despertada en el rito. 
A nivel humano, la declaración de cierre indica al individuo que hay que bajar, o regresar, de los niveles exaltados que ojalá se hayan alcanzado con el ritual. No es de sabios cambiar repentinamente de un estado de consciencia a otro, ya que el choque podría resultar dañino para la psique del individuo – un poco como ir de cuarta a primera de un tirón mientras se conduce un coche – por ello la declaración de cierre advierte a la mente del individuo de qué va a ocurrir, esto es, la “vuelta a la consciencia normal”.


La acción de Gracias al final de un ritual no es solo un asunto de cortesía común, aunque estoy seguro de que ¡también se aprecia! Se ha tomado energía de esos seres que la han dado libremente y se debe hacer un gesto recíproco. Una genuina declaración de agradecimiento es una efusión de energía, que devuelve algo de lo que se ha tomado; puede que incluso te guste devolver o dedicar cualquier resto de energía a los seres que la han dado. Nunca asumas que la energía es tuya por derecho – nada nunca lo es, se la debe ganar – por ello una devolución es siempre requerida para mantener una relación armoniosa en todos los niveles. (Dentro del Arte Tradicional, siempre hay un “acuerdo” recíproco con los Poderes, lo que se toma siempre se devuelve. Se espera que se pague de algún modo por lo que se recibe. Esto no significa de ninguna de las maneras, que se sugiera que hay una negociación entre el practicante del Arte y sus dioses – si haces esto para mí, te daré esto a su vez – no funciona así. Simplemente es un asunto del lazo entre el Brujo y los Poderes con los que trabaja. Si algo se da, se debe entregar algo a cambio y esta es una marca de ese intenso vínculo). Es en este punto que a menudo se realiza algún tipo de “banquete”, como una comunión entre tú y los Poderes que Son; si es así, el agradecimiento y la energía puede darse en la forma de una libación de parte del “banquete”, dedicada a aquellos que te han ayudado. Este tema se desarrollará y expandirá en futuros capítulos.

Honrando a las Direcciones

Aunque se puede haber dado gracias en la sección de más arriba a todos los seres presentes que han ayudado en el ritual, los Poderes de las direcciones han sido previamente invocados de forma específica y por lo tanto se les debería dar las gracias u honrar, específicamente. La forma de honrar reflejará la manera en la que fueron llamados, dependiendo de los Poderes solicitados. Es patentemente ridículo “despedir” a un Ancestro, Deidad o Rey Elemental, ya que siempre están presentes – estarías en problemas si no lo estuvieran – y podrían fácilmente ignorarte si lo desearan de algún modo. Una simple declaración o reconocimiento de su presencia y ayuda es suficiente, junto con un gesto de partida o saludo si el individuo lo siente necesario. Los Poderes entonces no parten a algún otro reino, siempre están presentes, pero su fuerza se retira de tu percepción inmediata y uso. Es un poco como correr deliberadamente un velo o cortina sobre una ventana, para impedir que veas el mundo exterior durante un rato – el mundo exterior está todavía ahí, ¡no se va!

Abriendo/Despidiendo el Compás

Abrir el compás es tan significativo como consagrarlo para empezar, pero obviamente a la inversa. Habiendo consagrado tu compás inicialmente para separarte del mundo de la realidad normal y quizá, ir a visitar otros reinos, es el paso final para devolverte a ese mundo que dejaste cuando empezaste tu ritual. Abrir el compás puede ser tan simple como andar en la dirección opuesta a la cual lo consagraste. En cuyo caso simplemente reabsorberías la energía que emitiste en su creación, quizá inspirando profundamente y sintiendo las energías retornando a ti. Ten cuidado – ¡han cambiado como tú mismo lo has hecho! Si consagraste el compás de una manera más “ceremonial”, entonces quizá deberías hacer una circunvalación a la inversa aclarando lo que creaste, y/o abriéndolo después ritualmente con el stang, cuchillo o vara. Algunos practicantes del Arte simplemente barren su compás con una escoba y unas pocas palabras susurradas. Cualquiera que sea el método que uses, son todas acciones simbólicas para un regreso a la consciencia normal. Sí, ahora estarás sujeto a diferentes energías de las de hace unos pocos momentos, pero estas son las energías de tu vida diaria, y ahora deberías resintonizar con ellas.

Lugar de Trabajo

Solo unas palabras aquí sobre el lugar donde realmente estás consagrando tu compás. En el Arte Tradicional, siempre es preferible trabajar al aire libre. Hay varias razones para esto, no siendo la de menor importancia el alejarte de los vínculos y asociaciones con la humanidad. Trabajar bajo techo, o en una zona con edificaciones te recordará constantemente cosas diarias, tales como el trabajo, los asuntos domésticos y preocupaciones y cosas similares; cosas que mejor se evitan en el trabajo mágico, a menos que se vaya a trabajar mágicamente sobre ellas. La otra principal razón es que las fuerzas naturales con las que estarás trabajando, es mucho más probable que sean contactadas en un área natural y salvaje, esto es – hasta donde sea posible en estos días – no molestada por el hombre. Intenta encontrar algún lugar  al aire libre que sea razonablemente seguro y protegido, con esto me refiero a algún lugar que no esté vigilado por alguien que  se oponga a tus “actividades”, o tan lejos de la civilización que sea improbable que te moleste un excursionista casual o un atracador. Esto último es algo que debe ser considerado en la sociedad de hoy en día, así que sé consciente de ello. Si tienes alguna duda, llévate a algún amigo que no le importe quedarse cerca durante un rato, fuera de la vista pero dentro del alcance del oído, que pueda ayudarte en una emergencia. Por supuesto, los grupos pueden sentirse un poco más seguros sobre esto, pero no obstante es una consideración.


Algunas personas prefieren brezales, algunos playas, algunos montes o bosques, pero dondequiera que elijas trabajar, asegúrate de que tienes el permiso de los espíritus locales o guardianes naturales antes de empezar. ¿Cómo te sentirías si alguien acabara de entrar en tu salón, sin permiso y empezara a realizar todo tipo de cosas raras? No, no te gustaría, así que sé considerado también con el “pueblo” que vive al aire libre. La forma más simple es visitar el sitio en algún momento de antemano con una ofrenda de algo como pan y leche, o leche y miel. En voz alta o mentalmente, pide permiso al guardián natural o guardianes para usar el sitio como un lugar de trabajo y verter la ofrenda sobre el suelo, sobre el tocón de un árbol, roca o agujero en el suelo. Siéntate tranquilamente y abre tus sentidos internos a una respuesta. Puede llevarte algún tiempo, así que sé paciente, pero obtendrás una respuesta si confías en tu intuición. Puedes sentir una ráfaga de aire cálido, oír un pájaro cantando brillantemente, descubrir que un animal te mira como evaluándote, o cualquier otro tipo de cosas. Que tus sensaciones sean tu guía, ¿lo sientes correcto o equivocado? ¿Te sientes bienvenido o no? Sé honesto aquí, ya que no tiene sentido mentirte a ti mismo, pues si intentas trabajar en un lugar donde no eres bienvenido, o sin tener el permiso, entonces ¡pronto lo sabrás! Si no te sientes bienvenido, levántate, da las gracias y aléjate, para intentarlo en algún otro lugar otro día. Si sientes que la respuesta es Sí, da las gracias y siéntete agradecido por haber sido aceptado. Ya estás preparado para usar el lugar como tu sitio especial y mágico, y quizá empezar una relación con su guardián o guardianes. Recuerda, no obstante, preguntar siempre antes de entrar y dar siempre las gracias y dejar una ofrenda al marcharte del sitio. La cortesía tiene un largo recorrido en magia y es muy apreciada por el mundo invisible.


Si por cualquier razón no eres capaz de trabajar al aire libre, entonces es perfectamente aceptable hacerlo bajo techo. Si es posible, intenta dejar aparte un espacio especialmente para tus trabajos mágicos, que mantendrás limpio y ordenado en todo momento, decorado a tu propio gusto. Si no, entonces aclara un área del suelo donde puedas, bárrela/pasa la aspiradora/cepíllala para limpiarla y esparce un poco de agua salada alrededor para deshacerte de cualquier energía intrusa antes de que empieces. Intenta mantener la atmósfera limpia de energías “inútiles” en otros momentos, lo cual te ayudará a trabajar allí en un mejor marco mental. Uno de los lugares más tradicionales  para trabajar es a la chimenea de la casa, si eres lo bastante afortunado de tener una en estos días. El principal fuego del hogar es muy potente en ciertos trabajos y nunca debería ser ignorado como un lugar para trabajar. Puede que tengas que alterar tu formato normal ligeramente para trabajar ahí, pero la flexibilidad es una de las marcas distintivas del practicante del Arte. 


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


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