lunes, 24 de abril de 2017

Hechicería I

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

¿Qué es un Hechizo?

Habrá tantas respuestas a esta cuestión como personas que la respondan – y ¡todas estarán en lo correcto! Los hechizos, particularmente para el practicante tradicional, son un tipo de magia muy individual y lo que funciona para una persona, no lo hará para otra; asimismo, tal y como una persona lanza un hechizo será la forma completamente opuesta a la de otra. En este capítulo nos ocuparemos de lo que puede llamarse “Magia Natural”, el uso de los poderes, fuerzas, elementos y objetos del mundo natural que nos rodea, para producir las transformaciones o cambios que requiramos. Estamos tratando esencialmente con lo que algunas veces se denomina “Magia Inferior” o “Magia de Cocina”, el reino de la Mujer Sabia o el Hombre Astuto de pueblo. Sin embargo, para no cometer un error, el uso del término “Inferior” de ninguna manera implica un estatus más bajo o menor poder en este tipo de magia, ya que sus efectos pueden ser, y a menudo lo son, tan poderosos y profundos como los de cualquier otro tipo. El término se usa para diferenciarla de las formas de magia más ceremoniales o “Altas”, que usan “grimorios”, o libros de rituales mágicos, originalmente más practicada por la aristocracia culta que por las Mujer Sabia de pueblo – aunque ambas se solaparan antiguamente y siguen haciéndolo a día de hoy. El practicante tradicional nunca ha sido contrario a “tomar prestado” y usará cualquier trabajo para sus propósitos, a menudo sin importarle el origen. Esto no significa, por supuesto, que la norma sea el eclecticismo total – como en muchas prácticas modernas – ya que el practicante del Arte está siempre interesado en trabajar dentro de las inmediaciones espirituales de la Tierra en la que está y de la que es.

Así que, para responder a nuestras cuestiones originales, ¿qué es un hechizo? Trataré el uso de los poderes y propiedades inherentes de las palabras, hierbas, árboles, piedras, aceites, colores, etc., tanto individualmente como en combinación, para producir aquellos cambios en nosotros mismos, en otros y en el mundo externo que se consideren necesarios en dicho momento.
¿De dónde viene este “poder”? Es la combinación de las energías naturales de los utensilios usados en el hechizo, sus correspondencias con los más vastos poderes del universo, cualquier deidad o espíritu elegido como ayuda, todo enfocado y dirigido por la Voluntad del practicante del Arte que realiza el hechizo, para producir el resultado deseado. Esto nos lleva a un punto interesante. Es muy posible decirle a alguien cómo realizar un hechizo, decirle los ingredientes a usar, el momento, etc., lo que no se puede hacer es darle a alguien la habilidad para realizar el hechizo; esto debe venir a partir del mismo individuo. Esta es la razón de que tantos hechizos no funcionen, o parezcan no hacerlo, el “operador” no se ha enfocado, concentrado o por otra parte preparado adecuadamente para realizarlo con éxito. El Arte del Encantamiento, como cualquier otro arte, es una habilidad y cuanto más te apliques a aprender los “trucos del oficio”, mejor serás en tu arte. Una aplicación descuidada conducirá a hechizos negligentes, que no funcionarán en absoluto, o no en la forma que querías que lo hicieran. ¡El resultado final yace en la persona que realiza el hechizo, no en el hechizo en sí!

Esto nos lleva a la consideración de si realizar realmente o no un hechizo en cualquier situación dada, ya que el resultado final será siempre responsabilidad del que lanza el hechizo, independientemente de si has sido invitado a hacer el hechizo por, o para, otro o no. No hablo aquí de alguna forma vaga de moralidad Nueva Era, ni estoy remontándome a las estrictas formas del dogma patriarcal. Estoy hablando de moralidad “Natural”, pura y simplemente, ¿sería correcto hacer este hechizo, considerando lo que ocurrirá? ¿Cuáles serán los efectos? ¿Serán peores los efectos secundarios que lo que el hechizo estaba destinado a cambiar? ¿Dañará más que curará? Estas son las ramificaciones que necesitas considerar antes de cualquier acto de magia, hechizo u otra cosa. Obviamente, no podemos ver cada simple efecto de nuestras acciones, pero necesitamos considerar cuanto sea posible. Aunque no hay nadie observándonos con un gran libro, registrando todas nuestras buenas y malas acciones, que decidirá finalmente si vamos a un lugar bueno o desagradable, no está en el interés personal de ningún practicante de magia causar daño deliberadamente, ni siquiera inadvertidamente. Va en detrimento de nuestro progreso mágico y espiritual y los resultados tendrán que ser encarados y pagados en algún punto. Una vez más, no estoy hablando de ninguna “ley de retorno triple” popular, sino de que “lo que se siembra se recoge”. Nuestra moralidad es nuestra para decidir, por ello considéralo antes de lanzar ese “golpe”. (No obstante, aunque no estoy abogando por la maldición indiscriminada, si consideras apropiada y justificada una maldición bien emitida para la situación, entonces adelante, libera un poco de “justicia natural”, solo que estate preparado para las consecuencias. Los practicantes del Arte Tradicional tienen sus propios códigos éticos y se entrometen en los asuntos de otros si lo consideran justificado, independientemente de la moralidad actualmente de moda).
Ahora sí, a los aspectos prácticos de la creación de hechizos.

Encantamientos y Cánticos
Ambas palabras “Charm”(1) y “Cántico” vienen de la palabra latina carmen – un canto, y con ello podemos ver que originalmente significaba una fórmula verbal. En un contexto más moderno se aplica de una forma mucho más amplia, siendo usada también para incluir a objetos que están encantados. Por ejemplo, un colgante, una bolsa de hechizo, un pie de pájaro seco o una piedra de bruja; pudiendo todos ellos considerarse “encantamientos” en sí. En esta sección, sin embargo, trataremos solo las fórmulas verbales.

Aunque no absolutamente esencial para un hechizo, una parte muy integral, y una que la mayoría de las personas normalmente creerían como “el propio hechizo”, es la parte hablada. Esta implica el uso de palabras, generalmente en alguna forma de rima, aliteración o métrica, para declarar lo que el practicante del Arte desea producir. La forma del Encantamiento en palabras generalmente no es muy larga, pero declara lo que se desea que ocurra, a quién o qué, si es que hay, el practicante del Arte está invocando para que ayude en el hechizo (deidades, espíritus, elementos, hierbas, etc.), y también actúa como una “lente” para enfocar y agudizar la mente. Algunas veces se susurra, o murmura, con el aliento y se repite frecuentemente X cantidad de veces para aumentar su eficacia. Esto también tiene el beneficio añadido de crear un ligero trance (ver “Entrando en lo Crepuscular”), si estás usando el encantamiento como foco para un rito como opuesto a un simple hechizo. Se dice a menudo que los Encantamientos más efectivos son creados en un arranque, y mientras que esto frecuente e indudablemente es verdad, hay algunos que son tradicionales que servirán aquí como ejemplos.
Este es un encantamiento anglosajón para bendecir los campos:

“¡Erce, Erce, Erce, Madre de la Tierra!
¡Que el Portador de Todo, el Señor por Siempre te conceda
Acres de crecientes, hacia arriba crecientes
Preñadas (con maíz) y abundantes en fuerza
Multitudes de (grano) tallos de brillantes plantas!
¡Y de blancas mazorcas de trigo creciente,
De toda la tierra sea la cosecha!
Que el grano esté protegido contra toda enfermedad
Sembrada sobre la tierra por los hechiceros
Que las mujeres astutas no lo cambien ni los hombres de astucia.”

En el original en inglés antiguo, la rima y métrica son mucho más estrictos(2).
Aquí hay otro, de las brujas de Italia, a ser usado cuando se esté cosiendo una bolsa amuleto:

“¡La bolsa que coso para mi buena suerte,
Y también para la de mi familia,
Que mantenga por la noche y el día
Los problemas y la enfermedad alejados!”


Y otro para obtener sueños proféticos sobre el futuro verdadero amor de uno, una ramita del mítico Fresno debería ser arrancada con estas palabras:

“¡Tranquilo Fresno, tranquilo Fresno, te arranco,
Para ver esta noche a mi verdadero amor,
Ni en su almiar ni en su trasero,
Sino en la ropa que lleva a diario!”

Finalmente, un encantamiento moderno para propósitos de curación en general:

“¡Por los poderes de la noche y la brujería
Ni mal de la mente o del cuerpo sea,
Con las virtudes de las hierbas y las piedras y los árboles
Expulso la enfermedad y le purifico
A través de la creación de este ungüento
Para que su salud permanezca,
Para ponerle en el camino de la curación,
Por los nombres de los antiguos y el antiguo poder,
Haz que esta persona vaya bien!”

A partir de estos pocos ejemplos puede verse cuáles son los ingredientes esenciales.

En primer lugar y lo más importante, decide para lo que es el encantamiento, esto es, curación, bendición, invocación, protección, etc. Esto puede sonar obvio, pero si no se fija con claridad, no obtendrás el efecto deseado. ¡Y lo sorprendente es lo a menudo que esto se olvida!
A continuación, ¿a quién o qué, si es que los hay, estás invocando para que te ayude? Una vez más, sé claro sobre esto, si invocas a la cosa equivocada, obtendrás el resultado equivocado.

Finalmente, pon las condiciones. Esto podría ser una escala de tiempo, o que el efecto suceda en un cierto lugar o duración, o incluso excluya a ciertas personas, tiempos o lugares.

Cuando hayas decidido sobre lo anterior, teje tu encantamiento en forma de palabras que tengan un cierto ritmo fácil de pronunciar, casi como si se dijera a sí mismo. No estás tratando aquí de escribir poesía maravillosa, por lo que un cierto “humpty, dumpty” servirá, ya que un mal verso puede realmente ser un buen encantamiento.


(1) Charm se traduce como Encantamiento o como Amuleto o Talismán, de ahí que el autor en el texto trate de esclarecer que esa palabra que se usa extensamente para referirse a un objeto encantado, en su origen se refería a una fórmula verbal, a “un encantamiento hablado” más que a un “objeto encantado”, a partir de aquí la traduciremos como “Encantamiento” o “Amuleto” dependiendo del contexto y siempre que sea posible (Nota del Traductor).

(2) En el original en inglés, los encantamientos respetan la rima que al traducirlos al castellano se pierde, de ahí que el autor haga este comentario (Nota del Traductor).



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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



2 comentarios:

  1. Me ha encantado!! Muchísimas gracias Manon. Te quería hacer una pregunta: En la entrada donde tradujiste el texto de Gemma Gary sobre como invocar al hombre de negro hay una parte donde tienes que decir el padre nuestro al revés. Por que razón?
    Gracias por todo, un abrazo.

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  2. Genial encontrar sitios asi Manon, y mejor aun tenerlo super actualizado. te he encontrado de mera casualidad y dejame decirte que te haz ganado una seguidora. definitivamente yo como mis compas de la gran hermandad blanca sabran de ti Manon pues los topics que abordas son geniales! paz ♥

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