domingo, 27 de marzo de 2016

Hombres Lobo, Brujas y el Árbol Huargo

Por Niguel Aldcroft Jackson
(Traducido por Manon de Call of the Horned Piper)

Más allá de los límites de la aldea, más allá de las fronteras del mundo familiar, lugares salvajes y solitarios nos rodean, la pavorosa oscuridad de los yermos exteriores. Hay lobos rondando los antiguos bosques sombríos de su señor Cernunnos, sus ojos brillan con luz maligna. Las grises y delgadas jaurías deambulan por los pedregosos páramos y aúllan entre los peñascos a la salida de la luna en horrible homenaje a Nuestra Señora de los Lobos, su cruel amante, la Vieja Bruja. Porque este es el mundo de Hel/annwyn, el dominio de la muerte, el misterio y el poder.



El lobo todavía tiene el poder de convocar el 'sagrado terror' de nuestros más profundos yoes ancestrales y revelar las ocultas profundidades de la memoria atávica. La antigua tradición del hombre lobo y los cambia-forma lupinos preserva temas prominentes de los Misterios del Lobo de la Europa arcaica, porque el culto licantrópico se extiende hacia atrás a la antigüedad Indoeuropea como es atestiguado por el clan Indoiraní llamado Haumavarka (Lobos Haoma). Esto indica el usa del intoxicante sagrado Haoma (amanita muscaria) por el antiguo guerrero 'salta pieles' para lograr la transformación en forma lobuna. Odín, con sus dos lobos Geri (gula) y Freki (voraz) igualmente legó el oscuro regalo del furor lobuno a las bandas de élite de los guerreros Ulfedhnar en las tierras del norte.

En la islandesa 'Saga de Egill' del siglo XIII encontramos un relato de Ulf Bjalfason que cuenta que: "Todos los días en la medida en que se acercaba la noche, crecía en tan mal carácter que nadie podía hablar con él, y no pasaba mucho tiempo antes de que él se fuera a la cama. Había comentarios sobre él en los que se decía que era un cambia-forma y la gente lo llamaba Kveld Ulf (Lobo Nocturno)." La visión escatológica Nórdica está dominada por el espantoso lobo-Etin Fenris, que liberará el Ragnarok, el 'ocaso de los poderes divinos' que señala la destrucción cíclica del universo. Por lo que en el folclore estelar Nórdico la constelación de las Fauces del Gran Lobo parece amenazar la soberanía del orden de la Estrella Polar, Tyr, el Eje Cósmico.



Pinturas en una tumba etrusca representan a Hades, Señor del Inframundo, llevando una cabeza y piel de lobo como tocado subrayando la asociación de la bestia con la muerte. A lo largo de todas las tierras del Norte en la antigüedad, un bandido, asesino o profanador de templos era denominado un 'Vargr', o lobo, expulsado de la tribu o comunidad a las tierras salvajes, y podían ser matados por cualquiera sin sufrir castigo porque ya estaban 'muertos' en términos simbólicos.

Igualmente las bandas de guerreros chamánicos se identificaban extáticamente con el lobo como parte de sus misterios de muerte iniciáticos. A una con las Furiosas Huestes de la Muerte vivían y actuaban fuera del orden natural de las cosas, caracterizados por las transformaciones licantrópicas y la furia mágica siniestra. Aquí Odín como el 'Dios de los Ahorcados' (Hangatyr) preside sobre las horcas - llamadas el Árbol Huargo (Varagtreo) en la Inglaterra Sajona. Estos Misterios de chamanismo del lobo, algunas veces eran preservados como una tradición hereditaria entre ciertas familias.

El escritor medieval Giraldus Cambrensis informó de que miembros de cierto clan gaélico alrededor de Ossory1 en Irlanda, poseían el poder de convertirse en lobos por un periodo de siete años, haciéndose eco en la línea de Shakespeare: "...Parece el aullar de los lobos Irlandeses a la luna", de la obra "Como gustéis". De las tribus escitas de los Neuroi que moraban junto al Mar Negro se decía que experimentaban una transformación similar en la que cada persona se convertía en lobo durante unos pocos días al año. A lo largo de Alemania las Doce Noches de Yule eran la temporada en la que los lobos se hacían particularmente feroces, los fantasmas, las brujas y la Cacería Salvaje se manifestaba y los pocos elegidos se convertían en hombres lobo y deambulaban en la oscuridad.



En Lituania y Prusia se prohibió usar la palabra 'lobo' en Yule. Aquí los Doce Días son el antiguo periodo de intercalendario de ritual reverso 'entre los tiempos' cuando los poderes primigenios del Inframundo cruzan a través del mundo de los vivos, el 'tiempo del lobo.'

Plinio el Viejo da un interesante relato de chamanismo licantrópico en Arcadia; el iniciado era elegido por métodos adivinatorios y viajaba a un pantano sagrado donde colgaba sus ropas en la rama de un roble. Esto simbolizaba dejar atrás la forma e identidad humanas. El iniciado después nadaba a través de las aguas de un lago, pasando a través de las aguas fronterizas entre los mundos. Por otra parte él se convirtió en un lobo y corrió con las jaurías del Otro Mundo por nueve años antes de volver al estado humano. Este culto al hombre lobo existió a lo largo de Europa desde los más remotos tiempos, enraizado en los clanes totémicos de chamanes y las sociedades iniciáticas de guerreros, todos los cuales invocaban el poder del lobo en sus misteriosos ritos y prácticas mágicas.

Después de que la era cristiana empezara estas fraternidades lupinas fueron desmanteladas y los secretos de hechicería licantrópica fueron preservados por individuos aislados y asociaciones clandestinas durante la Edad Media. La fe brujeril medieval continuó con la práctica de los misterios del lobo por los chamanes hombres lobo y magos, mientras otros ramales se convirtieron en parte de rituales populares como las ceremonias de mitad del verano de la Hermandad del Lobo Verde en Jumieges en Normandía, y el folclore alemán del Lobo del Centeno (Roggenwulf).

Las técnicas mágicas de la hechicería del lobo y la licantropía parecen haber girado en torno a la 'muerte' simbólica del iniciado, la comunión mística con el Maestro de los Bosques del Inframundo y la Diosa de la Muerte, desnudándose y pasando sobre el agua al Otro lado, llevando en el ritual una piel de lobo o el tradicional cinturón de piel de lobo con la hebilla de siete lenguas. Los inquietantes cantos ondulantes de los iniciados-lobo combinados con los efectos de un ungüento de grasa de lobo y ciertas hierbas. Todo esto constituía una arcaica disciplina mágica cuya meta era inducir un estado de percepción alterada en el iniciado.



En el 'trance lobuno' el campo de energía mutable (Hamingja) sería liberado y el Hamr, la etérica vaina-alma o 'piel' sería proyectada en la forma de un lobo como un vehículo para la consciencia del chamán. Esta experiencia también implicaba la comunión atávica con el 'alma animal' profundamente enterrada en el nivel del subconsciente ancestral. Odín se decía que era un maestro de tales artes del cambio de forma y avanzados adeptos que poseían gran poder personal podían realmente afectar a la consciencia perceptiva de un observador haciéndoles ver sus formas cambiadas. Igualmente los videntes e individuos psíquicamente capacitados podían discernir las formas animales de los hechiceros y brujas cambia-forma conforme deambulaban de un sitio a otro.

En tiempos medievales estas prácticas eran condenadas por la Iglesia y la licantropía de las brujas-lobo era perseguida con crueldad insana como parte del ataque cristiano general a la espiritualidad pagana entre el pueblo llano. Tres magos-lobo fueron ahorcados en Poligny en 1521, y hay un relato del hombre lobo Jean Grenier en Burdeos que adoraba al Señor del Bosque. En el siglo XV las brujas en Valois confesaron asumir la forma de lobos y atacar al castillo. El culto del hombre lobo parecía existir con algún vigor en las regiones Báltico-Eslavas bajo el señorío del 'viejo campeón' Volkh el Hechicero que poseía sabiduría oculta y poderes licantrópicos.

En un juicio por brujería en Livonia en 1692 un hombre viejo confesó ser un hombre lobo. En Yule y Vísperas de Mitad del Verano él viajaría bajo la tierra con otros hombres lobo armados con látigos y en el Inframundo luchaban contra la fuerzas malevolentes del caos, seres malvados portando palos de escoba adornados con colas de caballo, luchando por las fértiles cosechas. Los cultos al hombre lobo de Livonia se congregaban en luna llena en los bosques con ritos conducidos por un sacerdote denominado Meza Tevs o 'el Padre Bosque'.

Olaus Magnus describió cómo los hombres lobo atacaban a los hombres y ganado a lo largo de Prusia, Lituania y Livonia durante las Doce Noches de Yule. Bien entrado el siglo XVII, los campesinos se reunían durante esta temporada para sacrificar un chivo como ofrenda a los espíritus lobo. Esta costumbre recuerda a los sacrificios de chivos hechos en la clásica Lupercalia romana, el Festival de Pan como una divinidad lobo. Un antiguo proverbio polaco describe a una persona agitada como 'correteando como alguien que llevara una piel de lobo en Navidad', dado a entender en las danzas extáticas y los teatros folclóricos. De las brujas-chamán Taltos y Magyar de Hungría, a menudo se ha dicho que son descendencia de la unión de un lobo macho y una mujer inconsciente en el bosque salvaje. En Guernsey la zona del Monte Varouf está encantada por le Varou, el hombre lobo sediento de sangre de las Islas del Canal.



El patrón entrelazado de licantropía y brujería es por lo tanto visto correr en profundidad a través de la consciencia mágica indoeuropea, pero otras culturas ofrecen paralelos significativos. Los indios navajos tienen una palabra que significa tanto 'bruja' como 'lobo', el Vodoun haitiano también preserva una tradición concerniente a los loup-garous, influida por la tradición bretona; bandas de hechiceros malévolos pertenecientes al culto Zobop deambulan de noche como Loup-Garous2 buscando sangre que beber. Los videntes Voudoun denominan a las estelas brillantes de los cometas 'nids du loup garous'3 o 'racimos de hombres lobo' porque marcan las huellas luminosas de los hombres lobo a través de los cielos nocturnos, recordando a la antiguas constelaciones Nórdicas de las Grandes y las Pequeñas Fauces del Lobo.

1El reino de Osraige, en inglés Ossory, fue un reino independiente de Irlanda dentro del reino de Leinster, entre los siglos I y IX (Nota del Traductor).
2Loup es la palabra francesa para lobo y garou (garulf) es un hombre que se transforma en animal (Nota del Traductor).
3Escrito en francés, significa nidos de los hombres lobo (Nota del Traductor).



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