domingo, 27 de marzo de 2016

Historia de la Brujería

Por Paul Huson
(Traducido por Manon de Mastering Witchcraft)

Antes de dar ningún paso práctico sobre el camino para convertirse en un brujo de pleno derecho, sería aconsejable para ti estar familiarizado al menos con la esencia de la historia de la brujería. Con esto no quiero decir cosas tales como los familiares relatos de las proezas necrofílicas y las masacres de Gilles de Rais o las pintorescas profecías de la Madre Shipton, sino más bien una supervivencia general de aquellos eventos en la brujería que se yerguen como postes en el camino de la historia de las artes negras.

La historia de la brujería está saturada de leyenda, secreto y antigüedad. Hay pocas fuentes escritas, y aquellas que existen son generalmente oscuras, de una naturaleza indirecta, más bien arrojando un poco de luz que informando directamente. Por ejemplo, el conocimiento brujeril Italiano nos presenta la siguiente historia de la creación:

En el principio la Gran Oscuridad, Diana, se dividió a sí misma en dos fuerzas iguales y opuestas, la noche y el día. La noche fue gobernada por Diana misma como la luna, el día por su alterego y hermano, Lucifer, el sol. Diana, en la medida en que la luna siempre está persiguiendo al sol a través del cielo, se enamoró de su hermano el sol y lo sedujo en la forma de su gato mascota. La descendencia de esta unión fue una hija, Aradia o Herodia, el "avatar" arquetípico o patrona de todas las brujas.



En esta leyenda de Diana con su matiz gnóstico, hay reflejos de la tradición Cabalística de Naamah, la seductora del Ángel Caído Azael. Naamah, es sinónimo de la Lilith Babilónica, y Azael no es otro sino que el Shamash Babilónico, el Dios-Sol en su aspecto del inframundo como Señor de la Riqueza y Artífice de los Metales. De hecho es el alterego de Tubal Caín en sí mismo, el propio hermano de Naamah. Azael o Azazel, es de hecho uno de los modernos dioses de la brujería.

Lo cual me lleva al quid de la cuestión. Con acuerdo a la antigua leyenda mágica, Azael fue originalmente uno de aquellos seres de fuego primordial, primeros moradores creados en el alto cielo, a los que se refiere la iglesia Cristiana como mensajeros, o ángeles, para los Griegos como daemones. Azael y sus seguidores, de acuerdo a las antiguas tradiciones, desafiando a sus maestros, eligieron descender sobre la tierra hace incontables eones, con el propósito de educar y civilizar al hombre primitivo tal y como entonces existía. Ya fuera parte de su plan original o meramente una cuestión colateral, estos seres angélicos, "Hijos de Dios" o "Vigilantes de los Cielos", como fueron denominados, eligieron emparejarse con las mujeres de la tierra. El Libro del Génesis brevemente registra la leyenda así:

Y ocurrió que cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, e hijas fueron dadas a luz por ellos, que los Hijos de Dios vieron que las hijas de los hombre eran muy aceptables, y tomaron esposas de entre las que eligieron...

Sin embargo el antiguo Libro de Noé escrito varios cientos de años antes del nacimiento de Cristo es más explícito:

... Y los ángeles, los hijos del cielo, vieron y sintieron lujuria por ellas [las hijas de los hombres] y se dijeron los unos a los otros: "Vamos, elijamos esposas de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos"... Y todos los otros tomaron para sí esposas, y cada uno eligió para sí mismo una, y empezaron a ir con ellas y a deshonrarse con ellas, y les enseñaron hechizos y encantamientos, y a cortar las raíces, y las hicieron familiarizarse con las plantas...

Y Azazel [Azael] enseñó a los hombres a hacer espadas, y cuchillos, y escudos y petos, e hizo conocidos para ellos los Metales [de la tierra] y el arte de trabajarlos...

Semjaza enseñó encantamientos, y a cortar las raíces, Armaros la solución de encantamientos, Baraqijel astrología, Kokabel las constelaciones, Ezeqeel el conocimiento de las nubes [el conocimiento del clima], Araqiel los signos de la tierra [agricultura], Shamsiel los signos del sol, Sariel el curso de la luna...

De acuerdo a esa colección de antiguo conocimiento Cabalístico, el Zohar, el Gran Azael y su cohorte tuvieron que asumir cuerpos tangibles para descender sobre la tierra. Por su revuelta contra la más alta autoridad y las ataduras que con este mundo ellos consecuentemente formaron, fueron incapaces de despojarse de estas formas materiales y reascender a los espacios celestiales de nuevo.



Se dice que de estos seres exiliados todo el verdadero conocimiento y poder mágicos derivaron. Laban, que tiene la reputación de ser uno de los más grandes adeptos en el arte mágico de los tiempos antediluvianos, visitó la cima de la montaña donde ellos moraban, para aprender su sabiduría. Esta idea ha perdurado y finalmente se ha convertido en una parte fundamental de las leyendas de la iniciación mágica a través de todo el mundo, desde los Caldeos al Tíbet. Los descendientes de los Hijos del Cielo, sin embargo, demostraron ser una bendición mezclada para el mundo. Como sus progenitores, fueron gigantescos en estatura - "grandes gigantes cuya altura era tres mil codos." Algunos de estos Nefilim, como los descendientes de la casa de Azael fueron conocidos, eran, como Nimrod, hombres de renombre y grandes en sabiduría. Otros, sin embargo, viraron en la dirección opuesta y progresivamente se dedicaron a la persecución de atroces deleites y pasatiempos necrománticos, a cuyo lado las travesuras de Gilles de Rais se dice que aburren por su insignificancia.

... Y ellos [los Gigantes] empezaron a pecar contra los pájaros y las bestias y los reptiles y los peces, y a devorarse la carne los unos a los otros, y a beber la sangre. Entonces la tierra presentó acusaciones contra los sin ley...



La leyenda dice que los Vigilantes, en desesperación por el mal que se había desatado sobre el mundo por su mano, hicieron consejo entre ellos mismos y ejercieron su poder para lanzarlo sobre las tierras en las que los Nefilim moraban, aplastando a toda la población en un día y una noche por una convulsión volcánica y su consiguiente flujo, de una magnitud planetaria tal que en este día, a través de muchas partes del mundo, todavía queda evidencia de este horroroso cataclismo en la forma de capas de cieno y escombros bajo un cierto nivel del estrato geológico, así como, por las recurrentes leyendas del diluvio y la corriente de la Atlántida a través del hemisferio occidental.

El temprano escrito Cristiano del relato de Beowulf cuenta cómo, escrito en runas sobre la empuñadura de una espada encantada que se cuenta había sido hecha por los Nefilim mismos, el Rey Hrothgar de los Daneses lee:

... La historia de las antiguas guerras Entre el bien y el mal, la apertura de las aguas, el dramático Diluvio que expulsó a los Gigantes, cómo ellos sufrían, Y morían, esa raza que odiaba al Gobernador de todos nosotros, y recibió juicio de sus manos, Surgiendo olas que los encontraba a donde quiera que ellos huyeran...

De nuevo encontramos huellas de esta tradición en la leyenda Nórdica de la revuelta de los gigantes, y similarmente en la mitología Griega concerniente a los tratos de los dioses con los Titanes rebeldes. Es un tema persistente. El Zohar insinúa, sin embargo, que aunque la mayoría de los gigantes perdieron sus vidas en el diluvio, muchos de sus espíritus tomando parte como lo hicieron de la naturaleza angélica de sus padres, se demostraron indestructibles, y vivieron, invisibles aunque poderosos incluso en su estado desencarnado. En ocasiones, se dice que estas sombras ganan acceso al mundo de los hombres reencarnando en forma humana, siendo referidos como intrusos, antiguas almas alienígenas transmigrando desde el pasado. Por otra parte, colectivamente y en su forma inmaterial, ellos constituyen la así llamada jerarquía demoniaca con la que la moderna brujería tiene tratos en ocasiones. Son los Vigilantes, los Poderosos de los Lugares Celestiales, los padres de gigantes y humanos del mismo modo como son vistos en la forma simbólica y arquetípica como los padres de la humanidad, o como maestros de sabiduría y amor o simplemente como poderes benevolentes de fertilidad y caza, que constituyen las verdaderas deidades de la brujería.



Diana y Lucifer de la leyenda brujeril anteriormente mencionada no son sino formas figurativas de estos Poderosos. Aunque la leyenda está revestida con matices gnósticos posteriores tales como los nombre latinizados "Diana" y "Lucifer", estos no son inapropiados, y de hecho preservan muchas de las semillas de la verdad. "Gnóstico" mismo en su derivación etimológica significa en gran medida lo mismo que "brujo": "Uno que conoce", "uno que está concernido con la sabiduría oculta". Son los jirones que perviven de la sabiduría de los Vigilantes, o dioses, que constituye el conocimiento de la brujería.

Se ha dicho que la sabiduría fue llevada fuera de las Tierras Perdidas antes del cataclismo por ciertos supervivientes, que conocían las mentes de los Vigilantes, y huían del terrible destino por llegar. Se ha dicho que el conocimiento ha sido preservado hasta un tiempo tal en el que poco a poco de manera sinuosa pudiera ser reintroducido secretamente en la humanidad una vez más.



Las leyendas Babilónicas de Uta-Napishtim y el Noé Bíblico o su paralelo Griego, Deucalion, todas contienen ecos de esta creencia. La tradición brujeril, por otra parte, habla de habitantes de las Tierras Perdidas viniendo en sus andanzas a la tierra que ahora es Inglaterra y Europa Nórdica, o la Tierra Media como fue llamada en Inglés Antiguo, y mezclándose con las culturas neolíticas entonces existentes. Fue la gente producida por esta mezcolanza la que los Celtas portadores del hierro descubrió en su barrido hacia occidente a través de la Europa Nórdica y dentro de Bretaña alrededor del 500 A.C.

Los indígenas Británicos, o Prytani como entonces eran llamados, eran una gente extraña, que enterraban a sus muertos en grandes montículos o túmulos, usaban el bronce como su único metal, y confiaban en armas principalmente finas flechas con delicados puntas de pedernal en forma de hojas. 

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