domingo, 18 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular II - Foco y Atención

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

Habiendo echado un vistazo a nuestro inmediato bienestar físico y espiritual, es momento de tornar la atención a algunos detalles más sutiles. Antes de ser capaz de entrar a cualquier forma de trance u otro mundo, es necesario agudizar el foco de la mente y concentrarse allí donde la atención se coloque, lo mejor posible para ser capaces de posicionarla donde deseemos, cuando lo deseemos. Esto puede parecer obvio y simple a muchas personas, pero si piensas en ello, no es una materia simple en absoluto. Todos somos bombardeados cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día, por constantes sensaciones, emociones y distracciones. La persona promedio no dedica más de unos pocos segundos en cualquier momento a concentrarse en un único pensamiento u objeto, antes de que la atención sea barrida por las demandas de alguna otra cosa. Y no estoy siquiera refiriéndome solo a las demandas de la vida moderna, da un paseo relajante por el campo y todavía tendrás múltiples áreas sobre las que enfocarte, aunque sean naturales. Los árboles, las plantas, el cielo,  el canto de los pájaros, el sonido del agua corriendo, el viento en los árboles; todas estas cosas afectan a nuestras mentes conscientes y distraen nuestra atención. Para ser capaces de entrar al trance y/o proyectar nuestra consciencia dentro de diferentes reinos de la realidad, tenemos que mantener el foco de la atención consciente sobre una única cosa o punto, sin interrupción o distracción. El principio de este foco es el control de la respiración.


La Respiración

Ya que la respiración es el único factor más importante para mantenernos vivos, es sorprendente cuán poca importancia le da la mayor parte de la gente. Respirar oxigena nuestra sangre y elimina residuos como el dióxido de carbono, por lo tanto regula el ritmo de nuestro corazón y controla nuestro estado de consciencia, en última instancia afecta a nuestra claridad mental y proceso de pensamiento y dicta en qué estado de “realidad” existimos. Casi todas las culturas a lo largo de la historia han puesto gran énfasis en el control de la respiración para la producción de cualquier tipo de experiencia o estado místicos. El aliento se considera – literalmente – la sustancia de la vida y es sagrado para muchas culturas. Algunas técnicas, tales como ciertas formas de Yoga, elevan la respiración a una forma de arte y afirman todo tipo de cosas sobre ella, pero no necesitamos ir tan lejos aquí. Como hemos declarado en algún otro lugar, el Arte tiene esencialmente un enfoque práctico y de sentido común, por ello solo necesitamos contemplar lo que sea práctico para nuestros propósitos aquí. Estamos aspirando a silenciar y aquietar la mente consciente lo mejor posible, para enfocar nuestra consciencia sobre las áreas en las que estamos interesados. 
La respiración debería empezar desde el estómago, empujando el vientre hacia fuera y tirando del diafragma hacia abajo, por lo tanto empujando aire hacia el interior y llenando la totalidad de la capacidad pulmonar en la inspiración. A la inversa, la espiración debería empezar desde la parte superior de los pulmones, tirando del diafragma de vuelta hacia arriba, liberando por lo tanto los pulmones por entero del aire viciado/usado. Tanto la inhalación como ha exhalación deberían ser a través de la nariz, no de la boca, ya que para eso está. Una completa y adecuada respiración es limpiadora, inspiradora (literalmente), curativa y energizante y forma la base esencial sobre la que empezar cualquier tipo de exploración dentro de otros reinos. Ten cuidado de no exagerar con ella sin embargo, ¡ya que una prolongada “respiración total” para alguien que no está acostumbrado puede causar hiperventilación y desmallo! Aquí sigue una explicación de la técnica básica de la respiración total. Afloja toda la ropa apretada (o quítatela por completo), particularmente alrededor de la cintura. Acuéstate sobre la espalda, quizá con una almohada bajo tu cabeza y asegurándote de estar cómodo. (¡No hagas este ejercicio cuando estés cansado, ya que puedes caer dormido en esta posición!). Coloca tus manos sobre tu vientre ligeramente. Exhala completamente – ¡a través de tu nariz! – y siente tu vientre hundirse hacia dentro. Sigue empujando el aire hacia fuera hasta que tus pulmones y vientre estén suficientemente vacíos.

Ahora, gradualmente empieza a inhalar – a través de la nariz – y siente tu vientre cómo empieza a elevarse - ¡todavía no dejes que tu pecho suba! Sigue inspirando hasta que tu vientre esté completamente hinchado, momento en el que deberías sentir que tu pecho empieza a ascender, mientras tus pulmones se llenan completamente. Sigue inhalando hasta que sientas una presión bajo la clavícula, entonces estarás lleno. No pares, sino comienza la exhalación. Espira lentamente, que tu pecho caiga gradualmente, manteniendo tu vientre lleno. Cuando tu pecho haya caído, automáticamente sentirás que tu vientre empieza a hundirse. Sigue la espiración hasta que tu vientre se haya hundido hasta la posición en la que empezó. Esta es una respiración completa.
Cuando hagas este ejercicio, nunca te tenses o empujes a ti mismo demasiado lejos. Si te duele, ¡para inmediatamente! Para empezar, a la mayoría de las personas le gusta contar a través de su respiración hasta que establece su propio ritmo. Intenta inspirar durante una lenta cuenta de 4, después espira durante una lenta cuenta de cuatro y observa cómo te va. Después puedes alterarla a lo que mejor se adecue.  Para empezar, intenta hacer un ciclo de 4 respiraciones completas, pero solo si te va bien. Algunas personas se sentirán cómodas con más, algunas con menos, ¡no te fuerces! Una vez en marcha, deberías sentir que tu cuerpo está haciendo un patrón como de onda, fluyendo hacia arriba y abajo a ritmo con tu respiración, esta es la razón de colocar tu mano sobre el vientre. Una vez le hayas cogido la maña, puedes prescindir de ello. Después de algún tiempo practicando esta técnica de respiración, deberías encontrar natural respira de esta forma, empujando tu vientre hacia fuera, llenando los pulmones y tirando del vientre hacia dentro. Así como silencia y aquieta la mente, también descubrirás que esta técnica te permite pensar con mayor claridad. Una vez dominada, no es necesario seguir respirando conscientemente de esta manera, ya que tu cuerpo encontrará su propio ritmo y serás capaz de mover tu atención a otras cosas. Mira, ni siquiera te diste cuenta de que habías empezado a concentrar tu atención, ¿verdad?

Colocando la Consciencia

Una vez seas bastante competente en el control aumentado sobre tu respiración y la mayor agudeza mental que aporta, puedes empezar a practicar colocando tu consciencia en diferentes lugares. Esto será de gran beneficio después, cuando empieces el trabajo de trance propiamente dicho, o desees proyectarte a otros reinos del ser. Para empezar con esto, lo mejor es mantenerse cerca de casa, esto es, las partes de tu propio cuerpo. Esto es por dos razones: te enseñará lo mucho – o poco – que sabes sobre tu propio vehículo físico y también evitará cualquier proyección involuntaria a lugares con los que no estés familiarizado – ¡y de los que puedes tener dificultades para regresar! Empieza este ejercicio con la técnica básica de la cruz y el círculo, después sigue con una breve sesión de respiración completa, sentado en una posición cómoda o acostado.

Elige una parte de tu cuerpo, puede ser cualquiera que te guste, pero lo mejor es evitar cualquiera de los órganos más grandes. Selecciona algo como una rodilla, codo u hombro. Intenta enfocar tu consciencia sobre ella, de manera tal que puedas sentir lo que realmente está pasando allí, no lo que pienses que está pasando. Es útil recordar aquí que no estamos pensando en una zona del cuerpo y viendo una imagen de la misma en nuestra mente, sino colocando nuestra consciencia allí. La diferencia se volverá obvia conforme progreses. Intenta ser consciente de lo que pasa, ¿puedes realmente sentir la textura de la piel, el flujo de la sangre, el latido del pulso, el movimiento de la articulación? ¿Estás realmente allí? Las reacciones variarán de persona a persona, obviamente, pero la mayoría de las personas se hará consciente de una sensación de hormigueo o “zumbido” cuando haya colocado exitosamente su atención en un lugar particular, o si no un ligero estiramiento de los músculos en dicha zona. Puede que no seas consciente de ello en ese momento, pero generalmente te volverás consciente del aflojamiento de los músculos después del ejercicio. Ambas son buenas señales y muestran que estás haciendo progresos. Esta es una de las razones de que no nos enfoquemos en órganos más grandes mientras se practica, ya que afectamos inadvertidamente a su funcionamiento - ¿¡y no querrás apagar tu corazón!? Intenta esta práctica tan a menudo como puedas, pasando a hacerla en la vida diaria, así como en momentos de quietud cuando estés acostado o sentado tranquilamente. Es bastante fácil de hacer cuando no estás haciendo otra cosa, pero mucho más difícil cuando tienes el mundo a tu alrededor. Una vez te sientas bastante competente en colocar tu atención en un único lugar, intenta moverla alrededor de tu cuerpo a múltiples lugares y siente las diferencias en los distintos lugares. ¿Cuáles son las diferencias, qué se siente cuando estás moviendo realmente tu consciencia, hay alguna diferencia en esta sensación en contraposición a permanecer en un único lugar? Como probablemente podrás ver, todo esto está preparándote para ser capaz de cambiar tu atención y enfoque en otros reinos pero, si no puedes hacerlo en este, ¿qué esperanza tienes de hacerlo en un mundo con el que no estás familiarizado? Ahora pasaremos al siguiente paso de la preparación, siendo la práctica de ver en un lugar en el que no estás.

Visualización

Esta es probablemente una de las mayores herramientas en el arsenal del brujo, siendo la otra el poder de la Voluntad (o, en muchos casos que conozco en el Arte, ¡puro mal genio! Pero los resultados son los mismos). Si puedes visualizar algo adecuadamente y con suficiente fuerza, estarás a mitad de camino para lograrlo o estar allí. Todas las técnicas modernas de “pensamiento creativo” y “ver para lograr” o “realización positiva” están todas basadas en esto, lo cual no es nada más que ¡buena magia brujeril al estilo antiguo! Ahora bien, hay mucha gente que dice que no puede visualizar, no puede ver imágenes en su cabeza - ¡qué disparate! ¡Todo el mundo puede! Si no pudieras visualizar cómo se hace una taza de té, estarías muy sediento. Si no pudieras verte vestido, entonces podría ser bastante embarazoso para ti o la gente que te rodea. Para ser capaz de hacer algo, nosotros – todos nosotros – primero tenemos que ser capaces de visualizarlo. Cuando la gente dice que no puede hacerlo, lo que quiere decir es que lo hace tan a menudo sin pensarlo que no es algo consciente y no se da cuenta de ello. El punto está en traerlo a un nivel consciente, dirigiéndolo y enfocándolo hacia las áreas o lugares que deseamos visitar o las cosas que deseamos lograr. ¡Y eso necesita práctica!
Ahora ya deberías tener bastante confianza en enfocar y colocar tu consciencia alrededor de tu cuerpo, habiendo cultivado una mente clara y aguda con la ayuda de una correcta respiración. Ahora vas a aprender a colocar tu consciencia fuera de ti mismo, en lugares tanto cercanos como lejanos, pero todavía en este mundo. Es mejor si empiezas con un lugar o un objeto que conozcas bien, algo hacia lo que tengas un apego emocional, depende de ti que te encante o lo odies, en la medida en que haya una conexión ahí. Elige este objeto y colócalo en un lugar que no puedas ver desde donde estés practicando, o selecciona un lugar en el que no estarás, pero que esté sin embargo bastante cerca. Asegúrate de que no te molesten durante un rato y ponte cómodo, realizando la técnica básica de la cruz y el círculo y unas cuantas rondas de respiración completa, de forma consciente (porque, por supuesto, ahora ya estarás respirando de esta forma todo el tiempo subconscientemente).
Relájate y ve con los ojos de tu mente el lugar u objeto que has elegido. Olvida el hecho de que no puedes “ver”, solo hazlo. Coge el objeto o anda lentamente alrededor de lugar y examínalo con tanto detalle como puedas alcanzar. Recuerda los sentimientos y sensaciones que experimentaste cuando estabas colocando tu consciencia en diferentes partes de tu cuerpo y tráelos aquí y ahora. No es suficiente con solo imaginar el objeto y lugar, debes sentir realmente como si estuvieras realmente allí y experimentarlo de la misma forma. Intenta recordar con tanto detalle como puedas y archívalo de esta forma para futuras referencias. No te fatigues en exceso para empezar, 10 minutos serán suficientes al principio, puedes alargarlo conforme te haces más competente.

Una vez hayas finalizado el ejercicio, haz la cruz y el círculo de nuevo y unas pocas respiraciones profundas. Ahora, ve al lugar u objeto que visualizaste y examínalo estrechamente con tus ojos físicos. Sé brutalmente honesto contigo aquí, ya que no hay espacio para el autoengaño si quieres triunfar en esto. ¿Lo viste todo correctamente? ¿Viste las marcas o mellas o colores sobre el objeto adecuadamente? ¿Está todo en el lugar en el mismo sitio que lo viste en la visualización? Necesitas comprobar todos los detalles, ya que si no lo viste correctamente, entonces todo lo que estabas haciendo era recordando el objeto o lugar y no enfocando tu consciencia allí. Este es el motivo de que necesites atraer las sensaciones que experimentaste cuando colocabas tu atención alrededor de tu cuerpo – entonces podrás decir que estás teniendo éxito o no.
Esta práctica puede ser bastante difícil para mucha gente y es solo a través del duro trabajo y la aplicación diligente que te volverás bueno en ella. Sin embargo debe practicarse, ya que es uno de los bloques de construcción vitales del futuro. Trabajo artesanal y uno que será necesario para un trabajo más avanzado. Tómate tiempo y no te precipites. Disfruta la experiencia y mira hacia delante en tus sesiones. Antes de que lo sepas, estarás colocando tu consciencia en todo tipo de extraños lugares – y siendo también muy preciso.
Una vez hayas dominado la técnica para el mundo físico, puedes intentar un lugar no físico y finalizaré esta sección con un corto viaje de visualización al que algunos llaman “El Jardín del Otro Mundo”(1). Este es un lugar entre los mundos que es solo tuyo, que creas por el poder de tu visualización y voluntad, nadie puede entrar, ni físicamente ni de otra manera sin tu expreso permiso y en el que puedes simplemente recargar tus baterías, o tener encuentros con otros seres a los que puede que te guste llamar o invitar a él. No lo uses, no obstante, como un tipo de “vía de escape espiritual” en tiempos duros, ya que es parte del ethos del Arte encarar los problemas y arreglarlos, ¡no correr lejos y esconderse de ellos!

“El Jardín del Otro Mundo”

Este es un viaje para encontrar y crear tu propio lugar en los Mundos Internos. Este es el espacio propio del individuo para curación/ritual/meditación/aprendizaje, que le es solo accesible a él, a menos que decida llamar/invitar a algún otro ser al mismo. Existe en su propia dimensión y es justo tan real como cualquier otro lugar que puedas querer visitar. Realiza los preliminares usuales, incluyendo la cruz y el círculo, asiéntate y empieza.

Visualízate delante de una pesada y sólida puerta de roble con remaches de  hierro. La puerta, que es más alta que tú y está colocada en medio de un muro de ladrillos muy alto y antiguo, se curva ligeramente a ambos lados a partir de ti, hasta que se pierde de tu visión. Toma nota de cualquier símbolo que puedas ver tallado, grabado, pintado o dibujado sobre la puerta. Puede tener relevancia para ti, ahora o más adelante. Ahora, silenciosamente la puerta se abrirá para ti, balanceándose suave y lentamente hacia dentro, sobre goznes bien lubricados.


A tus pies verás el principio de un camino de ladrillos rojos, que conduce hacia fuera en la distancia. A la brillante luz de la luna, recorre exuberantes prados verdes por un camino, desapareciendo después bajo las ramas de un bosque acogedor y sombreado, compuesto, tan lejos como puedes ver de Robles, Fresnos y Espinos. Das un paso hacia el sendero y empiezas a caminar hacia el bosque. La luz de una luna casi llena brilla sobre ti e ilumina el sendero por delante.


Conforme andas, absorbes las vistas, olores y sonidos de tu viaje, la fragancia de la hierba y las flores que crecen en él, los colores de las flores y hierbas que puedes ver, el aroma de las hierbas pisadas bajo tus pies mientras caminas, las imágenes y sonidos de los pájaros nocturnos que vuelan sobre tu cabeza y entonan sus cantos conforme pasas. La Luna está brillando en las alturas sobre ti y te llena con una extraña luz casi física que se introduce en tu ser más íntimo. Tienes la sensación de estar haciendo un viaje que te lleva a casa, de vuelta a un lugar al que realmente perteneces y que siempre has conocido.
Mirando hacia arriba y por delante de ti, puedes ver que estás a punto de entrar en el bosque. La sombra más oscura bajo las ramas parece más sugerente y conforme entras en ella, te sientes envuelto en un diferente tipo de luz, una que es acogedora y reconfortante. La luz que te rodea cambia ahora a un verde sombrío, con tonos más luminosos y oscuros brillando desde los árboles. Mientras caminas, distingues el tipo de árboles por los que estás pasando, observa la edad de los mismos, los colores de las hojas y la textura de la corteza. Fija estas cosas en tu mente. Mientras caminas dentro del bosque, escucha el susurro de las hojas, de las criaturas corriendo en la maleza y, de vez en cuando, capturas el vislumbre de un animal más grande, mientras pasa a través de los rayos de la luna, que brilla a través de los huecos de las ramas altas por encima de tu cabeza. No sientes miedo, solo acogida, ya que todo lo que te rodea está vivo y conmovido por tu presencia.


Mira hacia delante y verás que el sendero se convierte en un abrupto recodo, a tu izquierda o a tu derecha, así que no puedes ver dónde termina. Una sensación de intensa excitación y anticipación te llena conforme te das cuenta de que te acercas a la meta de tu viaje. Sigue el sendero hacia delante y mientras giras en el recodo, justo puedes ver por delante de ti una apertura en los troncos de los árboles, un claro en el bosque que está esperando tu llegada. Este es tu lugar, el Jardín del Otro Mundo – nadie sino tú puede entrar, aquí puedes sentirte a salvo y seguro, capaz de descansar y curarte, aprender y experimentar aquellas cosas que desees conocer.
Dedica algún tiempo aquí y ahora, conociendo tu lugar especial, buscando sus secretos y descubriendo sus alegrías, sintiendo lo que sus energías tienen que ofrecerte. Permanece en paz en este lugar durante un rato......................


Ahora ya es tiempo de hacer tu viaje de retorno. Termina cualquier cosa que estuvieras haciendo, agradece a cualquier ser que puedas haber encontrado y despídete, por ahora, de tu lugar especial. Puedes regresar aquí por tu cuenta en cualquier momento que desees, en perfecta seguridad. Ve al principio del camino de ladrillos rojos y empieza el viaje de vuelta. Regresa a través del bosque, tomando nota de nuevo de tus alrededores, viendo si algo ha cambiado, ¿qué se siente?... Cuando alcances el límite del bosque, regresa a través del prado. ¿Ha cambiado algo aquí? ¿Los aromas, sonidos, colores quizá? Sigue andando hasta que llegues a la puerta de roble y una vez más se abrirá silenciosamente. Oscila hacia un lado y te permite salir, cerrándose suavemente detrás de ti. Ahora solo siéntate tranquilamente y permítete retornar gradualmente a la consciencia diaria, después realiza la técnica básica de la cruz y el círculo y toma unas pocas respiraciones completas. Después necesitarás tomar nota de tu experiencia, cualquier cosas que hayas visto, símbolos sobre la puerta, etc., para futuras referencias.

Ahora pasaremos a echar un vistazo a varias técnicas para elevar la energía personal, que pueden usarse en conjunción con las técnicas que ya hemos cubierto y aquellas todavía por venir.


(1) The Otherworld Garth en el original. Garth es un patio o jardín cerrado, especialmente uno rodeado por un claustro (inglés medio, nórdico antiguo garþr, garðr, similar al geard anglosajón). Esto llevó a la palabra que se da como apellido a las personas que trabajaban en o cerca de un jardín (Nota del Traductor).
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


lunes, 12 de junio de 2017

Entrando en la Zona Crepuscular I - Protección Personal

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

El practicante tradicional del Arte, algunas veces es denominado de una manera especializada como “Jinete del Cerco”. Este es un antiguo término anglosajón que se refiere al hecho de que el brujo pasa mucho de su tiempo mágico y trabajo más allá de las fronteras de lo que generalmente llamamos “normalidad”. Mucho del trabajo de los practicantes del Arte implica entrar en mundos y reinos que el promedio de las personas nunca han soñado, y mucho menos visitado, y el “Cerco” mencionado es la barrera simbólica entre este mundo y dichos otros. Las razones para viajar a estos otros mundos son varias, puede ser que otro reino sea un punto más aventajado desde el que lanzar un hechizo o hacer un encantamiento (lo que hemos tocado al entrar en un trance ligero en el capítulo anterior). Puede ser que el practicante del Arte desee encontrarse con varios espíritus o deidades, ciudadanos nativos de esos otros mundos, para mejorar su conocimiento y habilidades. También puede ser que obtenga energía añadida o penetración al visitar diferentes reinos, o solo podría ser conseguir un mejor entendimiento de este mundo en el que vivimos, viéndolo desde un ángulo o punto aventajado diferente. Las razones son muchas y probablemente variarán con el individuo, pero permanece el hecho de que entrar en diferentes niveles o áreas de la realidad – trabajando en trance o “Entrando en la Zona Crepuscular” como algunas veces se le llama – es una parte mayor del trabajo del practicante del Arte tradicional.

Ahora, antes de que describa las varias técnicas por las cuales el trabajo de trance puede tomar lugar, una palabra sobre lo que es realmente el “trance”. Contrario a la opinión popular, a menos que sea una experiencia excepcionalmente profunda, el practicante del Arte no pierde normalmente la consciencia de lo que sucede a su alrededor; su foco de atención y consciencia simplemente se ha colocado en otro lugar. Y esto es básicamente lo que el tipo de trance que voy a tratar aquí es, la colocación de la consciencia inmediata del brujo en un lugar o realidad diferente a la que normalmente habitamos en nuestro mundo de vigilia de todos los días. No es perder la consciencia y caer al suelo, gimiendo y quejándose en “lenguas”. No es yacer helado en un estado catatónico, del que tienes que ser violentamente sacudido para traerte de vuelta, ni es sentarse quieto y mirar vagamente al espacio durante horas (aunque esto después podría acercársele).
El tipo de trance al que entra el practicante del Arte es muy diferente al utilizado por los devotos del Vudú para ser “cabalgados” por uno de los Loas, o un médium espiritista durante una sesión; dichos trances sirven a un propósito completamente diferente, y por lo común según el consentimiento cultural, del médium y del devoto del Vudú no se espera que recuerden lo que ha sucedido mientras estaban en trance y son animados activamente a olvidar lo que hicieron, o lo que estaba pasando a su alrededor. El brujo por otra parte, tiene razones muy diferentes para entrar a los mundos Crepusculares – o donde sea – y generalmente necesita ser muy consciente de lo que está sucediendo en cada nivel en el que habita. De hecho, todo el asunto del trabajo de trance en el Arte Tradicional es que recuerdes lo que sucede en todo momento. Parte del entrenamiento de un practicante tradicional está en la consciencia de quién y qué es, así como de dónde está. Esto implica la práctica en el foco y la atención, emparejada con un agudo sentido de la visualización, antes de que ningún trabajo de trance adecuado pueda empezar. El practicante del Arte también necesita ser consciente de sus propios niveles de energía, tanto durante  trabajos de este tipo como para propósitos mágicos prácticos, por ello las técnicas que elevan la energía también son desarrolladas, una vez más antes de que el trabajo de trance pueda empezar.
No obstante, la cosa más importante a aprender antes de cualquier tipo de trabajo más profundo al que poder entrar, es el cuidado y auxilio del practicante individual del Arte, su bienestar físico, mental y espiritual – protección personal en otras palabras – y esto es por donde propongo empezar en este trabajo.

NOTA: Antes de que empiece a describir cualquier práctica específica, estaría bien hacer sonar una nota de precaución. Estas técnicas, aunque no dañinas en sí mismas, son reales y válidas y están pensadas para provocar cambios en la consciencia. Si estás tomando cualquier tipo de prescripción farmacológica para la depresión, la ansiedad o cualquier otro tipo de problema mental, o estás tomando cualquiera de las así llamadas drogas “recreativas”, estaría bien dejar las prácticas que estoy a punto de describir. Espera hasta que no necesites apoyo médico o químico antes de experimentar con cualquiera de estas técnicas.

Protección Personal

A lo que me estoy refiriendo por “protección personal” es a una forma de práctica más íntima e individual que a la consagración del compás, que no solo armonice las energías en el individuo, sino que también dé una medida de defensa individual. Ahora, cuando hablo sobre “defensa” y “protección” aquí, no quiero decir que te estés protegiendo de una horda de demonios furiosos que están preparados para atacarte en cualquier momento, si dieras el más mínimo de los pasos fuera de lugar. Ni me refiero a que serás barrido a algún reino de dioses olvidados, para ser encarcelado para siempre si trastabillas en una palabra en tu rito o haces un movimiento “equivocado”. ¡Deja todo eso para Hollywood! A lo que me refiero es a lograr un nivel de equilibrio de las energías dentro de ti, tal que estés lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar el rito o trabajo que hayas planeado. Este procedimiento también tiene el beneficio en alguna de sus formas, de invocar agentes externos que te den un apoyo extra, si lo necesitas o deseas.
 

Todos estamos compuestos de muchas partes y muchos niveles, y no todos trabajan juntos en cualquier momento dado. Estamos sujetos a presiones externas ¡e internas!, que nos desequilibran y algunas veces nos ponen de mal humor. Durante el ritual, todas las energías y presiones se ven elevadas y aumentadas y por lo tanto, cualquier desequilibrio en nuestros seres se hará más pronunciado y obvio, dicho lo cual – en una situación extrema – podemos ser incapaces de continuar o completar nuestro trabajo. La práctica que voy a describir es un método muy simple de equilibrar nuestras energías internas, poniéndonos en contacto con energías mayores y externas a nosotros mismos, conectando con las energías de la Tierra y por lo tanto creando un marco de trabajo mucho mejor, tanto interna como externamente sobre el que empezar el trabajo.

El Método de la Cruz y el Círculo

Encarando la dirección en la que vas a empezar tu trabajo (generalmente el norte), con los pies separados unos treinta centímetros y los brazos a los lados. Cierra tus ojos, toma unas pocas respiraciones profundas y visualiza. Eleva tu mano dominante y toca tu frente. Di: “Desde Arriba”.
Visualiza una fuente de brillante luz astral, alta por encima de tu cabeza, enviando hacia abajo una corriente de energía para conectar con el área de tu frente. Traza una línea de luz desde tu frente y toca tu ombligo. Di: “Hacia Abajo”.
Visualiza la línea de luz continuando y penetrando en la tierra bajo tus pies.
Toca tu hombro izquierdo. Di: “Desde la Izquierda”.
Visualiza una fuente de luz viniendo desde el infinito a tu izquierda y conectando con tu hombro izquierdo.
Traza una línea de luz que cruza hacia tu hombro derecho. Di: “Hacia la Derecha”.
Visualiza la línea de luz continuando hacia el infinito a tu derecha.
Ahora tienes una cruz de brazos iguales estampada sobre el frontal de tu cuerpo, extendiéndose hasta el infinito y enlazándote con los cuatro cuadrantes del universo, en cualquier dirección en la que puedan estar.
Cruza tus palmas sobre el centro de tu pecho, donde las líneas se encuentran. Visualiza un círculo de luz cuya circunferencia toca tus hombros izquierdo y derecho, tu frente y ombligo. Di: “Estoy completo y contenido”.
Ahora inspira y visualiza la cruz, espira y visualiza el círculo rodeándola. Repite dos veces más (tres veces en total).
Ya has completado la Cruz y el Círculo básicos y armonizado las energías de tu interior. Esto también da una medida de protección personal que da paso a cualquier trabajo para el que no consideres necesario erigir un compás formal, pero para el que no te sientas cómodo realizándolo sin nada. Esto cargará tus propias energías personales y te guardará contra cualquier interferencia o distracción errante. También puedes usar esta técnica antes de erigir tu compás, si lo sientes necesario, o en lugar del ejercicio de centrado descrito en “Consagrando el Compás”.
Al final de tu ritual o trabajo, después de que hayas aclarado tu compás, se considera una buena práctica repetir la cruz y el círculo. Esta vez no estás intentando colocar una protección a tu alrededor, sino “recalibrando” tus energías personales. Acabas de realizar algo que ha alterado tu flujo de energía, en una mayor o menor medida, y esto a menudo puede ser bastante desorientador. No hay nada equivocado en darte una buena armonización, ¡es lo mejor para volver a este mundo!

Habiendo aprendido el método básico, hay varias ligeras alternativas que puede que te guste utilizar. Si estás dedicado a una deidad o deidades en particular (ver capítulo “Aproximándose a los Poderes”), puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde Arriba” (Dios) y “Hacia Abajo” (Diosa) en el método básico. Si tienes guardianes/espíritus personales, puede que te gustara sustituir sus nombres en lugar de “Desde la Izquierda” y “Hacia la Derecha”. Intenta experimentar y ver qué funciona mejor para ti. No olvides visualizar a la misma vez. Puede que también descubras que el color de la luz que estás “viendo” cambia con quién o qué invoques. Los practicantes del Arte son un grupo quisquilloso, así que lo que le funciona a uno puede que no lo haga para otro, solo sigue tu nariz. No obstante, recuerda seguir visualizando la cruz y el círculo, ya que estos son los que constituyen el foco y los poderes son el resto del mismo. Una vez lo has colocado firmemente en tu campo de energía al principio de tu trabajo, puedes dejarlo funcionando por sí mismo durante el resto del tiempo.
Aquí hay otro ejemplo de una versión que podrías usar mientras trabajas en un área arbolada y boscosa.
Usando la misma postura y visualizaciones que en el círculo y cruz básicos, toca tu frente y di: “Viridos, Padre Bosque.”
Traza la línea hacia abajo hasta tu ombligo y di: “Erda, Madre de Todo.”
Toca tu hombro izquierdo y di: “Por el Roble.”
Traza la línea de cruce y toca tu hombro derecho y di: “Y el Saúco.”
Cruza tus manos sobre tu pecho y di: “A mi alrededor se forma el Bosque.”
Permítete experimentar las energías y ver qué diferencias hay. Puede que descubas que este simple ejercicio te ayuda en tu trabajo inmensamente.


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viernes, 26 de mayo de 2017

Consagrando el Compás

Por Nigel G. Pearson
(Traducido por Manon de Treading the Mill)

En estos días ya no vivimos en pequeños pueblos en medio de claros de bosque, protegidos solo por un seto de espino y confiando en el Sabio o Sabia local para todas nuestras necesidades no físicas. Pero hay quienes continúan todavía las tradiciones de los Jinetes de Cerco y osan desafiar los lugares oscuros para traer de vuelta el conocimiento y el poder que les beneficiará tanto a ellos mismos como a los que les rodean.  Estos son los herederos de esa antigua sabiduría, llámalos Practicantes del Arte, Brujos, Pellars, El Pueblo, como desees. Pero la barrera abarcante todavía la usan todos ellos, de una u otra forma, ya que todavía tiene su uso y propósito en este mundo moderno.

Hay muchos métodos diferentes de consagrar el compás, conjurar el círculo o crear un espacio sagrado, como se le llama de forma diversa. Algunos métodos son increíblemente largos y prolijos, implicando mucha invocación de los espíritus, Poderes y voluntades, que derivan en última instancia de los grimorios medievales y la herencia judeocristiana. En el otro extremo de la escala, la consagración del compás puede involucrar nada más que andar alrededor del borde de tu espacio de trabajo para delinear los parámetros físicos y establecer unos no físicos. Para decidir cuál es apropiado, necesitas saber para qué se va a usar el compás – y no será para el mismo motivo cada vez.
En un nivel, el compás está ahí pura y simplemente para marcar el espacio en el que vas a trabajar. Si está ahí para ser puramente un área de paz y quietud para la meditación, ¡entonces no necesitas una fortaleza inexpugnable en absoluto! Si pretendes trabajar con energías más fuertes, entonces puedes reforzar el compás y convertirlo en una barrera dentro de la cual contendrás las energías que pongas en pie, hasta que sean usadas. Este tipo de compás-barrera también tiene la función añadida de evitar que cualquier energía indeseada se introduzca y perturbe tu trabajo. Las palabras que uses para crear tu compás reflejarán el uso para el que lo coloques y también a quién, o a qué, se le permitirá unirse contigo en tu trabajo.
En otro nivel, el compás actúa como un tipo de portal a diferentes reinos. Algunas veces llamado “El Bosque entre los Mundos”, este tipo de compás se usa como una casa a medio camino entre este mundo y cualquier reino al que deseemos viajar. Estamos con un pie en cada reino, por así decir, como las entidades de los diferentes mundos con las que deseamos contactar. Nuestro espacio de trabajo se convierte en una tierra que no es del hombre, un área neutra en la que experimentar otras dimensiones y seres. Más que eso, podemos dejar con seguridad nuestros cuerpos en esta área protegida mientras enviamos nuestro espíritu/fetch/cuerpo astral a otros mundos, quizá para adquirir conocimiento avanzado o comunicarnos con otros seres en sus propios reinos, seguros sabiendo que no nos sobrevendrá ningún daño mientras estemos viajando. Este es el significado original del término “Brujo del Cerco”, la persona que cabalga sobre la frontera – el cerco – entre este mundo y el siguiente, trayendo de vuelta conocimiento y magia para su uso en este mundo.

Los diferentes tipos de compás se deciden antes de su creación y son entonces traídos a ser en consecuencia. Los principales ingredientes en la construcción de un compás son siempre la visualización y la energía que pongas en ello, si no tienes eso, entonces no hay energía y por lo tanto no hay compás. Este último punto no puede ser recalcado lo suficiente, no son las palabras que uses las que crean tu compás – aunque darán forma a su realidad – son el esfuerzo y energía que dediques, la concentración enfocada y la visualización dirigida, las que lo traen a ser. Si no dedicas la energía, entonces no has creado un compás, de ahí que no tendrás una frontera delineada.
Se debería mencionar en este punto, que aunque invariablemente se le denomine como un “compás”, lo que realmente se construye es una esfera. El área ritual se extiende por encima y por debajo del practicante del Arte, así como al frente, a la espalda y de lado a lado, y por ello estarás para todo intento y propósito encerrado en una burbuja psíquica. El practicante del Arte está en el centro de su propio universo mágico y actúa como el creador y sostén del mismo. Esto es lo que se usa para viajar a los diferentes “reinos”, dentro de los cuales el individuo permanece seguro y bajo control. También hay diferencias en las formas en las que los practicantes del Arte se refieren a este espacio. Algunos se refieren a esta área como un “círculo” y reservan la palabra “compás” para los poderes y energías con los que llenan el espacio. Otros se refieren a todo el asunto como un “compás” y nunca usan el término “círculo”. Yo seguiré usando la palabra “compás”, ya que este es el término que la mayoría de practicantes del Arte usará y entenderá.
Al más simple (o a un nivel diferente, el más complejo) nivel, no hay necesidad real de usar ninguna “herramienta” o “arma” para consagrar o crear tu compás. Sin embargo es tradicional usar al menos una para ayudarte, tanto como apoyo psicológico como para incorporar el simbolismo inherente en la herramienta dentro de tu trabajo. 

Llamando a las Direcciones

Una vez has consagrado física y “energéticamente” tu compás, usando una o más herramientas, es usual “anclar” tu círculo en el reino físico y orientarlo según la geometría sagrada. Esto normalmente se hace invocando las energías/Poderes /espíritus desde las diferentes secciones del compás, siendo estas las cuatro direcciones, Norte, Este, Sur y Oeste. Alguna forma de ser espiritual que encarne la energía de un elemento particular, también puede ser invocada en cada dirección, considerándose entonces que permanecen a lo largo del ritual para canalizar esa energía particular y guardar o vigilar sobre esa dirección particular. (En realidad estas energías siempre están ya presentes, lo que estás haciendo es traerlas al frente de tu consciencia, lo mejor para comunicar y trabajar con ellas). En la mayoría de prácticas modernas, las direcciones generalmente son asignadas como sigue: Norte – Tierra (negro/marrón), Este – Aire (amarillo), Sur – Fuego (rojo/naranja) y Oeste – Agua (azul/verde/gris). Este formato proviene básicamente de los magos medievales y sus conocidos libros de magia, que derivan, en última instancia de las traducciones al griego y al latín de textos de Oriente Medio. Por lo tanto vienen de una cultura que no solo está lejos de nosotros en el tiempo, sino en la distancia, ideología y orientación, entre otros. Si estás en Jerusalén, digamos, entonces, la mayor masa de Tierra aparece al Norte, los vientos del desierto vienen del Este, el sol ardiente está al Sur y las aguas refrescantes están al Oeste, pero ¿que tiene eso que ver con Inglaterra? En el Arte Tradicional, estas correspondencias pueden o no ser seguidas, dependiendo de dónde te encuentres en el país y si, de hecho, los cuatro elementos “clásicos” son siquiera llamados en absoluto. Por ejemplo en Anglia Oriental, la más cercana y grande masa de agua está al Este. El lugar más caliente cierto es que se encuentra al Sur, pero los vientos más fuertes vienen del Norte y gran parte de la masa de tierra está al Oeste. Si estás en algún otro lugar dentro del país, entonces obviamente otras correspondencias reinarán. Alternativamente, si volvemos en el tiempo a nuestra propia Tierra, un esquemático manuscrito inglés iluminado, fechado entre 1080-90, que muestra tablas astrológicas y elementales, da las siguientes correspondencias: ¡Norte – Fuego (rojo), Este – Tierra (azul), Sur – Agua (verde) y Oeste – Aire (blanco)! ¿Dónde deja eso al practicante individual del Arte a la hora de invocar a las direcciones? ¿A qué se llama y dónde? ¿Es necesario tener siempre la misma rutina de invocación, o se puede adaptar a lo que uno esté realmente haciendo? ¿Puede la deidad u otros seres espirituales ser llamados simplemente en las direcciones en lugar de las energías elementales?


La respuesta a estas cuestiones depende mucho de dónde estés y para lo que desees consagrar tu compás en primer lugar, como se mencionó más arriba. No hay necesidad, o incluso deseo, de adherirse a un rígido formato cada vez, ya que no permitiría ninguna flexibilidad en el foco de tu trabajo, o espacio para la expansión o la exploración. Lo que llames al interior de tu compás determinará y estará determinado por el tipo de trabajo que vayas a realizar. En el Arte Tradicional, hay ciertas formas de energía reconocidas o guardianes, que están asociadas con cada dirección. Sin embargo, cada sendero particular dentro del Oficio las ve de forma ligeramente diferente y puede invocarlas de una manera distinta, dependiendo de cómo las vea. A menos que estés asociado con un linaje Tradicional particular, esto no funcionará necesariamente para ti.
Ofrezco aquí una visualización guiada para ayudarte a decidir qué es apropiado invocar para ti en cada dirección y en tu posición sobre la Tierra. Los resultados no serán los mismos para todo el mundo y probablemente no se corresponderán con lo que leas como las correspondencias “correctas” en otros libros. No obstante, serán correctas para ti y obtendrás más beneficios de su uso, que el que obtendrías de seguir servilmente las correspondencias de algún otro.

Visualización Guiada para Determinar las Correspondencias Cardinales Individuales

Siéntate en algún lugar cómodo, donde no te sientas tentado a caer dormido y no seas interrumpido por al menos media hora. Asegúrate de que estás suficientemente cálido y no hayas comido recientemente. Puedes escoger leer a lo largo del ejercicio y seguirlo en el ojo de tu mente conforme avanzas, o grabarlo en algún medio y reproducirlo para ti. Sea lo que hagas, toma unas cuantas respiraciones completas y profundas antes de empezar, después siéntate y déjate ir con la imaginería.

"Crea en el ojo de tu mente la imagen de una gran puerta de roble, integrada en una sólida pared de piedra. La puerta está adornada con grandes pomos de hierro y vistosas bisagras también de hierro. Rizos de hiedra alrededor de los bordes, suavizando el contorno y lo que parece un brillo, como si la puerta fuera casi transparente, pero no puedes ver a través de ella. Una brisa de viento viene de detrás de ti, pareciendo empujarte hacia delante, y conforme lo hace, das un paso a través de la puerta en realidad y te encuentras al otro lado.
Estás de pie en una cámara cuadrada de madera, con una mesa redonda localizada en el centro. Caminas hacia la mesa y colocas ambas manos, palmas hacia abajo, sobre la superficie. Mirando a tu alrededor, ves que la habitación está desnuda de decoración y cualquier otro adorno, pero que las paredes paneladas de madera brillan con un lustre propio, su veta altamente pulida hasta un resplandor brillante. Parece no haber techo que puedas ver, pero tampoco puedes ver el cielo, solo suaves patrones ondulantes donde debería estar el techo. En cada pared, fijado en ángulo recto en el centro, hay un arco con un grabado intrincado. El arco no parece conducir a ningún lugar, pero parece estar lleno del mismo material semitransparente que componía la puerta de roble a través de la que acabas de pasar. Cada arco encara una de las direcciones cardinales, la cual está indicada por una letra grabada sobre el mismo, N para el norte, E para el este, S para el sur y O para el oeste.
Ahora llamarás a los poderes que sean más válidos para ti en cada dirección.
Te mueves alrededor de la mesa hasta encarar el arco del Norte, elevas tus brazos hasta juntarlos y haces un movimiento como si estuvieras empujando un par de cortinas, a la misma vez que dices: “Poderes del Norte os llamo, revelaos a mí.” Baja tus brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz un gesto como si cerraras un par de cortinas, diciendo a la misma vez: “Poderes del Norte, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Este, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Este, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Sur, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Sur, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Ahora muévete alrededor de la mesa hasta estar de cara al arco del Oeste, eleva tus brazos y haz el gesto de apertura, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste os llamo, revelaos a mí.” Baja los brazos.
La brillante luz en el arco gradualmente empieza a aclararse y una escena comienza a aparecer. Observa estrechamente y toma cuidadosa nota, ya que verás a aquellos seres/guardianes/espíritus que tienen más relevancia para ti, en esta dirección. No intentes interactuar en este punto. (Pausa para la observación).
Cuando la escena empiece a desvanecerse, eleva tus brazos una vez más y haz el gesto de cierre, diciendo a la misma vez: “Poderes del Oeste, os doy las gracias por aparecer a mi llamada.” Baja tus brazos. Recuerda lo que has visto.
Coloca tus palmas una vez más sobre la mesa y toma unas cuantas respiraciones profundas. Da un paso atrás desde la mesa y conforme lo haces, siente una brisa de aire en tu cara empujándote hacia atrás. Anda hacia atrás y te encontrarás de pie una vez más ante la brillante puerta de roble donde empezaste. Deja que la puerta se desvanezca gradualmente y a tu propio tiempo, toma unas pocas respiraciones profundas más y abre tus ojos.”
Toma notas inmediatamente, con tanto detalle como puedas recordar, puede que hayas percibido múltiples seres en cada dirección, sean deidades, guardianes, espíritus o guías.

Puede que te encuentres con que no logras ningún contacto entendible al primer intento, en cuyo caso es perfectamente aceptable intentarlo de nuevo hasta que estés cómodo con haber establecido tus propias correspondencias para cada dirección. (Y ten en cuenta que depende de ti a qué llamas y cuándo, dependiendo del propósito de tu rito). Sin embargo, una vez hayas alcanzado este punto, no realices este ejercicio de nuevo hasta que hayas trabajado en tu compás con las correspondencias que has establecido durante algún tiempo. Los atributos direccionales individuales pueden cambiar al tiempo, particularmente conforme progresas y te vuelves más experimentado en tu sendero mágico, pero picar y cambiar continuamente en las primeras etapas solo te confundirá tanto a ti como a los poderes con los que se supone que estás trabajando y con los que estás creando una relación. Sigue con aquellas que hayas experimentado inicialmente, hasta el tiempo en el que tu intuición o experiencia te diga que están cambiando y entonces realiza de nuevo la visualización. O alternativamente podrías ser receptivo y abierto a lo que cambie naturalmente.


Como una alternativa para la realización de una llamada a cada dirección, también es posible componer un cántico a TODAS las entidades que deseas invitar (siempre que solo haya una o dos por dirección), y recitarlo mientras andas por el interior de tu compás. Esto no demuestra una falta de respecto a las energías en sí (siempre que se haga con una actitud mental respetuosa), y tiene el beneficio a la misma vez de crear un almacenamiento de energía con el que realizar tu magia (si esa es la meta del ritual), cómo y cuándo estés preparado. (El recorrido o circunvalación del círculo para elevar la energía normalmente se realiza de todas formas antes del trabajo mágico, así que todo lo que habrás hecho es combinar dos acciones posibles en una).

Contenido del Rito

Lo que se realice dentro del compás una vez esté consagrado es un asunto enteramente personal, habrá tantos ritos diferentes realizados dentro de su esfera como hay practicantes del Arte consagrando uno. He intentado dar algunas ideas del tipo de trabajo para el que un practicante tradicional usaría un compás en los siguientes capítulos, así que no intentaré entrar en ese aspecto en profundidad aquí. Suficiente es decir que una vez creado, el compás es un mundo en sí mismo, ojalá en armonía con el practicante del Arte y el Universo a gran escala, dentro de cuyo espacio las más simples y mayores formas de magia pueden ser forjadas. Se convierte para el Brujo en su propio y único macrocosmos, dentro del que puede crear, viajar, adivinar, curar o casi cualquier otra cosa que pueda ser aprehendida. Está fuera del tiempo normal y de las reglas cotidianas, por ello úsalo como lo veas adecuado para progresar en tu trabajo.

Declaración de Cierre y Gracias

Esta declaración de propósito dual se usa a dos niveles.
La Declaración de Cierre es el inicio del proceso de “apagado” tanto para los poderes como para ti. Al hacer una declaración de que el ritual está ya finalizando, o está próximo a acabar, empiezas a dispersar cualquier resto de energía que haya quedado, particularmente si ha sido un rito mágico en contraposición a uno místico o de celebración. No se debería nunca asumir que toda la energía despertada, se ha usado en el ritual, ya que bien puede no haber sido así. Cualquier exceso de energía dejado y no tenido en cuenta, fácilmente puede conducir a desequilibrios en el/los individuo/s participante/s, o en la atmósfera y ambiente del área ritual. Como mínimo podría resultar en dolores de cabeza o accidentes menores, como máximo podría resultar en desórdenes de la personalidad o actividad poltergeist, dependiendo de la cantidad de energía despertada en el rito. 
A nivel humano, la declaración de cierre indica al individuo que hay que bajar, o regresar, de los niveles exaltados que ojalá se hayan alcanzado con el ritual. No es de sabios cambiar repentinamente de un estado de consciencia a otro, ya que el choque podría resultar dañino para la psique del individuo – un poco como ir de cuarta a primera de un tirón mientras se conduce un coche – por ello la declaración de cierre advierte a la mente del individuo de qué va a ocurrir, esto es, la “vuelta a la consciencia normal”.


La acción de Gracias al final de un ritual no es solo un asunto de cortesía común, aunque estoy seguro de que ¡también se aprecia! Se ha tomado energía de esos seres que la han dado libremente y se debe hacer un gesto recíproco. Una genuina declaración de agradecimiento es una efusión de energía, que devuelve algo de lo que se ha tomado; puede que incluso te guste devolver o dedicar cualquier resto de energía a los seres que la han dado. Nunca asumas que la energía es tuya por derecho – nada nunca lo es, se la debe ganar – por ello una devolución es siempre requerida para mantener una relación armoniosa en todos los niveles. (Dentro del Arte Tradicional, siempre hay un “acuerdo” recíproco con los Poderes, lo que se toma siempre se devuelve. Se espera que se pague de algún modo por lo que se recibe. Esto no significa de ninguna de las maneras, que se sugiera que hay una negociación entre el practicante del Arte y sus dioses – si haces esto para mí, te daré esto a su vez – no funciona así. Simplemente es un asunto del lazo entre el Brujo y los Poderes con los que trabaja. Si algo se da, se debe entregar algo a cambio y esta es una marca de ese intenso vínculo). Es en este punto que a menudo se realiza algún tipo de “banquete”, como una comunión entre tú y los Poderes que Son; si es así, el agradecimiento y la energía puede darse en la forma de una libación de parte del “banquete”, dedicada a aquellos que te han ayudado. Este tema se desarrollará y expandirá en futuros capítulos.

Honrando a las Direcciones

Aunque se puede haber dado gracias en la sección de más arriba a todos los seres presentes que han ayudado en el ritual, los Poderes de las direcciones han sido previamente invocados de forma específica y por lo tanto se les debería dar las gracias u honrar, específicamente. La forma de honrar reflejará la manera en la que fueron llamados, dependiendo de los Poderes solicitados. Es patentemente ridículo “despedir” a un Ancestro, Deidad o Rey Elemental, ya que siempre están presentes – estarías en problemas si no lo estuvieran – y podrían fácilmente ignorarte si lo desearan de algún modo. Una simple declaración o reconocimiento de su presencia y ayuda es suficiente, junto con un gesto de partida o saludo si el individuo lo siente necesario. Los Poderes entonces no parten a algún otro reino, siempre están presentes, pero su fuerza se retira de tu percepción inmediata y uso. Es un poco como correr deliberadamente un velo o cortina sobre una ventana, para impedir que veas el mundo exterior durante un rato – el mundo exterior está todavía ahí, ¡no se va!

Abriendo/Despidiendo el Compás

Abrir el compás es tan significativo como consagrarlo para empezar, pero obviamente a la inversa. Habiendo consagrado tu compás inicialmente para separarte del mundo de la realidad normal y quizá, ir a visitar otros reinos, es el paso final para devolverte a ese mundo que dejaste cuando empezaste tu ritual. Abrir el compás puede ser tan simple como andar en la dirección opuesta a la cual lo consagraste. En cuyo caso simplemente reabsorberías la energía que emitiste en su creación, quizá inspirando profundamente y sintiendo las energías retornando a ti. Ten cuidado – ¡han cambiado como tú mismo lo has hecho! Si consagraste el compás de una manera más “ceremonial”, entonces quizá deberías hacer una circunvalación a la inversa aclarando lo que creaste, y/o abriéndolo después ritualmente con el stang, cuchillo o vara. Algunos practicantes del Arte simplemente barren su compás con una escoba y unas pocas palabras susurradas. Cualquiera que sea el método que uses, son todas acciones simbólicas para un regreso a la consciencia normal. Sí, ahora estarás sujeto a diferentes energías de las de hace unos pocos momentos, pero estas son las energías de tu vida diaria, y ahora deberías resintonizar con ellas.

Lugar de Trabajo

Solo unas palabras aquí sobre el lugar donde realmente estás consagrando tu compás. En el Arte Tradicional, siempre es preferible trabajar al aire libre. Hay varias razones para esto, no siendo la de menor importancia el alejarte de los vínculos y asociaciones con la humanidad. Trabajar bajo techo, o en una zona con edificaciones te recordará constantemente cosas diarias, tales como el trabajo, los asuntos domésticos y preocupaciones y cosas similares; cosas que mejor se evitan en el trabajo mágico, a menos que se vaya a trabajar mágicamente sobre ellas. La otra principal razón es que las fuerzas naturales con las que estarás trabajando, es mucho más probable que sean contactadas en un área natural y salvaje, esto es – hasta donde sea posible en estos días – no molestada por el hombre. Intenta encontrar algún lugar  al aire libre que sea razonablemente seguro y protegido, con esto me refiero a algún lugar que no esté vigilado por alguien que  se oponga a tus “actividades”, o tan lejos de la civilización que sea improbable que te moleste un excursionista casual o un atracador. Esto último es algo que debe ser considerado en la sociedad de hoy en día, así que sé consciente de ello. Si tienes alguna duda, llévate a algún amigo que no le importe quedarse cerca durante un rato, fuera de la vista pero dentro del alcance del oído, que pueda ayudarte en una emergencia. Por supuesto, los grupos pueden sentirse un poco más seguros sobre esto, pero no obstante es una consideración.


Algunas personas prefieren brezales, algunos playas, algunos montes o bosques, pero dondequiera que elijas trabajar, asegúrate de que tienes el permiso de los espíritus locales o guardianes naturales antes de empezar. ¿Cómo te sentirías si alguien acabara de entrar en tu salón, sin permiso y empezara a realizar todo tipo de cosas raras? No, no te gustaría, así que sé considerado también con el “pueblo” que vive al aire libre. La forma más simple es visitar el sitio en algún momento de antemano con una ofrenda de algo como pan y leche, o leche y miel. En voz alta o mentalmente, pide permiso al guardián natural o guardianes para usar el sitio como un lugar de trabajo y verter la ofrenda sobre el suelo, sobre el tocón de un árbol, roca o agujero en el suelo. Siéntate tranquilamente y abre tus sentidos internos a una respuesta. Puede llevarte algún tiempo, así que sé paciente, pero obtendrás una respuesta si confías en tu intuición. Puedes sentir una ráfaga de aire cálido, oír un pájaro cantando brillantemente, descubrir que un animal te mira como evaluándote, o cualquier otro tipo de cosas. Que tus sensaciones sean tu guía, ¿lo sientes correcto o equivocado? ¿Te sientes bienvenido o no? Sé honesto aquí, ya que no tiene sentido mentirte a ti mismo, pues si intentas trabajar en un lugar donde no eres bienvenido, o sin tener el permiso, entonces ¡pronto lo sabrás! Si no te sientes bienvenido, levántate, da las gracias y aléjate, para intentarlo en algún otro lugar otro día. Si sientes que la respuesta es Sí, da las gracias y siéntete agradecido por haber sido aceptado. Ya estás preparado para usar el lugar como tu sitio especial y mágico, y quizá empezar una relación con su guardián o guardianes. Recuerda, no obstante, preguntar siempre antes de entrar y dar siempre las gracias y dejar una ofrenda al marcharte del sitio. La cortesía tiene un largo recorrido en magia y es muy apreciada por el mundo invisible.


Si por cualquier razón no eres capaz de trabajar al aire libre, entonces es perfectamente aceptable hacerlo bajo techo. Si es posible, intenta dejar aparte un espacio especialmente para tus trabajos mágicos, que mantendrás limpio y ordenado en todo momento, decorado a tu propio gusto. Si no, entonces aclara un área del suelo donde puedas, bárrela/pasa la aspiradora/cepíllala para limpiarla y esparce un poco de agua salada alrededor para deshacerte de cualquier energía intrusa antes de que empieces. Intenta mantener la atmósfera limpia de energías “inútiles” en otros momentos, lo cual te ayudará a trabajar allí en un mejor marco mental. Uno de los lugares más tradicionales  para trabajar es a la chimenea de la casa, si eres lo bastante afortunado de tener una en estos días. El principal fuego del hogar es muy potente en ciertos trabajos y nunca debería ser ignorado como un lugar para trabajar. Puede que tengas que alterar tu formato normal ligeramente para trabajar ahí, pero la flexibilidad es una de las marcas distintivas del practicante del Arte. 


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


domingo, 14 de mayo de 2017

Un Hecho Sin Nombre

Por Lee Morgan
(Traducido por Manon de A Deed Without A Name)

La oscuridad adoptó a la iluminación con el fin de hacerse visible.

- Robert Fludd




Todos conocemos historias sobre la brujería, algunos de nosotros incluso creemos conocer la “verdad” sobre ella. Lo que a menudo olvidamos es que mientras que hay un antiguo y eterno “hecho sin nombre” que yace detrás de la palabra, la palabra misma es poco más que un sitio donde numerosos relatos se agrupan. Aquellos que eligen el sendero, o son elegidos por el sendero de la brujería, generalmente tienen una sensación visceral de lo que significa la palabra. Se ven atraídos inexorablemente a una colección de imágenes, una vaga narración que tiene que ver con vuelos nocturnos en forma de espíritu, el cruce de cercos y fronteras, calderos hirviendo y danzas salvajes en lugares silvestres donde los muertos se aparecen y ocurren transformaciones en animal y actos de hechicería.
El académico entre nosotros puede plantear cuestiones sobre ¿cuánto en la imagen de la bruja fue creación del interrogador? Otros son felices aceptando el conocimiento recibido tal y como está. Aquellos que consultan demasiado a menudo a los eruditos se equivocan al posicionarse del lado del ocultista de sillón, leyendo tomos y más tomos de libros y artículos de revistas, practicando “brujería en sus cabezas” sin encontrar un camino que haga de puente en la brecha entre la erudición y la práctica. Otros no realizan un seguimiento de los considerables avances en el moderno conocimiento académico sobre la brujería, y por ello se pierden mucho material esclarecedor. Este libro intenta salvar la brecha entre estos extremos.


Apunta a encender la luz de la razón en la oscuridad de los salvajes y perdidos lugares más allá del cerco. Pero a diferencia de aquellos que portan la linterna de lo académico, soy una experimentada ocultista y bruja práctica. No voy a mirar dentro de las sombras como alguien para el que la oscuridad es extraña,  deseando domesticarla con mi intelecto a través de la ordenación y la categorización. Conozco a la oscuridad como a una Madre, y la oscuridad Misma me conoce como a una de los Suyos. Tomo esta luz de la razón conmigo para iluminar a otros ese algo con lo que yo estoy familiarizada, y porque esta luz, o “fuego”, es también parte de mi herencia como ser humano.


Igual que he llegado a sentirme cómoda en esos lugares crepusculares, sé que nosotros, los modernos, no somos capaces de retornar completamente a la oscuridad primordial en sus propios términos. Tal y como el Destino lo dicta, somos portadores de la llama de la civilización, habiendo un largo camino desde la mentalidad de los brujos de la antigüedad, que encontraban espíritus en las encrucijadas con aparente facilidad. Y sin embargo, lo que descubro al encender mi llama y llevarla a lugares inesperados, es que nunca estamos lejos de esas sombras, que las mismas anidan en la base de nuestros cráneos y en nuestras entrañas, así como en el bosque más allá del seto, siendo también eso parte de nuestra herencia. Por ello esta obra está dedicada a la persecución del medio olvidado legado de la brujería y su mito, uno que rinde homenaje tanto a la lámpara de la mente que busca, como a la rica y fecunda oscuridad a partir de la que esa mente extrae su vida. En la búsqueda del “legado” de un acto esencialmente sin nombre, me veré forzada a contar y repetir historias, así como cuentos, porque de las narraciones compartidas es de lo que estamos realmente hablando cuando hablamos sobre las “tradiciones”.
Por muchas décadas los registros de los juicios por brujería fueron vistos en gran parte como narraciones ficticias, que por lo tanto tenían poco valor para entender la “verdad” real detrás de dichas confesiones. Eran vistos en términos del poder del inquisidor sobre la víctima y rara vez en el contexto más vasto del sistema de creencias del folclore europeo. Los académicos temían demasiado ser acusados de “Murrayismo”, creencia compartida con la temprana erudita Margaret Murray (tan influyente en la Wicca) en que los registros de los juicios presentan pruebas de un “culto brujeril” repleto de covens de trece personas, dirigidos literalmente por sacerdotes vestidos de diablo.


Mientras que la tesis de Murray ha sido en gran medida desacreditada, otros académicos han reabierto este campo como un área viable de estudio. Carlos Ginzburg empezó el importante trabajo de mostrar el “vuelo” de los brujos como un “Doble” abandonando el cuerpo al estilo chamánico, más que como una historia literal y por lo tanto imposible. Desde entonces nos hemos inclinado a revisar las múltiples narraciones de la brujería de forma diferente. Muchos académicos han empezado a revisarlas en términos de “cosas que la gente creía que eran verdad”, indiferentemente de su verdadero valor como “hechos literales”, y otros han ido mucho más allá haciendo comparaciones con el chamanismo de otras naciones. Mi objetivo es hacer accesibles las implicaciones prácticas de esta brujería académica a través de las lentes de mi propia experiencia oculta, particularmente con la Brujería Tradicional.


Este proyecto, y el libro en el que se convirtió, es el resultado de una coincidencia clarividente. A lo largo de los años, mientras recogía mis propias experiencias y las de mis compañeros, a menudo descubría, después del hecho, que este material experimental podía ahora ser apoyado o incluso mejor explicado por el material académico sobre el asunto. Por sí sola una visión, una forma arremolinada surgida del cuerpo de la oscuridad,  que se introduce en la mente de una única persona y que podría verse como una anomalía. Pero cuando dichas formas empiezan a crear patrones y repeticiones, la atención de la luz de la razón está garantizada. Decidí que ya era hora de que alguien intentara una síntesis entre esta abundancia de información académica y esta base de conocimiento práctico cada vez más creciente, una que tuviera valor para el estudiante práctico de la brujería europea postcristiana, no wiccana.
Las implicaciones de los trabajos de eruditos tales como Carlos Ginzburg, Eva Pocs, Claude Lecouteux y más notable y recientemente, Emma Wilby, me proveen aquí con los elementos de dicho material. Yuxtapuestos tanto con mi experiencia práctica en la brujería actual como con una abundancia de material folclórico, soy capaz de poner este progreso académico en un contexto que sea útil para aquellos que desean practicar más que simplemente leer sobre la brujería. Pero lo he hecho de manera tal que vaya más allá del modelo típico del “libro de recetas de hechizos”, intentando ahondar a mayor profundidad en la médula de lo que realmente es y significa este legado.

El trabajo de Emma Wilby, “The Visions of Isobel Gowdie: Magic, Witchcraft and Dark Shamanism in Seventeenth Century Scotland” en particular, plantea grandes y pesadas cuestiones sobre la práctica de la Brujería, para aquellos que están comprometidos con ella. Su trabajo comparativo entre brujas como Isobel Gowdie y los “chamanes oscuros” de la Cuenca Amazónica es extremadamente irresistible, y nos fuerza a preguntar quizá la cuestión más importante de todas respecto a la “brujería”. ¿Qué es un brujo? Y ¿qué profunda función cumplían originalmente los brujos, no solo para su comunidad sino también para el mundo invisible de los espíritus?


Wilby muestra cómo Isobel y su coven actuaban esencialmente como “Hados” que a menudo asestaban golpes malignos sobre la humanidad, que cuando a Isobel la llamaban “bruja”, significaba algo completamente diferente a cuando la “bruja feérica” Bessie Dunlop es denominada “bruja”. A diferencia de Isobel, el contacto de Bessie con el mundo feérico la conducía a ofrecer curas y sanación a niños, adultos y animales enfermos. Habiendo dicho esto, la suma de la evidencia sugiere que estos servicios ofrecidos por algunos brujos, solo era la punta del iceberg en términos del significado más profundo de la brujería a un nivel cosmológico.


Uno podría sentirse tentado a corregir este uso descuidado de la terminología, dando a Isobel el apelativo de “bruja negra” y a Bessie de “bruja blanca”. Pero el asunto no es tan simple. Un rápido vistazo al trabajo de Carlos Ginzburg sobre los benandanti y su trabajo comparativo sobre los Hombres Lobo (un tópico también cubierto en detalle por Eva Pocs), nos muestra que las experiencias sobrenaturales colocadas bajo el encabezamiento de “brujería”, eran mucho más diversas de lo que se puede ordenar simplemente bajo las versiones “negra” y “blanca” del mismo fenómeno. Ahora por supuesto, mucha de esta diversidad proviene de fuentes continentales, pero creo que hay suficiente evidencia para sugerir que esta diversidad estuvo una vez más generalizada en Inglaterra, así como en el continente. Los “juicios de hadas” sicilianos, como eran denominados, donde docenas de mujeres y algunos hombres fueron acusados de ser “magos feéricos”, desposándose con el Rey y la Reina feéricos y derivando poderes de curación a partir de ahí, son chocantemente similares a los “doctores feéricos” de Irlanda y a Bessie Dunlop de Escocia. Isobel Gowdie nos hace pensar más en los “malandanti”, con sus maldiciones y conducta perniciosa que en los benandanti (buenos caminantes), ¡que luchaban contra ellos para la preservación de las cosechas! Se sugiere aquí que es tanto útil continuar llamándonos “brujos”, como a la misma vez descubriremos que hay muchos tipos de “brujos”.


El “hecho sin nombre”, la habilidad innata en la humanidad para tener contacto con el otro mundo y participar, a menudo extáticamente, en sus actos (algo más pronunciado en algunos que en otros), vino a encontrar un nombre en Europa bajo la palabra “brujería”. Sería fácil para el académico entre nosotros sentir desagrado por el término o incluso rechazarlo. De hecho, en un sentido, al extender un manto sobre todas las experiencias espirituales de lo Otro y denominarlas “brujería”, el cazador de brujas nos hizo un gran perjuicio perdiendo y oscureciendo muchas formas ricas y divergentes de hechicería y experiencia extática. Pero en otro sentido, una sensación de volver sobre sí mismo al “diablo de la perversidad”, también abre la posibilidad a una hermandad de lo Otro. Y es en este espíritu que me acerco al término.
A través de una cuidadosa mezcla de erudición y experiencia, no hay razón para que no podamos reclamar también parte de la variedad detrás del término hoy, y disfrutar tanto de la unidad como de la diversidad. Porque es improbable que estos muchos poderes que entraron en erupción en la psique de Europa en el pasado, hayan cesado de hacerlo así abiertamente, o dejado de manifestarse en formas diversas porque casi hemos dejado de reconocerlas. Y a través del despertar de esta comprensión, creo que como Arte, podemos acercarnos más que a un simple abordaje de lo invisible del tipo “talla única para todos”, una vez ya que no todos montamos sobre escobas, sino que algunos de nosotros cabalgamos sobre hierba cana, stangs u horcas, hinojo, sorgo, cabras, lobos, gatos o no requerimos corcel alguno porque simplemente nos transformamos nosotros mismos en bestias. Y sin embargo, al mismo tiempo, no necesitamos negar la escoba como un símbolo que ha llegado a unirnos. Porque realmente el simbolismo de la escoba profundiza un poco más que el hábito o el estereotipo.


Se observa que las brujas se sentían inclinadas a volar sobre escobas, stangs, horcas, ruecas e incluso cucharones, lo que puede parecer inicialmente un poco extraño. Pero cuando nos damos cuenta de que en Hungría, por ejemplo, cuando el tambor se convirtió en algo que ya no se podía poseer por miedo a ser atrapado usándolo para entrar en un estado de trance, este se vio reemplazado gradualmente por el colador, un objeto doméstico común que podría ser forzado a funcionar al servicio de lo invisible. Estos objetos domésticos comunes, son un testimonio de cómo el mundo de más allá del cerco continuamente se interpenetra con todo lo que hay en su interior, todo lo mundano y aparentemente normal y no amenazante permanece sutilmente imbuido con su Otro. En un mundo donde la “brujería”, una práctica siempre parcialmente escondida, se convirtió en algo que tenía que ocultarse, esta fue capaz de esconderse detrás de cada tetera, cucharón, escoba y cazo sobre el fogón.


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